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martes, 14 de febrero de 2017

De la alegría de la Confesión sacramental

¡Qué alegría da el saberse perdonado!
    He terminado de leer un hermoso libro que me ha edificado. Se titula: "Señor, ten piedad. La fuerza sanante de la confesión", escrito por Scott Hahn, converso católico. Transcribo ahora unas letras suyas que me han impresionado. Me ha resultado aleccionador el ejemplo que aduce de Martín Lutero. Se lee en este libro:

     Si Jesús no nos hubiera dejado el sacramento de la confesión, probablemente lo habríamos inventado nosotros, porque Dios nos creó con una necesidad que sólo la confesión puede satisfacer.

    Los que experimentan el consuelo de confesar sus pecados tienden a aferrarse a ese consuelo tenazmente. El reformador protestante Martín Lutero trató de prescindir de todos los sacramentos, excepto del bautismo y de la eucaristía, pero su instinto le persuadió y 'añadió a esos dos el sacramento de la penitencia'. Y explicaba: 'Indudablemente, la confesión de los pecados es necesaria y acorde con los mandatos divinos... Tal y como se guarda el secreto de confesión hoy... me resulta una práctica extremadamente satisfactoria. no desearía que cesara, más bien me alegraría de que existiera en la Iglesia de Cristo, por se runa medicina excepcional para las conciencias afligidas' (de una selección de sus escritos). Todavía hoy, el Libro Luterano de Culto incluye un ritual para la confesión auricular.

    Los que descubren la confesión siendo adultos la encuentran irresistible. El apologista protestante C.S. Lewis sentía su atractivo, pero tuvo que superar un prejuicio profundamente arraigado en contra de unas prácticas que le 'olían a Roma'. En 1940 decidió emprender esta práctica, pero admitió que la 'decisión fue la más dura que había tomado en su vida'. Después, se confesaba periódicamente con un monje anglicano.

    Lutero seguía fiel a la confesión, incluso después de abandonar la Iglesia Católica. Lewis la buscaba fuera de la Iglesia Católica.

     ¿Y en dónde habrá quedado la confesión para los actuales protestantes...? Gracias, Señor, por este sacramento de sanación, muestra de tu Misericordia infinita.

jueves, 11 de agosto de 2016

La alegría de reconciliarse con Dios

     Me hablaron de una persona que estaba enferma. Aunque ocupado con diversos quehaceres, decidí ir a verlo al hospital el día siguiente a la noche que me lo comunicaron.

     Después de las vueltas necesarias para que a uno le dejen entrar al Hospital Roosevelt, me detuvo una familia de rostros parecidos a los de mi zona -son de Patzún, Chimaltenango- y pidieron que viera a un enfermo que tenían allí. Gracias al permiso y las indicaciones del trabajador que me dejaba ingresar, habiendo visto que yo era sacerdote, pude acceder. Me encontré allí al Dr. Romeo, que sonriente me saludó. Después de probar mi frágil memoria, le reconocí como alumno en el Seminario Menor en años no tan pretéritos. ¡Qué sorpresa!

     Antes de darle la Unción a este enfermo al que me refirieron a la entrada del Hospital, me habló una señora que tenía allí a su hijo en cuidados intermedios porque había sufrido un severo accidente y estaba inconsciente. Aunque pidió la madre una oración por su hijo, le ofrecí darle la Unción, que aceptó no a la primera, quizá porque pensara que es la "Extremaunción". Le expliqué en medio minuto lo que hacía la Unción en un alma, y accedió. Di la Unción a éste y al otro enfermo -este otro estaba inconsciente, pero al tocarle con el Óleo santo abrió los ojos y quiso hablarme...-.

     Me encaminé a buscar al enfermo que iba a ver. Después de confesarle y darle la Unción, un vecino suyo de cama me comunicó que quería igualmente confesarse. También le di la Unción. Me dijo: "Padre, el Cielo lo envió. Hacía tiempos que le pedía a Dios que me enviara un sacerdote y me venía preparando para confesarme. A Dios ya le pedí perdón por mis pecados pero hacía falta confesarme con el sacerdote". Hacía 14 años que se confesó la última vez...

     Iba a ver a un enfermo y bendije a uno y di la Unción a cuatro... Me dio mucha alegría por la gracia que recibieron. Me da mucha pena tantos enfermos que había en el Hospital y no hay sacerdote que los vea habitualmente.

     En una ocasión reciente me dio mucha pena no llegar a tiempo a darle la Unción a una señora: murió cinco minutos antes de que yo llegara. Y me pregunté: "¿por qué no llamaron antes al sacerdote?" Porque, aunque fui de inmediato cuando me dieron el aviso, no llegué a tiempo. La señora había estado enferma días... Ojalá los cristianos practiquemos la obra de misericordia de que los enfermos reciban el auxilio de Dios en esas horas críticas.

jueves, 2 de junio de 2016

Mañana viernes, saldremos de peregrinación hacia La Antigua Guatemala

     Los seminaristas están terminando su retiro anual. Como culminación espléndida del retiro será nuestra peregrinación de mañana a la Antigua Guatemala, al templo de San Francisco, en donde se encuentran los restos de nuestro querido Hermano Pedro de Betancourt ("acordaos, hermanos -pregonaba por la Ciudad colonial moviendo su campana-, que un alma tenemos; y, si la perdemos, no la recobramos").

    Mañana, de madrugada, tomaremos camino por la carretera Interamericana hasta llegar a San Lucas Sacatepéquez; luego enfilaremos hacia la Antigua Guatemala. En total, me parece que son unos 25 kilómetros los que caminaremos. Esperamos llegar en las primeras horas de la mañana, celebrar la Santa Misa en San Francisco y ganar la indulgencia plenaria en este Año de la Misericordia.

     Con esta actividad se terminaría el primer semestre de este año. Los seminaristas tendrán una semana de descanso y volverán al seminario, prontos y animados, para empezar el segundo semestre.

    Nos encomendamos a sus oraciones.

miércoles, 20 de abril de 2016

¿Qué son las obras de misericordia?

     ¿Qué son las obras de misericordia? Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales.

     Pueden seguir leyendo en el siguiente enlace. Que no se nos pase este año sin haberle sacado el jugo.

viernes, 15 de abril de 2016

"Ser cristianos no nos hace impecables"...


     "Ser cristianos no nos hace impecables, sino discípulos en camino, que siguen al Señor porque se reconocen pecadores y necesitados de Su perdón".

     Son bellas palabras del Papa en la audiencia del miércoles (13-04-2016).

jueves, 3 de marzo de 2016

"24 horas para el Señor". Encomendemos.

    Me parece que es el tercer año que lo realiza el Papa: "24 horas para el Señor". Se trata de una jornada para buscar especialmente al Señor mediante la oración y el Sacramento de la Reconciliación, una invitación dirigida a todos, especialmente a los jóvenes. Escribió el Papa en la Bula Misericordiae Vultus:

     "La Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios (...) De nuevo ponemos convencidos en el centro el sacramento de la Reconciliación, porque nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia. Será para cada penitente fuente de verdadera paz interior".

     Al menos, encomendemos la jornada.




     También he encontrado este cartel, que a alguno le podrá ayudar como material o como recordatorio de lo que podemos hacer en este Año de la Misericordia.

martes, 9 de febrero de 2016

Mañana comienza la Cuaresma

    Mañana comenzará este tiempo maravilloso de la Cuaresma, tiempo de purificación y penitencia, tiempo propicio para esforzarnos en unirnos más al Señor. Para eso, la Iglesia nos recuerda las prácticas propias de este tiempo, entre ellas, la oración, la limosna y el ayuno, pero, sobre todo, la caridad y la misericordia.

     Que no se nos olvida que mañana hemos de guardar ayuno y abstinencia. Nos servirá esta imagen.

domingo, 24 de enero de 2016

Mientras confesaba...

     Estamos en el Año de la Misericordia. Yo tengo mis propósitos para vivir este Jubileo. Espero que ustedes también vayan concretando sus propósitos. Es común, pues, en este Año, recordar que el Sacramento de la Reconciliación es instrumento de la Misericordia divina.

     Hoy, mientras confesaba por la tarde, me sucedió algo asombroso. Escuchaba del otro lado de la rejilla (como el Papa en la imagen de arriba) la confesión de un penitente. Comenzó más o menos de esta manera: "Dios mío, te pido perdón por esto...", y fue desgranando la acusación de sus pecados directamente hablando con Dios. Ustedes y yo no solemos hacerlo de esa manera. Al final de todo, incluso después de recibida la absolución, me agradeció el ser sacerdote, el estar disponible para la Confesión. "Yo creo, me decía, que los ángeles no tienen alas; ustedes son los que nos ayudan a acercarnos a Dios".

    Me conmovió y le pedí que siguiera encomendando a los sacerdotes, para que seamos buen instrumento de la Gracia.