sábado, 11 de junio de 2011

En la espera de Pentecostés

     María es la Esposa del Espíritu Santo; “el Espíritu Santo vendrá sobre ti y te cubrirá con su sombra” (Lc ), le anunció el Ángel. Desde entonces María será la morada más perfecta de Dios, la creatura en la que mejor se recrea.
     El prefacio de “después de la Ascensión” es una oración maravillosa: “Pastor y obispo de nuestras almas, [Jesús] nos invita a la plegaria unánime, a ejemplo de María y los apóstoles, en la espera de un nuevo Pentecostés”, de un Pentecostés que purifique y abrase los corazones en amor de Dios.
     Me he hecho el propósito de seguir repitiendo la jaculatoria: “ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor…”

viernes, 10 de junio de 2011

Evangelio del día

Jn 21,15-19. “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Quizá nos venga la tristeza, a ti y a mí, debido a que no sabríamos responder afirmativamente con firmeza y convicción a esta pregunta del Señor. A ti y a mí nos pregunta: ¿me amas?, ¿me amas de verdad más que a tu propia vida y tus cosas?

Mi viaje de hoy

     Hoy he vuelto a casa, después de un tiempo más o menos prolongado de estar fuera, cumpliendo con un compromiso personal. Ha sido tiempo de formación y tiempo más sosegado para buscar más a Dios.
     Iban a ser cerca de 400 kilómetros los que debía recorrer. Me llevaría gran parte del día ir de mi punto de salida hasta mi llegada a casa. No podía hacer como sugieren algunas películas: desaparecer de un sitio y aparecerme en otro…, ¡ya lo quisiera! Más bien, debía recorrer kilómetro a kilómetro, uno tras otro.
     La carrera de la vida es similar: sin prisa, pero sin pausa, ir recorriendo minuto a minuto nuestra existencia, sin pretender agotarlo todo de una vez. A veces hace frío o calor; otras veces alumbra el sol o se oculta detrás de una nube, o incluso pareciese que no existe debido al azote de una tormenta. Pero llegados a casa, ¡qué descanso! Entonces se agradece a Dios, a quien se ha encomendado el viaje a su inicio y quien ha sostenido en el recorrido, incluso cuando ni nos hemos dado cuenta.
     ¡Cuán grande será el “final” del camino de la vida y que comience la vida feliz del Cielo, que sacia sin saciar, con la plena certeza de que nadie nos la quitará…!

jueves, 9 de junio de 2011

Evangelio del día

Jn 17,20-26. “No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno”. Nuestro Señor sigue abogando por la unidad de sus discípulos. Unidad no quiere decir uniformidad; la unidad en la Iglesia –de fe, de amor, de espíritu, de autoridad, de sacramentos– es tan rica y diversa como la vida misma, la vida de cada cristiano. Que vayamos colaborando cada uno para que se dé esta unidad entre los cristianos.

Preparando la V Asamblea de Pastoral Diocesana

     Recién vuelto de Pamplona me recuerdo que me dejaron a cargo de la Secretaría de la IV Asamblea de Pastoral de la Diócesis, que fue durante el mes de noviembre; nuevamente ayudaremos en el mismo encargo, pues, próximamente, del 13 al 15 de junio, las instalaciones del Seminario Mayor volverán a acoger a los participantes de la nueva asamblea de pastoral. Se harán presentes los sacerdotes y unos delegados laicos de las diferentes parroquias de la Diócesis. Además, se harán presentes algunos representantes de las Órdenes religiosas que trabajan en la Diócesis.
     Es una ocasión propicia para la convivencia y el intercambio de pareceres, experiencia muy valiosa, para afianzar el tan buscado y preparado Plan Diocesano de Pastoral.
     Ciertamente no es la solución a los frenos de la evangelización, sino será, confiamos, un buen instrumento para trabajar concordes y con una misma mira en la reevangelización de nuestro pueblo.

miércoles, 8 de junio de 2011

Evangelio del día

Jn 17,11b-19. “Padre santo: guárdalos en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros”. San Cipriano dice, a propósito de esta unidad de los discípulos por la que ruega Jesucristo: “Esta unidad de la Iglesia está prefigurada en la persona de Cristo por el Espíritu Santo en el Cantar de los cantares, cuando dice: ‘Una sola es mi paloma, mi hermosa es única de su madre, la elegida de ella’ (6,8). Quien no guarda esta unidad de la Iglesia, ¿va a creer que guarda la unidad de la fe? Quien resiste obstinadamente a la iglesia, quien abandona la cátedra de Pedro, sobre la que está cimentada la Iglesia, ¿puede confiar que está en la Iglesia?” (Sobre la unidad de la Iglesia, 5).

"La edad del terremoto"

     Así designan muchos a la adolescencia; tantos padres de familia lo han comprobado. He aprovechado una vez más una conversación con mis colegas sacerdotes. Ha surgido el tema a propósito de la dirección espiritual y la madurez humana.
     Pues, bien. Además de recalcar la importancia del papel de los padres en la educación de las nuevas sociedades, en la formación en las virtudes –¡que es allí en donde pueden aprenderlas y no en la calle o en el colegio!–, también hemos convenido –no en cuanto actores o protagonistas sino como espectadores– en que la edad de la adolescencia se ha adelantado y se ha atrasado. ¿Que qué quiero decir? Que la adolescencia llega más temprano ahora: si antes la adolescencia comenzaba hacia los quince años, ahora se ha adelantado a los diez; si terminaba cuando se llegaba a la mayoría de edad (18 años), ahora a veces hay quienes tienen 25, o más, y aún se portan como adolescentes…
     ¡Qué dura y crucial es la tarea de los padres, pero también qué aventura se les plantea, si lo llevan con alegría y deportitividad! Confiamos en ustedes, padres.

martes, 7 de junio de 2011

Evangelio del día

Jn 17,1-11a. “Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste”. Estas palabras de Jesús deberíamos poder aplicárnoslas también. ¿O crees que has venido al mundo a “pasarla”, a sobrevivir? Eres protagonista, y Dios, que ha querido que nacieras, te tiene algo encomendado. Primero has de descubrir su Voluntad sobre ti y luego poder cumplirla, que en ello va tu felicidad.

Ésta es mi tierra

    Walking Tree Travel es una organización internacional que promueve la integración cultural, la ayuda a los demás, una organización altruista que construye puentes entre países y culturas. Teniendo su sede en Colorado, Estados Unidos, promueve sus proyectos entre los estudiantes de secundaria, para sensibilizarles en las necesidades del mundo.
     Así, promueven el viaje y ayuda a países como Guatemala, Costa Rica, Perú, Senegal. Claro, aprovechan los "viajantes" a conocer el lugar. Así es como han hecho el siguiente video, que muestra -con excelente calidad- los principales lugares turísticos de nuestro país. Son lugares que se han vuelto familiares para nosotros, con las veces que han salido en los videos que hemos puesto los lunes.

lunes, 6 de junio de 2011

Evangelio del día

Jn 16,29-33. “Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones”. Las comparaciones son necesarias, especialmente para los iniciados. Pero hace falta que pongamos de nuestra parte, mediante la formación continua, para que no sigamos estando en “los inicios” de nuestro trato y nuestro conocimiento de Dios, sino que vayamos avanzando. Tenemos la gracia de Dios para lograrlo. ¡Hay que estudiar la doctrina cristiana!

Pido oraciones por una intención

     Por esta ocasión desplazo a mañana el video de los lugares de Guatemala; necesito que me ayuden a encomendar algo muy importante. Se trata de algo determinante para el bien común, en materia de educación.
     Ayer comenzó una reunión de la OEA (Asociación de Estados Americanos) en San Salvador. El tema principal de la reunión de los cancilleres de cada país es el de la seguridad y cómo frenar la ola de violencia que aqueja a nuestros países. Muy bien. Pero, hay grupos interesados en promover la llamada “ideología del género” y que querían “meter mano” en este momento, sobre todo para que se apruebe ciertas leyes para la educación de los niños y los adolescentes en materia de sexualidad, pero una sexualidad egoísta y hasta deformante.
     Lo advertíamos en una ocasión anterior: se trata de una “información” sexual y no de una “formación”, lo que compete propiamente a los padres de familia. Además, hay otros temas implicados, principalmente el del aborto. Estos grupos ya han ganado terreno en Brasil, Argentina…, en donde se ha aprobado el aborto.
     En fin, quería que me ayuden a encomendar –entre muchas otras intenciones– para que lo que queda de sano en nuestra sociedad no nos lo roben ni nos lo perviertan.

domingo, 5 de junio de 2011

En la Solemnidad de la Ascención

     Las lecturas de la Santa Misa de esta Solemnidad son: Hch 1,1-11; Sal 46; Ef 1,17-23; Mt 28,16-20.
     Parafraseamos a San Agustín: “Hoy nuestro Señor Jesucristo ha subido al cielo; suba también con él nuestro corazón”.
     Por un lado nuestra mirada se dirige al Cielo, en donde está Cristo, sentado a la derecha del Padre, a donde ha ido a prepararnos lugar. Por otro, nos ha asegurado su presencia: no se ha ido del todo y nos ha dejado solos; al contrario, se ha quedado con nosotros más de cerca, pues si su Cuerpo lo impedía, en cierto modo, mientras estaba aquí sobre la tierra, ahora puede estar con cada uno, y nos hace uno con Él principalmente mediante la Comunión. Un tercer punto consiste en el mandato misionero que nos ha confiado –a ti también, quien lee estas líneas–: “id y hacer discípulos de todos los pueblos”.
     ¡El Cielo…! “Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por mente humana lo que Dios tiene preparado para aquellos que le aman”. Bueno es que pensemos en el Cielo, nuestro destino, pero siempre se quedará corto. “Soñad y os quedaréis cortos”, decía aquel gran santo.

sábado, 4 de junio de 2011

Evangelio del día

Jn 16,23b-28. “… y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes, ya que él mismo los ama”. Jesús nos ha enseñado que somos hijos de Dios. A propósito de ser hijos de Dios y de que está con nosotros siempre, lee estas palabras siguientes:
     Es preciso convencerse de que Dios está junto a nosotros de continuo. —Vivimos como si el Señor estuviera allá lejos, donde brillan las estrellas, y no consideramos que también está siempre a nuestro lado.
     Y está como un Padre amoroso —a cada uno de nosotros nos quiere más que todas las madres del mundo pueden querer a sus hijos—, ayudándonos, inspirándonos, bendiciendo... y perdonando.
     ¡Cuántas veces hemos hecho desarrugar el ceño de nuestros padres diciéndoles, después de una travesura: ¡ya no lo haré más! —Quizá aquel mismo día volvimos a caer de nuevo... Y nuestro padre, con fingida dureza en la voz, la cara seria, nos reprende..., a la par que se enternece su corazón, conocedor de nuestra flaqueza, pensando: pobre chico, ¡qué esfuerzos hace para portarse bien!
     Preciso es que nos empapemos, que nos saturemos de que Padre y muy Padre nuestro es el Señor que está junto a nosotros y en los cielos (Camino 267).

¡No! al maltrato infantil

Un niño como tantos
     Hay cosas en la vida que le ponen a uno en qué pensar. El otro día, mientras estaba rezando un rato delante de Jesús en la Eucaristía, sonó la el timbre de la puerta del Seminario. Estaba yo solo, y debía ir a ver quién es. Abrí y vi que era una persona a la que había visto unos días antes en el hospital. Un hombre joven, con cierta invalidez, me había pedido un favor y pensé que insistiría en ello. Al final me dijo más o menos lo que escribo a continuación:
     Ustedes, los sacerdotes, tienen autoridad y son escuchados. Por favor, díganle a la gente que no maltrate a los niños. Dios me ha dicho esta noche, en un sueño, que hay tantos niños que son maltratados y que hay que detener este daño. Está el mal del abuso sexual de los niños, pero también está el aborto. No se dan cuenta [quienes lo hacen] que Dios está enojado por ello.
     Yo estaba, francamente, sin poder responderle, me quedé casi de piedra. Le prometí que rezaría por ello –que es lo que mejor hace un “cura”– y pensé también en este blog. Ahora estoy escribiendo algo sobre ello.
     Ayer, precisamente, me hablaron también de los tantos millones de niños que son abortados, y cómo los promotores de su legalización en distintos países están volviendo a incordiar, y cada vez con más fuerza y más aliados. Pero hemos de comenzar con los que están cerca, con nuestros familiares y amigos que quizá alguna vez pase por su cabeza este horror.

viernes, 3 de junio de 2011

Evangelio del día

Jn 16,20-23a. “También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar”. Jesús anuncia a los discípulos que pasarán pruebas, pero que estando con Él no importa; es más, las superarán y en ellas encontrarán la verdadera alegría, la que no da el mundo ni la puede quitar. Comenta san Juan Crisóstomo: ¡Es realmente admirable! Ya es mucho, sufrir la prueba con paciencia; pero con alegría, es mostrarse superior a la naturaleza humana y no tener más, por así decirlo, que un cuerpo impasible. Pero, ¿cómo han sido imitadores de Cristo? En aquello que Él mismo sufrió sin quejarse, con alegría; porque voluntariamente aceptó las pruebas.

Primer viernes en el mes de junio

     Tradicionalmente se dedica el mes de junio a la devoción del Sagrado Corazón de Jesús que, como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica, nos muestra el infinito amor que Dios nos ha tenido, y nos muestra también el amor humano que nos ha tenido el Hijo de Dios, pues es hombre perfecto.
     Santa Margarita María de Alocoque (siglo XVII), una monja francesa de la Visitación, recibió unas revelaciones de Jesús, bajo esta advocación. Su mensaje es claro, semejante a todos las revelaciones del cielo: que los hombres somos fríos en la entrega a Dios.
     De entre los mensajes que le fueron confiados, están estas palabras intrigantes y de las que no nos acostumbraremos a meditarlas. Le dice Jesús a la santa: “Mira este Corazón que tanto ha amado a los hombres y en cambio, no recibe de la mayoría más que ingratitudes, por sus faltas de respeto, sacrilegios y pecados. Pero lo que más me duele, es que obran así hasta los corazones, que de manera especial se han consagrado a Mí. Por esto te pido, que el primer viernes después de la octava del Corpus se celebre una fiesta particular para honrar a mi Corazón, comulgando en dicho día y reparando las ofensas que he recibido en el Sacramento del Altar. Te prometo que mi corazón derramará abundantes bendiciones sobre los que hagan esto”.

jueves, 2 de junio de 2011

Evangelio del día

Jn 16,16-20. “Ustedes están tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría”. ¿De dónde brota la alegría cristiana, incluso en medio de las dificultades de la vida? De la vida eterna, de la vida divina. Si Dios no está en mí, mi vida perderá sentido; en cambio, “si Dios está conmigo, ¿quién contra mí?”

¿Cómo conseguir vocaciones a la vida sacerdotal?

     En un grupo de sacerdotes estábamos platicando sobre este asunto, de consecuencias tan perentorias. ¿Cómo hacer que los jóvenes se entusiasmen a una entrega total de su vida en el ministerio sacerdotal?, aunque siempre debe preceder la cuestión de si Dios los llama, es decir, si tienen vocación. De hecho, tengo la seguridad de que Dios llama siempre; somos los hombres quienes a veces no escuchamos.
     Hubo varios aportes, varias actividades, estrategias, para lograr encontrar vocaciones; pero no puede obviarse la oración por las vocaciones. ¡Hay que poner a rezar a la gente para que pida vocaciones a Dios! Esto es, sencillamente, indispensable.
     Para la Jornada Diocesana de la Juventud en Santa Apolonia, en el Domingo de Ramos pasado, se repartieron unas tres mil estampas de la Virgen, con la oración por las vocaciones y las fechas de convivencia en el Seminario. Ha surtido efecto, gracias a Dios.

miércoles, 1 de junio de 2011

Evangelio del día

Jn 16,12-15. “Muchas cosas me quedan por decirles, pero no pueden cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, los guiará hasta la verdad plena”. Y ¿hay algunos que quieren encerrar la Verdad en su cabeza? A veces no comprendemos por qué hace Dios esto o aquello, o por qué lo hace de determinada manera, o por qué permite una desgracia. Él sabe más. Pero siendo como es, nuestro Padre, todo lo permite para nuestro bien.

     Ahora bien, ¿puede el hombre desanimarse con su límite escaso de conocer los designios de Dios? No. El Espíritu Santo nos guiará hasta las profundidades del misterio de Dios.

Afán de mejorar

     Un misterio del que nunca dejaremos de sorprendernos, si no somos tan atolondrados, es el de la filiación divina, es decir, que tú y yo somos hijos de Dios, hijos pequeños, hijos queridos, como si cada quien fuera el único hijo de Dios. “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1), hasta el extremo de dar la vida por ellos.
     Pero, los cristianos que andan por la calle –los tantos en nuestra sociedad que todavía se profesa cristiana–, ¿seremos conscientes de esta maravillosa verdad?
     Un signo de esta conciencia es, a mi modo de entender, querer mejorar en el camino a Dios. Al contrario, si no queremos hacer examen para ver cómo servimos a Dios y cómo debemos mejorar es una clara muestra de que hemos olvidado que somos hijos de Dios.
     Del año pasado a este año –o incluso más concreto: del mes anterior a éste–: ¿hemos mejorado en nuestra oración o en nuestro afán de servir al prójimo?