Mostrando entradas con la etiqueta gramática. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gramática. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de febrero de 2014

“De la tilde diacrítica”

     Reproduzco aquí el artículo de María del Rosario Molina que apareció hoy en el diario Prensa Libre sobre la tilde diacrítica. Es conveniente tenerlo presente, para poder escribir correctamente, ¡que tanta falta hace!
     Por petición constante de muchos lectores, reproduzco la columna en la que expliqué la supresión de varias tildes diacríticas por la RAE y la Asociación de Academias de la Lengua Española en la nueva Ortografía: La tilde diacrítica se emplea únicamente para diferenciar las palabras monosílabas que tienen diferente acentuación prosódica y distintos significados:
      “Tú”, pronombre personal; “tu”, posesivo / “él”, pronombre personal; “el”, artículo / “sí”, pronombre personal; “sí”, adverbio de afirmación, “sí”, sustantivo; “si”, condicional, “si”, nota musical / ”té”, planta o infusión; “te”, pronombre, “te” letra / “dé”, del verbo dar; “de”, preposición; “de”, letra / “sé”, del verbo saber, “sé” del verbo ser; “se”, pronombre / “más”, adverbio, adjetivo, conjunción en sumas y adiciones; “mas” conjunción adversativa.
     Los pronombres demostrativos “ese/a, este/a, aquel/la”, que antes se tildaban al funcionar como pronombres sustantivos ya no llevan tilde. Con función adjetiva nunca la han usado. Los neutros: “eso, esto, aquello”, tampoco se han tildado. La nueva Ortografía explica que no hay razón para acentuar gráficamente dichos términos, pues son bisílabos tónicos llanos, o graves, terminados en vocal, excepto “aquel”, agudo, terminado en consonante “ele”. (Las palabras llanas se tildan cuando no terminan en vocal, ene o ese).
     Ya no se tilda el adverbio “solo”, que equivale a solamente y se presta a confusión con el adjetivo “solo” cuando modifica al género masculino singular únicamente, pues los adverbios no tienen género ni número: Para evitar ambigüedades se utiliza el contexto: “El chico viajó solo a Europa” puede convertirse en “el chico viajó solamente a Europa” si tiene uso adverbial. Si es adjetivo, puede quedar como está o bien: “El chico viajóél solo a Europa”. El uso no presenta problemas con el género femenino, pues el adverbio siempre será“solo”: “La chica viajó solo a Europa”. El adjetivo tampoco se dificulta: “La chica viajó sola a Europa”. La razón que da la Ortografía para suprimir la tilde es que se trata de un término tónico, bisílabo llano terminado en vocal.
     Los pronombres y adverbios relativos “que, cual/es, quien/es, como, cuan, cuanto/a/os/as, cuando, donde y adonde” no se tildan; son átonos. Los interrogativos y los exclamativos sí, ya que son tónicos. También se tildan en las oraciones interrogativas indirectas (no encerradas entre signos de interrogación). La conjunción disyuntiva “o” no se tilda, aunque esté colocada entre cifras o signos. “Aún”, adverbio bisílabo tónico con hiato (a-ún”) que equivale a “todavía” se sigue tildando y “aun” monosílabo, átono (con diptongo) que significa “incluso, hasta, también” sigue sin tilde, igual que antes.

martes, 19 de junio de 2012

¿Cómo se dice: “presidente” o “presidenta”?



     Me enviaron este mini-artículo sobre una regla ortográfica sobre el uso del género. Consideré oportuno omitir la dedicatoria del artículo, mencionada en el último párrafo. El artículo reza así:
     En español, el plural en masculino implica ambos géneros. Así que, al dirigirse al público, NO es necesario ni correcto decir "guatemaltecos y guatemaltecas", "compañeros y compañeras", "hermanos y hermanas", etc., como algunos  verbosos  pusieron de moda y hoy en día otros ignorantes (tanto políticos, como comunicadores) a nivel nacional por TV continúan con el error.
     Decir ambos géneros es correcto, SÓLO cuando el masculino y el femenino son palabras diferentes, por ejemplo: "mujeres y hombres", "toros y vacas", "damas y caballeros", etc.
     Ahora viene lo bueno: detallito lingüístico: ¿”presidente” o “presidenta”?
     Aprendamos bien el español de una vez por todas: no estoy en contra del género femenino, sino del mal uso del lenguaje. Por favor, déjense ya de incultura, desconocimiento u ocurrencia: ¿”Presidente” o “Presidenta”?
     En español existen los participios activos como derivados verbales: Como por ejemplo, el participio activo del verbo atacar, es atacante; el de sufrir, es sufriente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente; etc.
     ¿Cuál es el participio activo del verbo ser?: El participio activo del verbo ser, es "ente". El que es, es el ente. Tiene entidad. Por esta razón, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega la terminación 'ente'.
     Por lo tanto, a la persona que preside, se le dice presidente, no presidenta, independientemente de su género.
     Se dice capilla “ardiente”, no “ardienta”. Se dice “estudiante”, no “estudianta”. Se dice “adolescente”, no “adolescenta”. Se dice “paciente”, no “pacienta”. Se dice “comerciante”, no “comercianta”. Se dice “cliente”, no “clienta”.
     Dilma Rousseff, actual Presidente de Brasil, ha recibido las felicitaciones del Presidente Calderón y su Gobierno, como "Presidenta electa", no por motivos ideológicos, sino por ignorancia de la gramática de la lengua española. 
     Un mal ejemplo sería: “La pacienta era una estudianta adolescenta sufrienta, representanta e integranta independienta de las cantantas y la velaron en la capilla ardienta ahí existenta...”
     Que mal suena ahora “presidenta”, ¿no? Es siempre bueno aprender de qué y cómo estamos hablando.

jueves, 5 de enero de 2012

E-mails que nunca deberías mandar en el trabajo

     Leí y recogí este artículo de Néstor Parrondo, en el que explica algunas reglas para el buen hacer en el mensaje electrónico. Conviene tomarlas muy en cuenta. De las diez reglas que recoge –podrían ser más, podrían ser menos-, me gustan mucho la 1, la 2, la 3 y la 10; sobre todo la 1 y la 10. Lo que pensaba coincide perfectamente con lo que recogen estas reglas. Espero que les ayude. Esto es lo que escribe Parrondo:
     El correo electrónico se ha convertido en una herramienta de trabajo absolutamente necesaria e imprescindible. A lo largo de un día, cualquier empleado ha de responder cientos de ellos como si fuera un autómata. Y por esa exagerada carga de trabajo, es habitual cometer alguno de los errores que a continuación vamos a repasar.
     1. Mayúsculas
Escribir en un mail con mayúsculas equivale a gritar en una conversación cara a cara. Suele ser tomado como un gesto de mala educación y rudeza en el trato. Por ejemplo, no es lo mismo recibir un correo con el asunto "necesito hablar contigo, llámame" que "¡NECESITO HABLAR CONTIGO, LLÁMAME!". Con este último, parece que nos están despidiendo o que nos van a denunciar por algo que hemos hecho.
     2. Volverse loco con las fuentes
Mezclar Times New Roman con Helvética y con un poco de Arial en un mail es como hacer una pizza con espaguetis, morcilla, arándanos y un poco de helado por encima. Un batiburrillo ilegible y mareante. Mejor escribir todo el mail con el mismo tipo de letra, y ya está. Por cierto, la letra Comic Sans ha de evitarse a toda costa. Es la fuente más odiada.
     3. Equivocarse con el destinatario
Vale la pena detenerse un segundo a comprobar si hemos escrito bien el nombre de la persona a la que nos estamos dirigiendo y su dirección de correo. No es plato de buen gusto escribir un correo repleto de insultos sobre nuestro jefe y enviarlo a... ¡nuestro jefe!  Así nos evitamos problemas como el que sufrió Marcelo, futbolista del Real Madrid, con el seleccionador de Brasil.
     4. Emoticonos
Aunque estas "caritas" son muy simpáticas y sirven para darle un aire desenfadado a nuestros correos, hay que evitarlos totalmente en los mails de trabajo. Dan sensación de  poca madurez y pobreza a la hora de comunicarnos, ya que los que se expresa con un emoticono se puede decir con palabras.
     5. Saludos y despedidas
Por ejemplo, empezar el mail sin saludar, o poner algo así: "¿Qué pasa?". Lo mismo a la hora de despedirnos. No podremos utilizar la expresión "besitosssss!!!!!" a menos que tengamos mucha confianza. Mejor despedirse con un sobrio "Un saludo".
     6. Marear la perdiz
Un mail de trabajo ha de ser, sobre todo, efectivo. Así que es mejor ser claro y conciso en nuestras peticiones que irnos por las ramas. "Necesito esto" "¿Podrías darme aquello?" "Tienes que buscar ese dato en el archivo adjunto" mejor que "Menudo atasco he pillado esta mañana. Estaba atrapado en la calle José Abascal cuando me he puesto a pensar, ¿dónde están los datos del informa del señor Pérez? Y he pensado que seguro que tú los tenías... Besitosss!!!"
     7. Mandar correos sin “asunto”
El campo "asunto" de los correos electrónicos nos ayuda a distinguir en nuestra bandeja de entrada si el mail es importante o no. También nos permite titular el mensaje que vamos a mandar, para poder expresar rápidamente lo que queremos ("necesito el informe 3234"), para exigir una respuesta rápida (por ejemplo si ponemos en el asunto "Urgente") o transmitir la importancia del mensaje ("importante").
     8. Ser demasiado exigentes
Si enviamos un mail y no obtenemos respuesta, lo mejor es dejar al menos 24 horas (siempre que sea posible, claro) para que el destinatario nos conteste. Si nos dedicamos a reenviar el mismo mail treinta veces, porque creemos que el destinatario nos está ignorando, lo único que conseguiremos es que nos vean como auténticos desquiciados. Así que paciencia. Y si el tema es muy importante y urgente, habrá que ponerlo en el campo "asunto".
     9. Firmas estrambóticas
Cada vez se ven menos, pero hace unos años era habitual que los mails tuvieran como rúbrica a personajes de Disney, nombre escritos en purpurina (y en Comic Sans, ¡horror absoluto!), o un archivo .gif de un gatito. Esas monadas, mejor para el mail personal y no para uno de trabajo.
     10. Ortografía y gramática
La última norma es la más importante. Un texto bien redactado y sin fallos, denota inteligencia. Una falta de ortografía puede ser una losa difícil de levantar, y una gramática esquizofrénica puede hacer que no nos tomen en serio. Existen determinados programas, como Speckie, que se instalan en nuestros navegadores y que permiten corregir las faltas de ortografía, como si estuviéramos escribiendo en un procesador de textos. Nos pueden salvar de más de una situación comprometida.

lunes, 17 de enero de 2011

"Gazapos del 2010"

       El pasado 5 de enero incluí en una entrada del blog “Aciertos y Gazapos del 2010” de María del Rosario Molina, tomada de su columna en Prensa Libre. Incluimos ahora la segunda parte, muy aleccionadora; la alabanza es también para los que escriben con corrección.

       En primer lugar un ¡Viva! para quienes hablan de “arándanos” y no de “cranberries”. En las recetas de cocina y en muchos supermercados ya escriben el término en español. Falta que corrijan “especies”, que son las animales y fiscales, entre otras, por “especias”: pimienta, nuez moscada, canela, y otros productos que sirven para darles sazón a los alimentos. La segunda es para quienes han leído en la nueva gramática que “haber” se sigue conjugando, cuando es impersonal, únicamente en la 3ª. persona del singular. Esas personas no sueltan un “han habido”, “hubieron” ni un “deben haber” cuando el objeto directo es plural.
       Y ahora las críticas: La número tres: En casi todos los periódicos se lee “Ágatha” al referirse a la tormenta que asoló el país en el 2010. En español, este nombre se escribe con acento gráfico y sin hache: “Ágata”. Si se conserva en inglés —todos esos fenómenos tienen nombres anglosajones— es “Agatha” con hache y sin tilde, pues en dicho idioma esas virgulillas, o rasgos, que marcan el acento tónico no existen. Al usar tilde y hache están creando un híbrido ortográfico, ni siquiera un anglicismo. Una amiga muy ingeniosa bautizó a su minina “la gata Cristi”, en honor de la famosa novelista inglesa de misterio Agatha Christie (sin tilde) que nos dejó sin dormir no pocas veces, tratando desde el principio de descubrir al asesino, mas eso solo Miss Marple o Hercule Poirot podían hacerlo. También hay que recordar que los huracanes (voz del caribeño taíno, del tronco arahuaco) llevan nombres de varones y las tormentas, de mujeres. Es justo: Ellos suelen ser más destructores que nosotras.
       El número cuatro es seguir llamando “berries” a las fresas, frambuesas, moras, zarzamoras y demás “bayas”, su nombre adecuado en nuestro idioma. ¿Por qué si tenemos en español una palabra para designar esos frutos debemos usar el vocablo inglés? ¿Y por qué les dicen “nichos” a los “espacios”?: “Nicho ecológico, económico”, etc. No importa que un científico de habla inglesa haya utilizado, mal, ese nombre, de una palabra cognada, por muy sabio que fuera, quizás porque no conocía el término apropiado en nuestra lengua. En español “nicho” es una concavidad hecha en las paredes para colocar esculturas y otros adornos, u otra donde se colocan los cadáveres en los cementerios… y punto. Solo falta que alguien diga “el nicho exterior, mi nicho vital, el nicho planetario”, en lugar de “el espacio exterior, mi espacio vital, el espacio planetario”. Es válido recurrir a agregarle una acepción a un término, cuando no tiene equivalente para designarlo, en caso contrario, no. Por eso se dice “alquilo casa” y no “rento casa”, “solicité el empleo” y no “apliqué al empleo”. Ese fue el quinto gazapo, y no es nuevo.

miércoles, 5 de enero de 2011

"Aciertos y gazapos del 2010"

       En la columna de María del Rosario Molina, en la sección de Cultura de Prensa Libre aparece este interesante artículo sobre algunas expresiones escritas que pueden estar escritas incorrectamente. Hay que hacer un esfuerzo continuo por no dejarse llevar por la moda en la expresión, ni hablada ni escrita. He tomado el artículo entero.

       Con alegría he leído que ya casi nadie escribe las “ONGS” o las “ONG’s,” cuando se refiere a las organizaciones no gubernamentales, sino correctamente las ONG, pues sucede que las siglas no tienen plural. También se está usando la abreviación EE.UU. que es la adecuada, y no E.U.A. En cuanto a las décadas, “estaba de moda” darlas por finalizadas en su penúltimo año —igual que los siglos y los milenios— v.gr. en el 2009, pero ya ahora he leído a varios columnistas que dan por terminada la primera del siglo XXI en el 2010, y esa es la forma indicada de contar. Y a ese propósito ha aumentado en los periódicos el uso de “los años sesenta” o “en la década de 1960”, y no ese detestable “en los años 60’s”. Aunque “pasar desapercibido” es un galicismo que algunos aceptan, incluido el Diccionario panhispánico de dudas, muchos reporteros y columnistas escriben con toda la corrección del caso “pasar inadvertido”. ¡Felicitaciones a todos ellos!
       Lamentablemente los gazapos superan a los aciertos. Se llevan el número uno los pronombres átonos dativos (complemento indirecto u objeto indirecto) de 3ª. persona “le/les” que no tienen género, pero sí número. Constantemente leo: “Le digo a mis lectores”, en lugar de “les digo a mis lectores”. Si a quien me dirijo, o le doy algo es a una sola persona lo indicado es “le”: “Le enseño gramática a mi nieto”, pero si es a dos o más debe ser “les”. “Les enseño gramática a mis nietos”. Esa duplicación del objeto indirecto (le/nieto, les/nietos) no es de ninguna manera inadecuada. “Le” se usa en España desde tiempos inmemoriales, para el masculino singular. La nueva gramática no recomienda su uso en plural, pero en Hispanoamérica se ha extendido como plaga para sustituir a “la/las” y “los” y eso es inaceptable. Hay quienes lo hacen por descuido y quienes por creerse “muy salsa” (muy entendidos, modernos o elegantes).
       El número dos se lo lleva la falta de concordancia: “Ventas de fin de año alarga las temporadas” he leído por allí, en algún periódico en un titular: Lo correcto es: “Ventas de fin de año alargan…”, pues el número del núcleo del sujeto (excepto en ciertas contadas excepciones) debe concordar con el núcleo del predicado. Esas concordancias de excepción merecen capítulo aparte.
       Otra falta de concordancia es usar un verbo en singular, referido a plurales en la voz pasiva: “Se acepta libros usados”. ¡Qué caramba!, si son libros se aceptan. La voz pasiva, transformada a pasiva refleja se usa mucho en nuestro idioma, pero no tiene por qué parecerse a la pasiva (de primera) del inglés. En eso se nota cuando un traductor no domina la gramática de los idiomas que vierte.