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miércoles, 23 de agosto de 2017

Manos trabajadoras...

El sábado pasado, fui a dar una vuelta a la casa y visitar a mis papás. Me había informado antes de la hora de la Misa y poder asegurar mi participación. Coincidió que el Obispo estaba de visita pastoral en la parroquia y la Misa la iba a celebrar él. La Misa programada a media mañana iba a ser con participación de enfermos y Unción.

Llegando con buen tiempo de antelación, me percaté de la labor de los integrantes de diversos grupos que, organizados, llevaron a los enfermos a la iglesia parroquial para participar de la Misa. También me sorprendió ver a más de cien personas que iban a recibir la Unción de los Enfermos, entre enfermos y ancianos. Uno de los sacristanes me comentó: "... y estos son los que pertenecen a la Iglesia y pueden venir a la iglesia. Debe haber muchos más en el pueblo y que son de otras iglesias".

Algo más me ha sorprendido: las manos de las personas a quienes ungimos son manos de gente mayor, manos trabajadoras, manos callosas, algunas agrietadas, manos, en fin, de gente que se ha gastado ayudando a la sociedad y a sus familias. ¡Cuánto tenemos que agradecer a estas personas, que ahora están enfermas! Además de rezar por ellas, deberíamos acompañarlas y ayudarlas, en la medida de nuestras posibilidades.

domingo, 16 de julio de 2017

Los agricultores, ¡qué importantes para la humanidad!

    La parábola del sembrador (cfr. Mt 13,1-9) que nos propone la Misa de hoy ha sido tan comentada. Además de la enseñanza obvia que tiene, puesto que el Señor mismo propuso la parábola y la interpretó, me incliné por comenzar la homilía comentando sobre el valor del trabajo del agricultor.

     Me recordé de mi tiempo de niñez y juventud, en que acompañaba a mi papá y a mis hermanos a preparar la tierra, sembrar, cuidar y mantener las plantas, para que luego den el mejor fruto. Yo sólo me limitaba a lo que mi papá, cual experto en la materia, sabía lo que había que hacer. Me recordé de las jornadas alegres y arduas que nos tocaba pasar -a mí poco me tocó, debido al estudio-. Mi papá sigue en esa labor. Y pienso en mis paisanos y todos los que se dedican a cultivar la tierra, muchas veces sin hallar la recompensa a su esfuerzo.

     Mi pueblo Patzicía, y los que allí moramos, tenemos mucho que agradecer a Dios por gozar de una tierra bendecida. Todo hay que agradecer a Dios.

     Ayer, en una Misa que celebré, en la presentación de ofrendas ofrecieron una cesta de mimbre que portaba verduras, acompañada de palabras semejantes a estas: "Te presentamos los frutos de la tierra que nos has permitido cultivar", aunque tales verduras las hayan ido a comprar al supermercado y aún conserve la etiqueta.

     Dios bendiga a todos los agricultores que en el mundo entero trabajan arduamente, sin máquina y con el espinazo partido, para poder sustentar a su familia y a todos los que nos beneficiamos de su labor.

     Me ha alegrado mucho este video.


martes, 20 de septiembre de 2016

El campesino y su "pedazo de cielo" (historias para recordar)

   Un campesino, cansado de la rutina del campo y de tanto trabajo duro, decidió vender su finca. Como sabía que su vecino era un destacado poeta, decidió pedirle el favor que le hiciera el aviso de venta. El poeta accedió gustosamente. El aviso decía:

     "Vendo un pedacito de cielo, adornado con bellas flores y verdes árboles, hermosos prados y un cristalino río con el agua más pura que jamás hayan visto".

     El poeta tuvo que marcharse por un tiempo, pero a su regreso decidió visitar a sus nuevos vecinos, pensando que aquel hombre del aviso se había mudado. Su sorpresa fue mayor al ver al campesino trabajando en sus faenas.

     El poeta preguntó: "¡Amigo! ¿No se iba de la finca?"

     El campesino, con una sonrisa, le respondió: "No, mi querido vecino. Después de leer el aviso que usted me hizo, comprendí que tenía el lugar más maravilloso de la tierra y que no existe otro mejor..."

     Moraleja: No esperes a que venga un poeta para hacerte un aviso que diga lo maravillosa que es tu vida, tu hogar, tu familia y lo que con tanto trabajo hoy posees. Dale gracias a Dios porque tienes vida, salud y esperanza de poder seguir luchando para alcanzar tus metas.

Anónimo

martes, 19 de abril de 2016

"Cristianos anónimos"

Necesitamos cristianos en todo ambiente, en todo trabajo.
     ¿Cristianos anónimos? Con Dios, ciertamente, no. A Dios no podemos “tratarle” a distancia. El trato implica conocimiento, relación y, como consecuencia, amor.

     Con el título no me refería a eso, precisamente.. Es que en la primera lectura de la Misa de hoy (Hch 11,19-26), que es continuación del capítulo 7 de Hechos, habla de los que, debido a la persecución que se desató contra los primeros cristianos, se fueron a otras ciudades, llegando hasta Antioquía. El texto de Hechos no recoge sus nombres, pero fueron muy eficaces. ¿Acaso importa saber sus nombres?

     Lo que hacen es, precisamente, lo que quería comentarles y que nos sirve de modelo: PREDICAN, a pesar de ser perseguidos.

    A ustedes y yo nos hubiera dado miedo hacerlo, o nos hubiéramos disculpado diciendo que nos perseguían y que no podemos arriesgarnos. Ellos, no. A donde iban, iban hablando de su fe a los que encontraban.

     También llama mi atención que, si bien hablan a sus correligionarios en Antioquía (a los mismos judíos), los chipriotas y los cirenenses SE ATREVIERON A HABLAR a los paganos, a los que no eran de la raza judía.

    Me recordé de lo que el P. Gustavo González sostenía sobre la evangelización de Guatemala: el P. Juan Godínez, que venía como capellán y evangelizador con los españoles, no podía hacer tan pronto lo que sucedió: pronto se hicieron los cristianos los aborígenes. ¿Y cómo sucedió? Los mismos cristianos que venían en la expedición, todos laicos, evangelizaron también.

     Necesitamos tomar conciencia, nuevamente, de que la evangelización de la sociedad nos corresponde, allí donde nos ha puesto Dios: en la sociedad, en el trabajo, en la familia, en la escuela, en los negocios, en… (sigue la lista). NOS toca, TE toca.

sábado, 23 de enero de 2016

Tu trabajo diario

Aunque en la imagen veo que faltan algunas profesiones representativas, por ejemplo la del agricultor.
    Recibía yo una charla sobre vida espiritual cuando me sugirieron esta idea: hacer extraordinariamente el quehacer ordinario. El sacerdote que nos estaba dando la charla ya está un poco mayor, al menos unos cuantos años más que este sacerdote. Lo he visto semana a semana, siempre fiel a su encargo; lleva muchos años haciendo lo mismo. Su público es el mismo (no como a veces nos ideamos en nuestra loca cabeza: numeroso, bien atento, suscitando frutos de epopeya...).

    También leía en una ocasión anterior un pequeño relato, quizá inventado, de una conversación, uno le preguntaba al otro que si su esposa tenía un trabajo. El interpelado decía que no tenía trabajo, pues se mantenía en casa haciendo los oficios domésticos. El interpelante le razonaba a su compañero cuántas y cuáles eran los trabajos de su esposa, tan abundantes y onerosos.

    Nuevamente la pregunta: ¿le interesan a Dios? En sí los trabajos que hacemos no (pues no le retribuyen nada que no tenga), sino el amor que ponemos al hacerlos, Dios se siente contento cuando lo hacemos por amor a Él y al prójimo. Me parece ver a Dios sonreírme desde el Cielo mientras hago este trabajo.

lunes, 18 de enero de 2016

Trabajo ordinario, pequeño, pero valioso ante Dios


     "Llenen de agua aquellas tinajas. Y las llenaron hasta arriba" (Jn 2,7). Es la lectura de ayer en la Misa, la del milagro de las Bodas de Caná.

     Quizá aquellos sirvientes no entendieron qué les estaban mandando (obedecieron a aquella Mujer, a quien conocerían); después sabrían. Y lo cumplieron bien, pues llenaron aquellas vasijas hasta arriba. Y Jesús hizo el milagro.

     Mi trabajo, escaso, pequeño, poco puede hacer. Pero es Dios quien da el crecimiento, quien lo hace eficaz.

miércoles, 19 de agosto de 2015

De la Catequesis del Papa (18 de agosto de 2015)

¿Hombres "trabajando"?
     Ayer pronunció el Papa su catequesis sobre el trabajo. Como siempre, les sugerimos echarle una "hojeada". Pueden hacerlo aquí. Yo, he querido sacar esto y proponérselo. Si les sirve, ¡qué bueno!

     En el Evangelio, la Sagrada Familia de Nazaret aparece como una familia de trabajadores, y Jesús mismo es llamado “hijo del carpintero” (Mt 13,55) o incluso “el carpintero” (Mc 6,3). Y san Pablo no dejará de advertir a los cristianos: “Quien no quiera trabajar, que no coma” (2 Ts 3,10). Una buena receta para adelgazar. Si no trabajas no comes.

     El apóstol se refiere explícitamente al falso espiritualismo de algunos que, de hecho, viven a costa de sus hermanos y hermanas “sin hacer nada” (2Ts 3,11). (...)  Oración y trabajo pueden y deben estar juntos en armonía, como enseña san Benito. La falta de trabajo daña también el espíritu, como la falta de oración daña también la actividad práctica.

viernes, 1 de mayo de 2015

¿Cuál trabajo es más grato a Dios?

    La imagen que pongo, que habrán visto en alguna ocasión, representa a San José, dormido, después de un arduo trabajo. Así quiero ir a descansar dentro de unos momentos. Este imagen, según nos han contado, es la que el Papa Francisco tiene en su dormitorio, en Casa Santa Marta. Cuentan del Papa que, cuando tiene asuntos importantes pendientes, que le quitarían el sueño a medio mundo, se los encomienda a San José, en esta imagen suya durmiente, y se duerme él tranquilo.

     Hoy celebramos a San José Obrero, cuya fiesta fue instituida en 1955. Es una fiesta que quiere recordar el valor humano y sobrenatural del trabajo, ofrecido a Dios.

     Cuando predicaba a las muchachitas del Aspirantado de las Hermanas, que laboran junto al Seminario, les pregunté, recordando aquel razonamiento de San Josemaría: "¿Cuál trabajo será más grato a Dios: el trabajo de la Superiora de un convento o el de una Hermana, la que barre en un rinconcito por donde nadie pasa?" Se lo pregunté y me dieron una respuesta más o menos encaminada. San Josemaría habría dicho que, de los dos trabajos, el más grato a Dios es el que se hace con mayor amor.

     A los ojos humanos, el trabajo de san José no fue trascendental, que haya cambiado el curso de la historia con sus determinaciones. Hizo sillas, mesas, reparación de muebles, casas..., un poco de todo. Pero trató de hacer bien su trabajo. Además de trabajar para conseguir el sustento diario para Jesús y la Virgen, también formó al Verbo encarnado para que cumpliera con su misión salvadora. Ahora es patrono de la Iglesia.

     Sí, Dios no juzga y no ve como los hombres: si es honrado, cualquier trabajo es digno, desde el de un dirigente de estado hasta el más sencillo y manual que pueda haber; el más grato será el que se hace con amor y servicio a Dios y a los demás.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Servir a los demás. El proyecto Ixoqi'

    Ixoqi' es un importante proyecto impulsado en el Altiplano guatemalteco, dirigido a la formación integral de la mujer. Se ubica en el kilómetro 80 de la ruta interamericana hacia el Occidente, en Tecpán Guatemala.

     Ixoqi' (en idioma kaqchikel, que viene a significar "mujeres"), es impulsada por fieles del Opus Dei, que busca ayudar a las que se acercan a que busquen a Dios en las cosas ordinarias diarias. Las mujeres que se acercan provienen de las aldeas y caseríos cercanos.

     El testimonio es maravilloso.

martes, 26 de agosto de 2014

Un cristiano de la calle...

En Madrid querían poner esta publicidad.
     Todos deberíamos ser como el taxista: no de que estemos todo el día en la calle, sino que en nuestro trabajo, en las personas con que nos encontramos, debemos meter la “espina” de Dios.
    Dios está en todas partes, también en la calle. Allí podemos encontrarle y conversar con él. Nos comportaremos como mejores hijos suyos, trataremos más fraternalmente al prójimo, viviríamos más alegres y optimistas.
     Que estos cristianos “de la calle” nos enseñen —también a los sacerdotes, por supuesto— a encontrar a Dios en todas partes.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Trabajar, conversar, ser sacerdote...

Lo importante es llegar a la meta, aunque a veces cueste un poco. ¡Cuánto más si es el Cielo lo que nos jugamos!
     Hoy me pasé algunas horas delante del monitor de la computadora, llenando cuadros de notas de los alumnos, preparando un informe. Son las notas de los alumnos conseguidas durante el primer semestre. Qué fácil es escribirlas, pero han costado todo un semestre de trabajo arduo. Horas y horas estudiando, escuchando al profesor en clase, investigando… Se deja lo menos posible a la suerte, y se trata de asegurar con el trabajo concienzudo. En determinados momentos me han sorprendido los alumnos…
     Eso sí, llegó un momento en que los números parecían bailar delante de mi vista. Menos mal fue hacia el final del tiempo que le iba a aplicar.
     Lo bueno es que tuve un descanso en medio, cuando vino un muchacho que tenía inquietud vocacional, conducido por el P. Juan Pablo. Tuvimos un diálogo ameno para conocernos, para conocerle. Tratamos de situarle, con un plan definido, para discernir con claridad su camino. Claro, estaremos en contacto.
     Hubo un rato para actualizar el rostro digital del Seminario —escribiendo estas líneas estoy completando ese rato— y tiempo para atender y conversar con el P. Fredy, que nos visitó, antes de marchar a su parroquia de Pochuta. Me alegró mucho su comentario sobre la actividad pastoral que tiene con los jóvenes, y que tiene en la mira a varios jóvenes con inquietud vocacional sacerdotal.
     ¡Ah!, y me queda un rato todavía, por la noche, para revisar el periódico interno “Semetabaj”, que elaboran los alumnos de Primero de Teología, trabajo con el que estoy ciertamente satisfecho.
      ¿Rezar? Desde luego. En esta fiesta de la Transfiguración no ha faltado los ratos sosegados para tratar al Señor, cuya alegría traté de compartir con los seminaristas con quienes conviví y las religiosas con quienes celebré hoy la Santa Misa.
     En fin, así se me acabaron el martes —ayer— y el miércoles de esta semana, días en que me dieron descanso en el Seminario de La Asunción, pues tuvieron actividad extraordinaria.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Hacer extraordinariamente las cosas ordinarias

     Es una expresión de clara autoría de un santo, san Josemaría. Pasan tantas, pero tantas cosas cada día, pero que todas son tan ordinarias que no nos detenemos a pensar en ellas.
     Todas, pueden ser ocasión para encontrarse con Dios, tratando de hacer extraordinariamente las cosas ordinarias..., por amor a Dios.
     Hoy me ha pasado, entre esas muchas cosas ordinarias, una extraordinaria: me han invitado a predicar en la Primera Misa de un ya próximo sacerdote: el ahora Dcno. Santos Ramos. La verdad, es un gran privilegio y lo he aceptado con gran gusto. Le he estado encomendando, desde luego, pero ahora me servirá esto para hacerlo más.
     Dios me ayude a poner cada día empeño en hacer bien, extraordinariamente bien, las cosas cotidianas. Ojalá les pase igual a ustedes, con un optimismo cristiano y divino, puesto que Dios se fija en nosotros y le interesan esas nuestra nimiedades, puesto que nos ama.

¡Afuera el estrés!

     Pillé este artículo de Rita María Roesch, en su columna de Prensa Libre, que enlazo aquí. Me parece muy provechoso, especialmente para los que vivimos metidos en este mundo frenético. Dice la autora que lo tomó de lo expuesto por expertos del Instituto Francés de la Ansiedad y el Estrés en París.
1) Haga una pausa mínima de 5 a 10 minutos por cada dos horas de trabajo como máximo. Repita estas pausas en su vida diaria y piense en usted, analice sus actitudes.
2) Aprenda a decir no sin sentirse culpable o creer que lastima a alguien. Querer agradar a todos es un desgaste enorme.
3) Planifique su día, pero deje siempre un buen espacio para cualquier imprevisto. Recuerde que no todo depende de usted.
4) Concéntrese solo en una tarea a la vez. Por más ágiles que sean sus escenarios mentales, usted se cansa.
5) Olvídese de una vez por todas que usted es indispensable en su trabajo, en su casa o en su grupo habitual. Por más que eso le desagrade, todo puede caminar sin su actuar, salvo usted mismo.
6) Deje de sentirse responsable por el placer de los otros. Usted no es fuente de los deseos, ni el eterno maestro de ceremonias.
7) Pida ayuda siempre que sea necesario, pero tenga el buen sentido de pedírsela a las personas correctas.
8) Separe los problemas reales de los imaginarios y elimine estos, porque son pérdida de tiempo y ocupan un espacio mental precioso para cosas más importantes.
9) Intente descubrir el placer de las cosas cotidianas como dormir, comer y pasear, sin creer que es lo máximo que puede conseguir en la vida.
10) Evite envolverse en ansiedades y tensiones ajenas en lo que se refiere a ansiedad y tensión. Espere un poco y después retorne al diálogo y a la acción.
11) Su familia no es usted. Ella está junto a usted, compone su mundo, pero no es su propia identidad.
12) Es necesario tener siempre a alguien a quien le pueda confiar y hablar abiertamente. No sirve de nada si está lejos.
13) Conozca la hora acertada de salir de una cena o dejar una reunión. Nunca pierda el sentido de la importancia sutil de salir a la hora correcta.
14) No quiera saber si hablaron mal de usted, ni se atormente con esa basura mental. Escuche lo que hablaron bien de usted, con reserva analítica, sin creérselo todo.
15) La rigidez es buena en las piedras, pero no en los seres humanos.
16) No abandone sus tres grandes e invaluables amigas: intuición, inocencia y fe.

17) Entienda de una vez por todas que usted es lo que usted haga de sí mismo.

jueves, 28 de noviembre de 2013

Aniversario de la erección del Opus Dei en Prelatura Personal

     El 28 de noviembre de 1982, el Papa Juan Pablo II erigió el Opus Dei en Prelatura Personal. Pocos conocen este fenómeno pastoral, que predica la llamada universal a la santidad, en medio del mundo y mediante las labores cotidianas, y al apostolado. Pueden visitar su página pinchando aquí.



lunes, 19 de agosto de 2013

“Los lunes..., ni las gallinas ponen”

     En la tarde agarramos ritmo de trabajo. Pero, por la mañana... Bien dice el dicho que los lunes, ni las gallinas ponen.
     No nos lamentamos, ciertamente, de que en este día haya que esforzarse por poner buena cara; hay que poner el mejor esfuerzo para hacer bien el trabajo y dedicarle la mejor sonrisa a los amigos, también a los que nos resulten algo cargantes ―que los puede haber―.
     Como nos sugiere la imagen de abajo, nos podría costar el trabajo, como al pobre Felipe; pero podemos tener una Mafalda que NOS ANIME a hacerlo. ¡Viva Mafalda!