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viernes, 9 de diciembre de 2016

¡Qué alegría encontrar amigos por todas partes!

     Seguimos nuestro recorrido por El Salvador, visitando amigos. Hemos visto a los antiguos amigos: el P. Gabriel Flores, además de los mencionados en la entrada anterior, al P. Eliseo Rivas, al P. "Mitchel" Barrera, al P. Chico Góngora, al P. Neto Aguilar y al P. Neto Gramajo, al P. Wilson Xicará, al P. Roberto Castro y al P. Jorge Rivas...

      Nuestra pasión es el Seminario, lugar en donde Dios y nuestros obispos nos permiten trabajar. Tanto a los sacerdotes formadores como los que están en parroquia, convergimos en el tema del Seminario, las vocaciones, los hermanos sacerdotes y la importancia de la formación sacerdotal, tanto la institucional como la permanente.

     Conocido el sacerdote -no quiero escribir su nombre aquí-, entre otros, me inculcó con su ejemplo a intentar preocuparme y a estar cerca de los sacerdotes. Los sacerdotes también necesitamos compartir con los demás, mejor con los mismos hermanos sacerdotes. Un hermano sacerdote comprende mejor lo que otro sacerdote lleva en el corazón.

     ¿Cuántos exalumnos de Sololá habrá en El Salvador? Son muchos. Apenas pudimos saludar a algunos. Recuerdan con nostalgia la reunión de exalumnos y la comunicación un poco más fluida con el Seminario. A ver qué se puede hacer.

     Personalmente, esta convivencia con los antiguos amigos me ha dado ánimos para seguir con mi labor de formador, con el empeño de ayudar a los seminaristas a cultivar una sana y fuerte fraternidad sacerdotal, y a ayudarles a asumir una colaboración más eficaz con el Obispo. También, ¡qué importante es la vida espiritual bien enraizada en la vida sacerdotal!

     Además de conocer un poco más la realidad de los seminarios y el clero de cada diócesis, con sus trabajos y esperanzas, también me dio alegría saludar a los feligreses de estos lugares, especialmente en Ilobasco (en donde estuvimos con el P. Eliseo) y en la Catedral de San Salvador (en donde saludamos al P. Chico Góngora).

     A los padres mencionados agradezco su amistad y su acogida tan fraterna. Así quedan muchas ganas de volver...

El P. Hilario a la izquierda y el P. Gabriel a la derecha, en el Seminario San Juan XXIII, quienes alegremente nos recibieron y hospedaron en su lugar de trabajo. Ambos, antiguos exalumnos del Seminario de Sololá.

Así luce el P. Mitchel, compañero mío de estudios en el Seminario Menor, que está convaleciente de su grave afección. Me alegró mucho compartir las horas con él.

La iglesia colonial del Suchitoto, una población colonial muy bonita que está a un buen puño de kilómetros desde la San Salvador. Agradecemos al P. Eliseo Rivas que nos dio un tour por este lugar, y que tan magníficamente nos recibió también.

viernes, 20 de noviembre de 2015

La felicidad del otro. Historias que hacen pensar

     Un grupo de 50 personas estaban asistiendo a un seminario. De repente el profesor se frenó y decidió hacer una actividad de grupo. Empezó dándole a cada persona un enorme globo. Después se le pidió a cada persona que escribiese su nombre en ese globo con un rotulador. Posteriormente todos los globos fueron recogidos conjuntamente y puestos en una enorme habitación.

     Las personas fueron puestas en esa enorme habitación y se les pidió que encontraran el globo que tenía su nombre en 5 minutos. Todo el mundo empezó a buscar frenéticamente su nombre, chocando entre sí, empujando a los demás...el caos era total.

     Finalmente, después de los 5 minutos, ninguna persona encontró el globo con su nombre. El profesor pidió entonces a la gente que cogiera un globo al azar y se lo dieran a la persona cuyo nombre aparecía inscrito en él. Después de unos minutos, todo el mundo tenía su propio globo con su nombre.

     El profesor dijo a continuación: "Esto que ha pasado es lo que está sucediendo en nuestras vidas. Todo el mundo está buscando desesperádamente la felicidad a su alrededor, sin saber dónde está. Nuestra felicidad es la felicidad de los demás, haga a la gente feliz y usted recibirá la suya propia. Y este es el propósito de la vida humano...encontrar la felicidad.

miércoles, 2 de abril de 2014

Todos necesitamos favores

     En algún momento nos encontramos un tanto perdidos, queriendo tener noticia de algo, pero nadie nos orienta. Puede uno, incluso, quejarse de por qué no hay un alma caritativa que nos tienda la mano, o por qué son tan recelosos con sus conocimientos.
     Lo cierto es que hoy he recibido dos favores de estos, como en anteriores ocasiones en que también he gozado de tales gracias. En una empresa de prestigio pregunté por un producto. Quien me atendió me dijo que no lo tenían y que tardarían un tiempo en tenerlo.
     Es difícil encontrarse con un tipo tan gentil como éste, que hizo una llamada, me dio el nombre de otra empresa en donde trabajaba un amigo suyo y hasta me dio indicaciones de cómo llegar a sitio.
     Al llegar a ese sitio, aunque el que atendía estaba muy ocupado, dejó de ver su partido de la Champions para atenderme también gentilmente.

     Ojalá pueda copiar un poco de esta gentileza de estos amigos, a quienes me gustaría volver a tratarles. De hecho tendré que hacerlo próximamente.

miércoles, 23 de enero de 2013

Octavario (VI): Si hijos, todos somos hermanos


     ¿Por qué hay distinción entre los hombres? Así somos... Habemos bajos y altos, morenos y blancos, niños y jóvenes y viejos, hombres y mujeres, pobres y ricos, inteligentes y menos inteligentes; pero, por otro lado, los dones que tenemos complementan la diversidad que existe en la sociedad. O sea que, es un hecho, una realidad que escapa a nuestra voluntad.
     Entonces, la aspiración es la unidad en la diversidad: cada uno ha de ponerse al servicio de los demás. Pero, lo que ha de movernos es la conciencia de que somos hijos de Dios, luego, hermanos unos de otros.
     “En este Padre son hermanos el señor y el siervo; en este Padre son hermanos el emperador y el soldado; en este Padre son hermanos el rico y el pobre. Los fieles cristianos tienen sobre la tierra padres diferentes, nobles unos, villanos otros; mas todos invocan a un Padre único: al de los cielos” (San Agustín, Sermón 59).
     ¿Cómo es que te sientes más que tu hermano? ¿Te sientes hijo de Dios y no te sientes hermano de tu prójimo?

viernes, 11 de enero de 2013

¿En qué puedo ayudar?


     ¡Qué caos el tiempo actual! No sólo la economía sino la política, y la educación, y la religión...
     Es fácil enumerar cosas malas –tantos levantan el dedo índice juzgando-; pero qué difícil hacer cosas buenas. No sólo a nivel de sociedad sino, como tantas veces lo dicta la experiencia, en el interior mismo de la persona se da esa lucha entre el bien y el mal.
     Pero, ¿por qué no ayudar a que las cosas sean mejores? La fórmula, como sabemos, es comenzar por nosotros mismos. ¿Qué puedo hacer yo, por tan poco y pequeño que sea, para ayudar a que todo sea un poco mejor? Comienza tú, y ya verás el resultado. No estamos solos.
     Ese es el mensaje de este video publicitario de Coca-Cola Company. Bien le vale un dedo pulgar hacia arriba...