domingo, 7 de febrero de 2010

Vocación del apóstol Pedro

La conversación entre Pedro y Jesús no fue así, pero pudo ser así...

- Un momento. ¿Dices que vaya otra vez mar adentro, cuando llegando estamos?
- Sí.
- No va a poder ser. Hemos pasado la noche intentando pescar y ni un sólo pez hemos podido atrapar.
- ¿Y...?
- Estamos demasiado cansados para hacer doble jornada.
- Pedro: te digo que éste es el momento oportuno para pescar.
- ¿Qué...? Creo que te estás pasando de la raya, Señor. ¡Claro!, como tu trabajo ha sido otro, no sabes que ahora, durante el día, los peces están durmiendo demasiado abajo. ¡Si casi he nacido en el agua! Con los años que llevo de vida no he hecho otra cosa. La experiencia me dice que no se puede.
- Te insisto, debes confiar en mí.

Entonces Pedro, que se ha ido acalorando un poco, repara en la mirada de Jesús, llena de paz, de comprensión, incluso un poco de desafío. La mirada de Jesús le venció. Y dijo Pedro a Jesús:

- Está bien. Vamos mar adentro, para que aprendas que de día no se puede pescar...

Aunque el cansancio de Pedro era demasiado, aunque pretendía demostrar que la experiencia es la que manda siempre, cedió, y vio lo que Dios puede hacer en contra de las predicciones. "Hicieron una redada tan grande que casi se rompía las redes por la cantidad de peces". ¿Qué actitud tuvo Pedro después del milagro?

sábado, 6 de febrero de 2010

Participar de la liturgia del Cielo

Tomando pie de la primera lectura (Is 6,1-2a.3-8) y del Salmo (Sal 137,1-8) de la Misa mañana, domingo, escribí los siguientes párrafos para mi homilía, que comparto con ustedes, si tienen paciencia de leerlos.

Esta reunión nuestra, hermanos, siendo una reunión de unos hombres que quieren hacer algo en común, no tiene fines meramente humanos.

Las palabras, los gestos, lo que recibimos en esta celebración eucarística, no son humanos sin más. Detrás de esos gestos y esas palabras hay algo trascendental, no en virtud de ellos sino en virtud de la institución de estos sacramentos y de estos ritos, y de quien actúa en ellos: Cristo mismo. La fe, que es una virtud teologal, es ese don que nos ayuda a que los ojos del alma pueden percibir lo que hay detrás de estos ritos, y a dónde nos llevan.

Participando de la liturgia del Cielo

Es Dios mismo el que está presente y actúa en esta nuestra celebración de la Misa, participamos de la liturgia del Cielo a semejanza de cuando Isaías se encontró en la asamblea del Cielo (1a. lectura): «vi al Señor, sentado sobre un trono muy alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Había unos serafines junto a él, con seis alas cada uno, que se gritaban el uno al otro: “Santo, santo, santo es el Señor, Dios de los ejércitos; su gloria llena toda la tierra”. Temblaban las puertas al clamor de su voz y el templo se llenó de humo» (Is 6,1b-4).

Si fuéramos conscientes de esta gracia de Dios, dejaríamos las preocupaciones y las prisas a un lado. No nos aburriríamos. Además, porque no podemos salir así como entramos, ¡saldríamos de esta la celebración más endiosados!

Con María

La eficacia de la liturgia, lo tenemos claro, no se encuentra en nosotros, pero cuenta con nuestra colaboración. Hemos aprendido y creemos que la Santa Misa es la actualización del mismo Sacrificio de Cristo en el Calvario. ¿Cómo hubiéramos estado en ese hecho histórico y salvífico de la Crucifixión y Muerte de Cristo en el Calvario? Allí vemos a María, junto a la Cruz de su Hijo. ¿Cómo participaría Ella de esa liturgia, la más excelsa delante de Dios?

viernes, 5 de febrero de 2010

Una nueva conferencia

Hemos tenido una nueva oportunidad de asistir y disfrutar de una conferencia. El 28 de enero se celebró la fiesta de Santo Tomás de Aquino, patrono de los estudios teológicos; pero en la Facultad de Teología se ha trasladado su celebración al jueves 4.

El título de la conferencia fue: "¿Qué significa agradecer? Sobre un capítulo de Séneca, interpretado por Santo Tomás"; estuvo a cargo del Prof. Juan Cruz Cruz, un profesor eminente de filosofía, que ha dejado casi 50 años de su vida trabajando en la Universidad.

Saltando entre cosas anecdóticas y cosas eruditas sobre Séneca y Santo Tomás, fue desgranando el concepto de agradecimiento y su importancia no sólo en la filosofía y la vida humana, sino también en la teología.

La gratitud, explicaba, es una deuda y una obligación. El don, que en es gratuito en sí, crea una relación entre el que da y el que recibe, ambos que juegan un rol propio. Lo más importante -y lo hemos experimentado en la vida diaria- no es el valor en sí de la cosa que se da, sino la intención con que se da: así, a veces se da cosas materiales de mucho valor, pero que por la escasa o nula intención buena con que se da, no vale y no se recibe con gusto.

Reconocer el don ya es una forma de agradecer. Además, se adquiere la deuda, decíamos, de devolver el don, pero no la misma cosa o una mayor, sino quedar endeudados en la intención.

Además, explicó el Prof. Cruz, como contrapartida, hay tres niveles de ingratitud: 1) no reconocer el don, negarlo; 2) disimular que no se ha recibido; 3) olvidar que se ha recibido el don. Éste último grado de ingratitud es el más perverso.

Una frase se me quedó, cita de Séneca: "¿Quieres agradecer un beneficio? Recíbelo con agrado". Sí que fue una delicia escuchar la conferencia, aunque cuando la cosa es tan erudita, poco se nos queda.

¿Quién es Séneca? Un gran pensador cordobés (España) que nació el año 4 antes de Cristo y murió el año 65 de la era cristiana.

jueves, 4 de febrero de 2010

¿Se puede hablar de Dios en un desayuno de oración?

Ha suscitado expectación la aparición que tendrá hoy el presidente de España en Washington, EE.UU., en el desayuno nacional de oración de este año, alguien que siempre se ha proclamado agnóstico. Cosas duras ha dicho del Cristianismo…

Bueno. El desayuno de oración lo compartirá con el presidente de EE.UU, con un grupo de representantes religiosos. Es un desayuno que tiene orígenes religiosos hacia los años 30.

Los políticos son políticos; pero, ¿pueden hablar de Dios alguna vez? ¿Qué puede decir alguien que no cree en Dios, cuando asiste a un acto religioso? ¿Qué dirá el presidente español en esta ocasión? Ya lo sabremos. De esto me enteré hoy comentando las noticias en UN DESAYUNO.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Cuidar la celebración litúrgica

En el año sacerdotal…

Durante los días de mi Retiro de la semana pasada, tuve la oportunidad de presidir en una ocasión el rezo de las Vísperas, con exposición del Santísimo Sacramento y bendición.

Pedí favor a unos amigos sacerdotes que me ayudaran en la celebración. Al finalizar, uno de los que me ayudó hizo este comentario: “me recordé de la liturgia que celebrábamos en el Seminario”. Porque, efectivamente, además de cuidar los gestos y palabras de la liturgia, acompañados de la piedad, intenté cantar lo que podía para solemnizar la liturgia.

A mi modo de entender, creo que la reunión de sacerdotes es una oportunidad gratísima para cuidar y solemnizar mejor la liturgia, ya que en las parroquias, llevados por las circunstancias a veces poco colaboradoras, no siempre es posible hacerlo. Esto ayuda a vivirla y aprovecharla mejor.

El predicador del retiro nos comentaba en una ocasión, que el Cura de Ars era pobre consigo mismo pero espléndido con la liturgia. Una anécdota particular, que recoge Francis Trochu en su obra “Cura de Ars”, es la de cuando el santo fue a un lugar en donde confeccionaban ornamentos litúrgicos. Al verle llegar, reparó la dependiente en el aspecto desalineado del santo, pero se le grabó cómo fue él quien se llevó para su iglesia los ornamentos más bonitos que tenían.

martes, 2 de febrero de 2010

En la fiesta de la Presentación del Señor

¿En qué se habrá ocupado el anciano Simeón? ¿Cuántos días más habrá vivido después del encuentro con el Señor? La verdad es que todas estas preguntas son superfluas cuando se ha encontrado el sentido de la vida, más en concreto, al Que le da sentido a la vida.

Ese encuentro con Jesús –todavía un Niño– llenó la larga vida de este anciano. El Espíritu Santo quiso que quedaran grabadas sus palabras: “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador”. Sólo Dios puede colmar el corazón del hombre.

Sus palabras revelan que andaba buscando el sentido de su vida, como cualquier hombre. Se vieron colmadas sus ansias de vivir –vivir en plenitud, vivir “endiosado”– al encontrarse con Jesús. Bueno, ya vivía con Dios, pues dice el Evangelio que “…estaba en él el Espíritu Santo. El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo…” (Lc 2,25-27)

¡Ya quisiera robarle un poco de esa alegría y plenitud a este anciano santo!

lunes, 1 de febrero de 2010

San Millán de la Cogolla

En uno de mis paseos de meditación por el campo, tomé esta foto del Monasterio en donde estuvimos.

He vuelto del retiro. Muchas gracias por las oraciones y encomendarnos.

El Monasterio de San Millán de la Cogolla ha sido nombrado “Patrimonio de la Humanidad”. Allí, en el siglo XI, se escribieron las primeras palabras de la lengua castellana que se conocen. Grandes poetas surgirían después, como Gonzalo de Berceo y Alfonso X el Sabio (ss. XIII y XIV).

Millán (Emiliano) es un santo eremita que vivió un si

glo más un año, entre los siglos IV y V, en estos montes riojanos, que dieron como precioso fruto muchos santos discípulos suyos. Es uno de los testimonios tempranos de vida eremita y vida conventual en Occidente.

Además, San Millán es patrono de España, junto con Santiago Apóstol.

Fueron unos días muy bonitos los de mi retiro recién vivido, en un escenario tan maravilloso, en donde el silencio natural de pueblo tan apartado invita a encontrarse con Dios. Aunque pronosticaron una bajada mayor de temperatura, el frío fue “benevolente” con nosotros.

Necesitaba ese descanso, para calibrar las cuerdas del alma; toda alma la necesita.

Al finalizar el retiro los monjes agustinos que habitan el Monasterio nos invitaron a un paseo por el museo. En esta sala "De Profundis" se han colocado las banderas de los países en donde se habla el castellano; allí está la de Guatemala.

miércoles, 27 de enero de 2010

Me voy de curso de retiro

Monasterio de Yuso, La Rioja

Esto es lo que me escribe un amigo hace unas cuantas horas: "Gracias por sus palabras de aliento y reflexión, padre. Y a usted espero que no lo consuman los estudios y que también tenga presente la vida de intimidad con Dios".

Precisamente, hoy me iré a hacer mi curso de retiro en un marco maravilloso: el Monasterio de Yuso, en san Millán de la Cogolla, La Rioja. Esa es la disculpa que tengo para dejar de escribir los siguientes días.

Seremos una treintena de sacerdotes -la mayoría estudiantes de la Facultad de Teología-. En este año sacerdotal, les ruego que nos encomienden para que aprovechemos bien estos días de intimidad con Dios, que mucha falta hace.

Saludos.
Sacristía, Monasterio de Yuso

lunes, 25 de enero de 2010

De perseguidor de la Iglesia a Apóstol de los gentiles

La conversión de san Pablo (Murillo)

“Éste me es un instrumento elegido para llevar mi nombre ante los gentiles, los reyes y los hijos de Israel. Yo le mostraré cuánto tendrá que padecer por mi nombre” (Hch 9,15s.). Éstas fueron las palabras que oyó Ananías sobre Pablo.

Un perseguidor que cambió en ser el más ferviente defensor y predicador de Jesucristo.

Uno de los aspectos de la vida de Pablo que me impresiona sobremanera es lo que sufrió el Apóstol en nombre de Cristo. Es más, amó ese sufrimiento. “¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada? Pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a aquel que nos amó” (Rm 8,35.37).

Otro aspecto es su tozudez santa con tal de ganar almas para Cristo. Ese celo, que ya tenía antes de conocer a Cristo, le movió a evangelizar a los paganos, evangelizar los lugares más remotos, incluso quería llegar al confín de la tierra (cfr. Hch 15,24).

Pero, sobre todo, me impresiona cuánto puede hacer alguien que es humilde (alguien capaz de cambiar) y es fiel a lo que Dios quiere. Sin duda que tenía grandes dones, pero lo principal es que fue fiel a la gracia de Dios.

domingo, 24 de enero de 2010

La lectura de la Palabra de Dios

Muchos nos echan en cara –y no les falta cierta razón– de que los Protestantes nos llevan gran ventaja en el amor a la Biblia y su uso. Ellos aprenden grandes párrafos y citas de memoria; en cambio nosotros…, cuántas veces ni desempolvamos este maravilloso libro. Tema aparte es el motivo por el que los Protestantes se aferran a la Biblia sola y nosotros los católicos no.

Las lecturas de la Misa (cfr. Ne 8,2-4ª.5-6.8-10; Sal 18,8-10.15; 1Co 12,12-14.17; Lc 1,1-4; 4,14-21) nos presentan a tres personajes, uno es más que un personaje: Esdras, Jesús y Pablo. Los dos primeros proclaman la Palabra de Dios, y el tercero escribe, consciente de hacerlo de parte de Dios. ¿Qué lee Esdras? Lee el libro de la Ley. Jesús, lee el libro del profeta Isaías.

Y los destinatarios de la lectura de la Palabra de Dios, ¿quedaban indiferentes? No. Del libro de Nehemías hemos escuchado que los levitas leían y explicaban la palabra y su sentido, y todos comprendían la lectura (comprender conlleva también llevar a la práctica). Según san Lucas, todos tenían los ojos fijos en Jesús y le mostraban su aprobación.

Si la Biblia fue escrita para sostenernos en la fe, ¿cómo la apreciamos y la acogemos? Una de las mejores formas de agradecerle a Dios que se nos revelara es leer esta Su Palabra. Allí nos transmite Su Voluntad. ¿Cuánto tiempo diario le dedicamos a leer la Biblia, los evangelios? ¿Nos cansa o aburre hacerlo unos pocos minutos? ¿Le pedimos al Espíritu Santo que nos ilumine al hacerlo?

Una cosa más: la proclamación de la Palabra de Dios en la celebración litúrgica es más perfecta, actualizante. Dios nos habla allí.

sábado, 23 de enero de 2010

Convivencia con el Arzobispo de Pamplona

"A los pastores, el diablo busca halagarlos para seducirlos o atacarlos para acobardarlos”. Tomando pie de este pensamiento de san Agustín, D. Francisco Pérez, Arzobispo de Pamplona, nos exhortó a los sacerdotes a ser fieles en el ministerio. En su homilía, esmeradamente preparada, nos animó con el pensamiento de que a los fieles “ustedes, los sacerdotes, importan de verdad, porque con su predicación iluminan, con sus consejos guían, con sus palabras consuelan cuando hay problemas…, porque traen a Jesús cada día o nos dan el perdón de Dios en la Confesión. En medio de un ambiente hostil, no sólo política sino socialmente también, son testimonio” (frases de una carta que leyó el Arzobispo; las palabras no son exactamente las mismas pero…).

Es que hoy, los sacerdotes de diversos rincones de la tierra que estudiamos en esta Facultad de Teología de Pamplona, tuvimos un encuentro con el Arzobispo, en el que el centro fue la celebración eucarística concelebrada por alrededor de cincuenta sacerdotes. Muy animado, D. Francisco departió luego un “tentempié” con los que asistimos, tomándose fotos con medio mundo y saludando y bromeando con todos. Además, por supuesto, visitamos el tesoro de San Fermín, patrono de Pamplona, capilla en donde concelebramos la Eucaristía.

En la foto de arriba, la imagen de San Fermín. En la foto siguiente, el P. Hugo Pérez (de Xela, que estudia Canónico aquí también), D. Francisco y yo. Pobre el P. Hugo que salió "durmiendo".


viernes, 22 de enero de 2010

El ecumenismo

En el octavario de oración por la unidad de los cristianos...

Hace ya más de un siglo desde que comenzó esta conciencia de la unidad necesaria de los cristianos, testimonio necesario para evangelizar. La verdad es que es un sentimiento acuciante el pensar que somos tantos los seguidores de Cristo, pero que a veces estamos tan divididos.

Me recuerdo de aquel teólogo ortodoxo que dio una ponencia en la Facultad de Teología –me contaron la anécdota–. Cuando fue cuestionado sobre la vuelta de los ortodoxos a la unidad con la Iglesia Católica, dijo sin ambages que era prácticamente imposible. El padre J. L. simplemente estaba abrumado por respuesta tan simple pero tan desalentadora.

¿Será, de verdad, im-po-si-ble? Si confiáramos en nuestras fuerzas, desde luego que lo sería, porque no hay quien ponga de acuerdo a los hombres, ni siquiera a los hermanos. Pero como es un don –que hay que implorar de rodillas continuamente, y para Dios no hay imposibles–, sí se alcanzará la tan ansiada unidad.

¿Qué has rezado y/o has hecho por la unidad de los cristianos durante este Octavario?

jueves, 21 de enero de 2010

Jornada Académica en la Facultad de Teología

Hemos tenido la suerte de participar de una jornada académica titulada “el sacerdocio ministerial en la misión de la Iglesia”, en este año sacerdotal que ya va muy avanzado.

Participaron teólogos de la talla de Francisco Mateo Seco, Pedro Rodríguez y Félix Arocena por la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra; Santiago del Cura y Mons. Rafael Zornoza, que vinieron de fuera.

Los ponentes coincidieron en recalcar la fundamentación teológico-cristológica del sacerdocio, clave para entender el ministerio del sacerdote. El carisma sacerdotal es conferido en el sacramento del Orden, lo que le salva de considerar ese carisma como algo meramente funcional o un “encargo” ad tempus (por un tiempo).

Otro punto recalcado en las ponencias es la primacía de la consagración (ser sacerdote) sobre la misión (trabajar como sacerdote), aunque son inseparables. Uno no es sacerdote por lo que hace sino porque ha recibido el sacramento del Orden.

La sesión de preguntas posterior fue aún más interesante, porque estas preguntas son más directas a intereses de los oyentes.

Bueno, aunque aparezca un “tostón” leer estos pequeños párrafos, me parecía conveniente reseñarlo y compartirlo.

Un saludo.

miércoles, 20 de enero de 2010

Católicos, regresen a casa

En el octavario de oración por la unidad de los cristianos...

La belleza de la Iglesia resulta evidente cuando se tiene fe. Cuando no se la tiene, es un poco más difícil vislumbrarla.

Algunos, obnubilados por fijar la mirada sólo en lo que se les presenta sin trascender lo meramente visible, se han alejado de la Iglesia, ya sea por el poco fervor y el abandono de la fe o ya sea porque se pasaron a otra religión o a una secta.

Como toda familia, sus miembros tienen defectos. Así también la Iglesia. Pero los lazos de la fe nos unen y nos reclaman. Oigamos y veamos atentamente el siguiente video.

martes, 19 de enero de 2010

La paciencia

Seguimos en el Octavario de oración por la unidad de los cristianos.

Una de las virtudes humanas que hemos de practicar todos es la paciencia. Y su práctica es muy importante en el ecumenismo, en el afán de buscar la unidad en la Iglesia. Aunque no es la única virtud necesaria ni es la principal, es necesario practicarla.

“El que sabe ser fuerte no se mueve por la prisa de cobrar el fruto de su virtud; es paciente. La fortaleza nos conduce a saborear esa virtud humana y divina de la paciencia. Mediante la paciencia vuestra, poseeréis vuestras almas (Lc XXI, 19). La posesión del alma es puesta en la paciencia que, en efecto, es raíz y custodia de todas las virtudes. (…) Y es esta paciencia la que nos impulsa a ser comprensivos con los demás, persuadidos de que las almas, como el buen vino, se mejoran con el tiempo” (AD 78).

Paciencia en el trato, paciencia en el diálogo… Sabiendo que se tiene la verdad, no hemos de desalentarnos ante la "tozudez" del prójimo, que se cree en la verdad, porque queremos el bien del alma de ese prójimo y de todas las almas. ¿Quién no recuerda la frase atribuida a Santa Teresa: "la paciencia todo lo alcanza"?

lunes, 18 de enero de 2010

Octavario de Oración por la unidad de los cristianos

El día 18 de enero comienza el tradicional Octavario de Oración por la unidad de los cristianos, octavario que antecede a la fiesta de la Conversión del apóstol Pablo.

Como indicaba el Papa Benedicto XVI hace un año, a la consecución de la unidad de la Iglesia, auténtico don de Dios, antecede la conversión, tanto a nivel comunitario como a nivel personal, ésta antes que aquella. Así lo dice el Papa: “La conversión implica dos dimensiones. En el primer paso se conocen y reconocen a la luz de Cristo las culpas, y este reconocimiento se transforma en dolor y arrepentimiento, en deseo de volver a empezar. En el segundo paso se reconoce que este nuevo camino no puede venir de nosotros mismos. Consiste en dejarse conquistar por Cristo. Como dice san Pablo: "Me esfuerzo por correr para conquistarlo, habiendo sido yo también conquistado por Cristo Jesús" (Flp 3,12)”; así, pues, esta conversión es un verdadero don que sólo se consigue con la oración.

¿Qué tal rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria al Padre, por lo menos, por esta intención de la unidad de los cristianos?

domingo, 17 de enero de 2010

He encomendado a los nuevos presbíteros

Gracias al P. Lee, hemos tenido el gusto de participar también de estas fiestas en San Juan Comalapa. Después de muchos años en que no ha habido ordenaciones en este pueblo "levita", ha llegado la oportunidad de que los haya nuevamente.

Mientras estuve en Guatemala recientemente, tuve el gusto de saludar personalmente a los "cuasipresbíteros" de entonces, ahora ya sacerdotes: P. Ángel Mario, P. Julio César y P. Edgar. Les felicito por este gran día en su vida, con la promesa de acompañarles con mi oración por su fidelidad
durante sus años de ministerio que Dios les regale.

Dios los bendiga. Gracias P. Lee por las fotos.

La sorpresa es que ambos arzobispos -Su Eminencia el Card. Rodolfo Quezada y Su Excelencia Mons. Óscar Julio Vian- estuvieron presentes en la celebración.

viernes, 15 de enero de 2010

El frío español

Mas no me refiero a una posible frialdad de los españoles, sino al tiempo que nos ha tocado vivir los últimos días.

Antes de venirme me alarmaban con que toda Europa -por lo tanto, también España- estaba cubierta de nieve. Sólo pensarlo me daba escalofríos.

Al llegar, efectivamente, vi nieve y hielo por todas partes: la nieve que caía en la ciudad duraba apenas unas horas; ahora sí que ha durado días. No es el frío de Polonia o de los países más al norte, pero sí que ha hecho frío.

En la foto, con un sacerdote amigo venezolano.

miércoles, 13 de enero de 2010

Las fotos pendientes de las Ordenaciones

Estas Ordenaciones fueron las del 19 de diciembre pasado en Patzicía. Había prometido colgarlas en el blog, y hasta ahora puedo hacerlo.

Les comento que ya estoy de vuelta en Pamplona. Después de unos pocos días para situarme y "sentar cabeza", vuelvo a las andanzas de la tesis.

Desde luego, queda el regusto de las felices fiestas vividas durante la segunda quincena del diciembre pasado. Cuelgo tres fotos significativas para mí.

Esta primera fotografía es entrañable para mí. Mis papás acompañan al todavía hasta ese momento "diácono" Esequel -otra vez, aclaro que así está asentado en el registro civil-, momentos antes del rito de Ordenación. Mis papás repetían esa enorme alegría de acompañar y entregar su hijo a Dios.

La segunda fotografía, pues no conservo una fotografía buena del momento de la imposición de las manos, es de después de la Ordenación, cuando se incoa ya la presentación de las ofrendas y el comienzo de la plegaria eucarística. Se aprecia a los cuatro ordenados presbíteros, junto al Obispo (de derecha a izquierda): P. Emilio, P. Carlos, P. Ernesto y P. Esequel.

Esta tercera fotografía es del momento de la plegaria eucarística, en la que concelebraban ya los nuevos presbíteros.

Por otro lado, estamos ya a punto de las nuevas Ordenaciones presbiterales en San Juan Comalapa, de los que serán: P. Julio César, P. Ángel Mario y P. Edgar. Les encomendamos.

jueves, 7 de enero de 2010

Saludos, nuevamente


"...pero todo pasa felizmente si hay amor..." En medio del trajinar diario los días se pasan rápidamente, pero la velocidad del tiempo es vertiginoso cuando son los días de vacaciones.

En estos 10 años después de haber terminado los años de formación institucional he tenido poca oportunidad de estar con los familiares y amigos tan cerca como ahora. He tenido la oportunidad de celebrar la Santa Misa en mi parroquia, no sólo durante los días entre semana sino también en fechas especiales como la Misa en la Noche Buena y la Navidad, también en la "noche vieja" y en el día 1 de enero.

Mucha gente no me conocía, pero ahora suelen comentar: "también tiene un hermano sacerdote". Puedo saludar a la gente por la calle, mientras voy de camino a la iglesia, y esta gente se muestra muy deferente. Me doy cuenta de cuánto se aprecia a los sacerdotes.

Estoy a pocos días de volver a España. Ahora mismo estoy en el Seminario Mayor de Sololá, disfrutando de la compañía de los formadores y de los seminaristas que han ingresado, la mayoría repiten, pero hay un buen grupo de nuevos. En total, en principio, serán 91 seminaristas mayores, aunque no puedo dar estadísticas pormenorizadas.

En fin, perdonen por no haber escrito antes -es la emoción del descanso, el poco acceso a estos medios...- Todavía debo fotos de los acontecimientos anteriores. Creo que tendré tiempo para ello.