domingo, 19 de agosto de 2012

Palabras del Papa antes del Angelus


     ¡Queridos hermanos y hermanas!
     El evangelio de este domingo (cf. Jn 6,51-58) es la parte final y culminante del discurso pronunciado por Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, después de que el día anterior había dado de comer a miles de personas con solo cinco panes y dos peces. Jesús revela el significado de ese milagro, es decir, que el tiempo de las promesas se ha cumplido: Dios Padre, que con el maná había alimentado a los israelitas en el desierto, ahora lo envió a Él, el Hijo, como verdadero Pan de vida, y este pan es su carne, su vida, ofrecida en sacrificio por nosotros. Se trata, por lo tanto, de acogerlo con fe, no escandalizándose de su humanidad; y de lo que se trata es de "comer su carne y beber su sangre" (cfr. Jn 6,54), para tener en sí mismo la plenitud de la vida.
     Está claro que este discurso no tuvo la intención de atraer consensos. Jesús lo sabe y lo pronuncia intencionalmente; y de hecho aquel fue un momento crítico, un punto de inflexión en su misión pública. Las personas, y los propios discípulos, estaban entusiasmados con él cuando realizaba señales milagrosas; e incluso la multiplicación de los panes y de los peces fue una clara revelación que Él era el Mesías, tanto así que después la multitud habría querido aclamar triunfalmente a Jesús y proclamarlo rey de Israel. Pero esta no era la voluntad de Jesús, quien justamente, con ese largo discurso reduce los entusiasmos y causa muchos desacuerdos. Él, de hecho, explicando la imagen del pan, afirma de haber sido enviado a ofrecer su propia vida, y que los que quieran seguirlo, deben unirse a Él en forma personal y profunda, participando en su sacrificio de amor.
     Por eso Jesús instituirá en la Última Cena el sacramento de la Eucaristía: para que sus discípulos puedan tener en sí mismos su caridad, --esto es decisivo--, y, como un único cuerpo unido a Él, extender en el mundo su misterio de salvación. Al escuchar este discurso la multitud comprendió que Jesús no era un Mesías como querían, que aspirase a un trono terrenal. No buscaba consensos para conquistar Jerusalén; más bien, quería ir a la Ciudad santa para compartir la suerte de los profetas: dar la vida por Dios y por el pueblo. Aquellos panes, partidos para miles de personas, no querían provocar una marcha triunfal, sino pre-anunciar el sacrificio de la Cruz, en la que Jesús se vuelve Pan, cuerpo y sangre ofrecidos en expiación. Así es que Jesús dio ese discurso para desengañar a las multitudes y, sobre todo, para provocar una decisión en sus discípulos. De hecho, muchos de ellos, desde allí, no lo siguieron más.
     Queridos amigos, dejémonos también nosotros sorprender nuevamente por las palabras de Cristo: Él, grano de trigo arrojado en los surcos de la historia, es la primicia de la nueva humanidad, liberada de la corrupción del pecado y de la muerte. Y redescubramos la belleza del sacramento de la Eucaristía, que expresa toda la humildad y la santidad de Dios: el hacerse pequeño, Dios se hace pequeño, fragmento del universo para reconciliar a todos en su amor. La Virgen María, que dio al mundo el Pan de la vida, nos enseñe a vivir siempre en profunda unión con Él.

sábado, 18 de agosto de 2012

El musical de "Les miserables"


    La célebre obra de Víctor Hugo titulada “Los miserables” ha sido llevada a obras de teatro y al cine. En 1985, tengo entendido, se presentó un musical presentando la obra. En el 10 aniversario se reeditó.
     Ayer tuve el gran gusto de disfrutar, junto con los seminaristas que lo quisieron hacer, la presentación –en pantalla gigante- que hicieron en el 25 aniversario.
      Ya que están conectados a internet, podrían comenzarla a ver desde el principio –dura unas dos horas- y admirarán las voces y disfrutarán del arte. Puesto que está en partes en YouTube, les presento la parte número 8/12 de esta edición.

viernes, 17 de agosto de 2012

"Sacerdote, sacerdote"


     Me he preguntado algunas veces, especialmente cuando estoy un tanto cansado: ¿qué sentido tiene lo que estoy haciendo?, ¿a alguien le interesa?
     Lo admito: algunas veces cuesta un tanto levantar la vista y darme cuenta que a Dios sí le interesa, incluso las cosas más pequeñas, que Él actúa a través de esas nimiedades. Es un Dios tan poderoso que es capaz de importarle estas nimiedades.
     A los sacerdotes nos puede pasar que, si nos descuidamos, podríamos perder el sentido de lo que estamos haciendo, incluso de lo más sagrado como la Santa Misa. Entonces, el sacerdote podría convertirse en un “profesional”, alguien que realiza una función.
     Dios me ayude, nos ayude a los sacerdotes, a conservar la piedad, e ir creciendo en el amor a lo que nos ha confiado: las “cosas” santas, a Él mismo. Desde luego que ofreceremos siquiera un Padrenuestro por los sacerdotes, por el sacerdote que cada uno conoce.

jueves, 16 de agosto de 2012

Algo más que importante


     Hemos adquirido nuevos libros para el Seminario, varios de ellos son edición de la obra de “Joseph Ratzinger”. Sabemos de la importancia que presta a la Liturgia. La presentación de una de sus obras recoge este comentario tan certero, del mismo Card. Ratzinger, en su momento:
     En los años del movimiento litúrgico, y también en los inicios de la reforma litúrgica conciliar, muchos creyeron que el tema de un modelo litúrgico adecuado era un asunto puramente pragmático, una búsqueda de la forma de celebración más accesible al hombre de nuestro tiempo. Hoy está claro que en la liturgia se ventilan cuestiones tan importantes  como nuestra comprensión de Dios y del mundo, nuestra relación con Cristo, con la Iglesia y con nosotros mismos: en el campo de la liturgia nos jugamos el destino de la fe y de la Iglesia. La cuestión litúrgica ha cobrado hoy una relevancia que antes no podíamos prever.
     Palabra certeras, indudablemente. Y, así, cierto formador de un Seminario “x”, en una reunión internacional, se preguntaba de por qué los seminaristas querían cuidar la liturgia… Por cierto, el libro se titula: "Un Canto nuevo para el Señor".

miércoles, 15 de agosto de 2012

En la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María


     Hoy celebramos la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos en cuerpo y alma. ¿Murió o no murió, antes de ser elevada a los Cielos? Puedes sostener lo que te parezca, pero con fundamento.
     Te propongo, ahora, unas consideraciones escritas por el Prelado del Opus Dei en su carta de este mes. Explican el pasaje de Ap 12 que se lee en la Primera Lectura de la Santa Misa.
     ¿Cuál es el significado del arca? ¿Qué aparece? Para el Antiguo Testamento, es el símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Pero el símbolo ya ha cedido el puesto a la realidad. Así el Nuevo Testamento nos dice que la verdadera arca de la alianza es una persona viva y concreta: es la Virgen María. Dios no habita en un mueble. Dios habita en una persona, en un corazón: María, la que llevó en su seno al Hijo eterno de Dios hecho hombre, Jesús, nuestro Señor y Salvador (Benedicto XVI, Homilía en la solemnidad de la Asunción, 15-VIII-2011).
     El autor de la epístola a los Hebreos recuerda que la estancia más importante del antiguo templo de Jerusalén, el Santo de los Santos, contenía el altar de oro para el incienso y el arca de la alianza totalmente recubierta de oro, en la que estaban la urna de oro con el maná, la vara de Aarón que había retoñado y las tablas de la alianza (Hb 9,4). Detengámonos en la figura del arca, símbolo de María. El hecho de que se encontrara en el lugar más sagrado del templo nos habla ya de la especial cercanía e intimidad de la Virgen con Dios: ¡más que Tú, sólo Dios!, exclamamos gozosamente y sintiendo esa necesidad. Las tablas de la Ley, que Dios entregó a Moisés, manifestaban la voluntad divina de mantener la alianza con su pueblo, si éste permanecía fiel a su pacto. La Sagrada Escritura narra cómo, a pesar de todos los cuidados del Señor, Israel fue repetidamente infiel. No así la Santísima Virgen, pues —como recalca el Papa— María es el arca de la alianza, porque acogió en sí a Jesús; acogió en sí la Palabra viva, todo el contenido de la voluntad de Dios, de la verdad de Dios; acogió en sí a Aquel que es la Alianza nueva y eterna, que culminó con la ofrenda de su cuerpo y de su sangre: cuerpo y sangre recibidos de María. (Benedicto XVI, Ibid.).
     El arca de la alianza, además de contener las tablas de la ley, encerraba una porción del maná con el que Dios había nutrido al pueblo durante su peregrinar por el desierto. Ese alimento —lo enseñó el mismo Jesús en el discurso del Pan de Vida, en Cafarnaún (Jn 6,26-59)— era signo de la Eucaristía, verdadero cuerpo y sangre de Cristo que, bajo el velo del sacramento, reservamos en nuestros tabernáculos para adorar al Señor y para alimentarnos de ese gran Tesoro. Él se ha hecho nuevo maná para quienes vamos de camino hacia la morada eterna.
     Fijémonos en que la Santísima Virgen es modelo de comportamiento para nosotros. ¿Quién trató a Jesús en la tierra con más delicadeza y cariño que Ella? ¿Quién estuvo más pendiente de Él en los largos años de vida oculta y en la vida pública? ¿Quién lo recibió con mayor devoción en la Sagrada Comunión, después de que el Señor se marchó al Cielo tras haber dejado el don inigualable de su Sacrificio y de su Presencia sacramental en manos de los Apóstoles y de sus sucesores en el sacerdocio? Verdaderamente, como afirmaba el beato Juan Pablo II, María es la Mujer eucarística por excelencia.
     Deteneos en otra lección que podemos aprender, al contemplar a Santa María, fœderis arca, verdadera arca de la alianza, como nos sugiere la liturgia de esta fiesta. Aprendamos de Ella a cuidar más y mejor el trato con Jesucristo en la Palabra y en la Eucaristía, en la lectura y meditación de la Escritura, en la asistencia o celebración de la Misa y en la Sagrada Comunión. Porque "no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios", dijo el Señor. —¡Pan y palabra!: Hostia y oración.
    Si no, no vivirás vida sobrenatural (Camino 87).

martes, 14 de agosto de 2012

Susto de policías


     El día de ayer iba conduciendo en el tráfico lento de salida de la ciudad Capital, cuando se pone a mi vera un “motorista”: era un policía con cara de joven. Se dirige a mí y…, pronuncia mi nombre. Un vuelco me da el corazón.
     Y me dice: “Padre, ¿se recuerda de mí?” Esa pregunta ya me calmó, puesto me había entrado el temor de haber faltado a la ley de tránsito. De hecho, el rostro de este policía joven era de un chico inocente, “buena gente”, como decimos aquí.
     Más adelante me detuve, él también, y me saludó. Era un muchacho que estuvo dos años en el Seminario hace una década, y que se recuerda de nosotros. En pocos minutos me contó que se había felizmente casado, que tenía unos lindos hijos y de cómo le iba en el peligroso trabajo de policía.
     Hasta me dio tiempo a exhortarle a que esté siempre preparado espiritualmente –me confirmó de que había estado implicado en varios enfrentamientos y que había estado cerca de la muerte- y que invocara siempre al Ángel Custodio.
     Quedamos en que nos veríamos otra vez y que hablaríamos con detenimiento.
     No sé a qué temerle más: al policía o la remisión…
¡Deténgase, por favor!

lunes, 13 de agosto de 2012

La Virgen de la Asunción en Guatemala


     La Ciudad Capital celebra como patrona a la Virgen de la Asunción. Así lo hace también la parroquia de Sololá, en la que se sitúa el Seminario de nuestra Diócesis, en donde tengo el gusto de laborar. El ambiente de fiesta ya ha comenzado desde hace una semana, las fiestas como se celebran aquí.
     Cuelgo ahora este video, que refiere la celebración de la Virgen de la Asunción a lo largo de la historia de la ciudad de Guatemala.


domingo, 12 de agosto de 2012

Una invitación especial


     He recibido una invitación que resulta especial para mí: una muchacha de las que fueron mis feligreses en el 2004, en la parroquia de Parramos, va a profesar sus primeros votos. Lo hará en el Instituto de Hijas de Santa María del Corazón de Jesús. Aunque, como me expresaba en su mensaje, me la envía para recordarme de seguir los acontecimientos, aunque a la distancia, porque será en Madrid, España. La Hermana ha venido a llamarse Gloria de Santa María.
     Un alma que se consagra a Dios en cuerpo y alma, que en Él ha encontrado la alegría de esta manera concreta, me ha causado gran alegría. Desde luego que la encomiendo.
     Este hecho ha traído muchos recuerdos a mi memoria, de los años anteriores que tuve la oportunidad de visitar la casa de estas Hermanas en Galapagar, Madrid. De hecho, me encontré con el video que pongo a continuación, que muestra el escenario en donde la Hermana Gloria hará su profesión religiosa.
    Desde luego que la encomendaré especialmente. Vaya hasta Madrid mi felicitación y mi saludo. Dios la bendiga.

sábado, 11 de agosto de 2012

Nadie elige las circunstancias de su nacimiento


     Sólo Jesucristo, Hijo de Dios desde toda la eternidad, eligió cómo, cuándo y dónde nacer, ¡y vaya circunstancias que escogió! Desde el inicio de su existencia terrena es ejemplo para nosotros.
     Nadie elige cómo nacer, pero sí cómo vivir y, más, cómo morir. Sólo sabe morir el que sabe vivir.
     Hoy la Iglesia celebra la fiesta de Santa Clara de Asís, a finales del siglo XII y la primera mitad del XIII. Ella, como su paisano San Francisco, se desposó con la “Señora Pobreza”. No eligió la familia pudiente y la vida que le tocó vivir al principio, pero sí optó por querer vivir la pobreza evangélica en su radicalidad. Ella entendió que son “bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Recomendó a Santa Inés de Praga que se reflejara en el divino espejo del Hijo de Dios: “en este espejo brilla la dichosa pobreza, la santa humildad y la inefable caridad, como puedes observar si, con la gracia de Dios, vas recorriendo sus diversas partes”.
Cuerpo incorrupto de la santa.
     Lo habrán experimentado en alguna ocasión: vivir la pobreza con espíritu cristiano –desprendimiento de los propios caprichos, de uno mismo, para ayudar a los demás- da alas para “unirse en lo íntimo de su corazón a aquel cuya belleza admiran sin cesar las multitudes celestiales, cuyo afecto produce afecto, cuya contemplación da nueva fuerza, cuya benignidad sacia, cuya suavidad llena el alma, cuyo recuerdo ilumina suavemente, cuya fragancia retornará los muertos a la vida y cuya visión gloriosa hará felices a los ciudadanos de la Jerusalén celestial” (Carta a Santa Inés de Praga).
     ¿Has sido testigo alguna vez de la alegría de una verdadera religiosa de clausura?

viernes, 10 de agosto de 2012

El sida y el uso del condón


Micrográfica, hecha por una máquina de escanear electrones, de virus HIV nacientes, en verde, sobre la superficie de un linfocito (tipo de célula blanca).
    Leyendo el blog de mi querido amigo el P. Carlos me he encontrado con este magnífico artículo sobre un tema un tanto escabroso: el sida y el uso del condón para evitar contagiarse. En ocasiones sabemos el principio pero no sabemos argumentar sobre ello. Así, poco podremos convencer. Claro, para alguien que ama no necesita argumentos, pero hay que aportarlos para el que no ama.
     El artículo fue escrito por un sacerdote –no dejes de leer sólo porque aparezca la palabra “sacerdote”, porque podrías pensar que es una predicación-. Da argumentos contundentes sobre cómo el uso del condón –como lo predicó el Santo Padre en África- no evita el contagio del sida sino que, engañando, lo estimula. No más. Dejo paso al artículo.
Muy estimado amigo:
     Le admiro como humorista; no me da empacho decirlo. Le escribo con la autoridad que me proporciona ser un sacerdote que visita todas las mañanas de todos los viernes a los pacientes de VIH-sida en el Hospital de Infectología.  Voy siempre con un equipo de voluntarios y voluntarias de la Casa de la Vida. No sólo le escribo como un apóstol de mis enfermos, sino como simple hombre culto (soy abogado y sacerdote, con 10 años de estudios en tres universidades españolas). Estoy completamente en contacto con todo lo que sucede. Me muevo en la Internet como un pez en el agua. Le digo esto, porque a veces la gente piensa que los curas vivimos en otro planeta. 
     He visto su chiste de hoy sobre el Papa y el criterio de la Iglesia Católica sobre la ineficacia del preservativo para combatir el SIDA. 
     Dejemos aparte, sólo por método, para poder dirigirme a usted, con total independencia de sus creencias: no sé nada de su religión, ni siquiera sé si cree en Dios o no. da lo mismo para el caso, los motivos morales por los cuales la Iglesia católica se opone al uso del preservativo para combatir la pandemia del sida.
     Tome usted un microscopio. Ponga un preservativo de látex. Mida las microscópicas perforaciones que tiene el látex. Apunte en una libreta las milimicras que posee cualquiera de las perforaciones. Ahora, coja un virus del sida. Póngalo en el microscopio. Mídalo. Ahora compare las dos medidas. La ciencia de hoy afirma que el virus del sida es 450 veces más pequeño que el espermatozoide. Si bien los espermatozoides no atraviesan las perforaciones del preservativo, claro que los virus del sida sí lo hacen. Por otra parte, hemos de reconocer que la masiva difusión del preservativo, no determina una disminución del número de relaciones sexuales, sino, por lo contrario las facilita, las estimula, las incentiva.
     Sepa, además, mi estimado amigo, que tras la difusión masiva del preservativo hay toda una industria con gigantescos intereses económicos, todo un capitalismo. y, lo peor, ellos saben que el preservativo no preserva de nada, y que, como dice el Papa, aumenta la pandemia, sin embargo, son tan criminales y tan genocidas, que por forrarse los bolsillos de dólares, empujan al mundo entero a la peor pandemia de la historia.
     La irresponsabilidad de las autoridades de salud del mundo entero, es espantosa. Tras esa irresponsabilidad, o está una tercermundista ignorancia o una tercermundista corrupción. Todos ellos tendrán que dar cuenta a Dios.
     No por motivos religiosos, sino por simples razones de salud pública, la autoridad gubernamental debería informar a la gente los peligros que comporta el uso del preservativo. Algo así como se hace con la campaña de difusión de la estrecha relación que hay entre el tabaco y el cáncer.
     Para terminar: son innumerables los y las pacientes de sida que cuando yo les he preguntado, con toda mi intención, si usaron “protección”. Me miran con profunda tristeza y con una sonrisa cargada de odio e ironía me dicen: “Padrecito, el preservativo no sirve para nada. Le invito un viernes a visitar conmigo a mis enfermitos de sida, hoy mismo he estado con ellos y luego me dirá si se atreve a hacer, querido amigo, un chiste sobre la relación que hay entre la difusión del preservativo y el avance de la pandemia del sida. 
   Venga, le recibiremos llenos de cariño en nuestro equipo. Venga, y verá cómo los enfermitos están equivocados, sí que están equivocados, cuando dicen que no sirve para nada: ¡Claro que sirve!, y muchísimo: sirve para contagiarse ellos del sida; y sirve, sobre todo, para que muchos millonarios del primer mundo y del tercero, ganen más euros y dólares a costa de los millones de enfermos de sida que se fiaron del preservativo.
     Además, mi querido amigo: no sé si usted es casado, no sé si tiene hijas. Pero si un chico le dice a usted que va a tener relaciones con su hija, no creo que usted le diga: “¡Ok; pero con preservativo!” Me imagino que, como padre digno que supongo será, le dirá al chico de turno: “Amigo, usted a mi hija no me la toca, hasta que sea su esposa, después de haberse casado con ella, como Dios manda. ¡Mientras, ni con preservativo, ni sin preservativo!”.
     Y esto es lo que la Iglesia afirma como el mejor y único camino para preservar al mundo del sida. Y de muchos otros males, tales como los hijos sin hogar. En esto, supongo que usted coincide con Dios y la Iglesia. 

jueves, 9 de agosto de 2012

La mortificación


     ¿Por qué nos gusta tanto la comodidad, el placer, lo fácil y que no cueste? Es un reflejo del ansia de felicidad que tenemos, aunque a veces es un reflejo caricaturesco, pues no siempre lo hacemos por el camino correcto.
     Ahora, ¿por qué tenemos aversión a lo que cuesta, a lo que comporta esfuerzo, a la mortificación, a la Cruz, en último término?
     Hoy, en el evangelio de la Misa, (Mt 16,13-23) le dice Simón Pedro a Jesús, cuando les anunció que moriría en la Cruz y resucitaría: no te puede pasar eso, Señor.
Entre los discípulos de Husserl.
     Hoy, 9 de agosto, celebramos la Fiesta de Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein), patrona de Europa. El 2 de agosto fue apresada y el 9 fue cremada en el campo de concentración nazi de Auschwitz, Polonia. Procedente del pueblo de la Antigua Alianza, nuestros hermanos mayores (Juan Pablo II), nos enseña a entregar la vida, si hace falta.
     Pero eso no se improvisa, hace falta irse entrenando para llegar a esa plena entrega en el momento decisivo: pequeñas mortificaciones –con auténtico sentido cristiano- para que nos sirva de entrenamiento para la competencia final. ¡Gran lección de las Olimpiadas!

miércoles, 8 de agosto de 2012

Mi DPI en gestión

Espero que este amigo no se equivoque en asignación de carnets

     El día de ayer me llevé una gran sorpresa: cuando iba a recoger mi nuevo “carné” (DPI) de identificación, me dijeron que había problemas con su emisión. El problema es que, según el Tribunal Supremo Electoral, yo estaba muerto...
     “¡Pero..., mire..., estoy vivo...!”, le comenté, en gracia, a quien me atendía.
     Entonces me explicaron que el Renap (Registro Nacional de Personas) manejaba unos datos y el TSE (Tribunal Supremo Electoral) otros, y que no siempre coincidían. No valió mi objeción de que había votado en las pasadas elecciones hace medio año, lo que probaba que estaba vivo.
     Me han contado que estas dificultades son frecuentes, por el mal manejo de los datos. Pensé, en realidad, que la gestión iba a estar “viento en popa, a toda vela”, que no habría contratiempos, pero me ha tocado que esperar. Espero que no me cambien de nombre o de fotografía o...

martes, 7 de agosto de 2012

Ésta es mi tierra


    Ésta es sí que es mi tierra, es decir, el lugar que me vio nacer.
     Pocas oportunidades he tenido para estar en la fiesta patronal de mi pueblo; sólo de pequeño lo hice, pero, a partir de los años de formación, hube de dejarlo.
     La recién pasada fiesta patronal, celebrando a Santiago Apóstol, participé de la Santa Misa, acompañando a nuestro Obispo.
     Tomé las fotos del blog del P. Edgar Simón.
Los concelebrantes, después de la Santa Misa

El Patrono del pueblo, Santiago Apóstol.

Las tradicionales "plumas", en que llevan las imágenes del patrono: un Santiago peregrino, y uno "de los Caballeros".

Así se adornó el presbiterio el día de la fiesta.

La fachada de la iglesia, foto de archivo.

Panorámica del pueblo; la iglesia se distingue hacia el centro-izquierdo.

lunes, 6 de agosto de 2012

Felicidades, Erick Barrondo



     La alegría de media Guatemala ahora es la victoria de Erick Barrondo (verapacense) para Guatemala en los Juegos Olímpicos en Londres, en la competición de marcha de 20 kilómetros. Ganó la medalla de plata. Desde luego, me uno a la felicitación y confiamos en que nos pueda dar una nueva alegría el sábado próximo en competición de 50 kilómetros, en la que es especialista.


     Me he encontrado con este artículo siguiente en Prensa Libre, de Mario Antonio Sandoval. Léanlo, que es interesante.

     CON EXCEPCIÓN DE LOS conocedores de la realidad atlética de Guatemala, los guatemaltecos en general no teníamos un conocimiento amplio de Erick Barrondo García. Conocíamos de su triunfo en los Juegos Panamericanos de Guadalajara y nos enteramos de esa anécdota triste, pero muy guatemalteca, cuando se regresó a su natal San Cristóbal Verapaz en un autobús, porque no lo recibió nadie al llegar a Guatemala con la presea del primer lugar en marcha. Pasado ese incidente tan demostrador de la realidad del deporte guatemalteco, con delegaciones llenas de invitados y con pocos participantes y entrenadores, Erick se había ido desvaneciendo en el imaginario popular.

     EL SÁBADO REGRESÓ a toda orquesta al conocimiento y reconocimiento públicos, esta vez con una medalla olímpica de plata. Y miles de guatemaltecos pudieron atestiguar a la distancia ese triunfo, porque la prensa deportiva nacional se encargó de recordárselo al público. Las dramáticas condiciones de su victoria, lograda en los últimos metros de un recorrido de veinte kilómetros, hicieron aún más emotiva la victoria. Hoy ya es uno de los deportistas consagrados del país, y para superar el puesto obtenido sólo le quedaría ganar un oro en la próxima competencia, de 50 kilómetros. Se vale soñar, pero la realidad actual de esa medalla de plata es suficientísima.

    DISCIPLINA, TRABAJO, confianza en sí mismo son las características presentes en Erick Barrondo, cuyos padres fueron quienes vieron sus condiciones. Es también loable la labor de sus entrenadores, desde Jorge Coy hasta el actual, Lino Rigoberto Medina, de Cuba, quienes merecen su parte del aplauso. La provincia guatemalteca es el vivero de donde han salido los más importantes deportistas de Guatemala para competencias atléticas: Mateo Flores, Teodoro Flores Palacios y ahora Erick Barrondo. Los aplausos a partir de ahora los tiene merecidísimos y sobre todo el agradecimiento por haber alegrado a un país tan necesitado de satisfacciones. Felicitaciones.

domingo, 5 de agosto de 2012

"Pan de los fuertes"


     El Salmo 78 (77), que se lee -o canta- el día de hoy en la Santa Misa habla de “pan de los fuertes” –en el original hebreo- o “pan de los ángeles” –en la versión griega-. En todo caso, habla del don del maná con que se alimentaron los israelitas en su peregrinación por el desierto.
     El maná es solo figura de la Eucaristía, el verdadero maná. Así lo indica Jesús en el evangelio: “No fue Moisés quien les dio el pan del cielo; es mi Padre el que les da el verdadero pan del cielo” (Jn 6,32), es decir, la Eucaristía.
    Mas, este pan no sacia el cuerpo –es minúsculo lo que recibimos al comulgar- sino el alma, y la fortalece.
    ¡Cuántos andan por la vida enclenques, debiluchos, porque no se han alimentado en tanto tiempo! La fuerza nos viene  de la Eucaristía. ¡Y es gratis sentarse a esta Mesa y comer de ella!
    Cierto, Señor, a veces soy interesado al acudir a ti; tú mismo nos lo has dicho: “ustedes me buscan, no porque han visto signos, sino porque han comido de los panes y se han saciado” (Jn 6,26). Aún así, no nos abandones, porque aunque no te merecemos, te necesitamos.

Palabras del Papa antes del Angelus


     En la liturgia de la Palabra de este domingo continúa la lectura del capítulo sexto del Evangelio de Juan. Estamos en la sinagoga de Cafarnaún en donde Jesús tiene su conocido discurso tras la multiplicación de los panes. La gente había buscado de hacerlo rey, pero Jesús se había retirado antes sobre el monte con Dios, con su Padre, y luego a Cafarnaún.
     No viéndolo, se había puesto a buscarlo, había salido sobre los barcos para alcanzarlo al otro lado de la orilla del lago y finalmente lo había encontrado. Pero Jesús sabía bien cuál era el motivo de tanto entusiasmo en seguirlo y lo dice claramente: “les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse” (v.26). Jesús quiere ayudar a la gente a ir más allá de la satisfacción inmediata de las propias necesidades materiales, aún si son importantes. Quiere abrir a un horizonte de la existencia que no es simplemente aquel de las preocupaciones cotidianas del comer, del vestir, de la carrera. Jesús habla de una comida que no perece, que es importante buscar y acoger. Él afirma: “Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre” (v. 27).
     La multitud, una vez más, no comprende, cree que Jesús pide la observación de preceptos para poder obtener la continuación de aquel milagro, y pregunta: “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?” (v. 28). La respuesta de Jesús es clara: “La obra de Dios es que ustedes crean en aquel que él ha enviado” (v. 29) El centro de la existencia, aquello que da sentido pleno y firme esperanza al camino, a menudo difícil, es la fe en Jesús, es el encuentro con Cristo. No se trata de seguir una idea, un proyecto, sino de encontrarlo como una Persona viva, de dejarse implicar totalmente por él y por su Evangelio. Jesús invita a no detenerse en el horizonte humano y abrirse al horizonte de Dios, al horizonte de la fe. Él exige una única obra: recibir el plan de Dios, esto es “Creer en aquel que él ha enviado” (v.29). Moisés había dado a Israel el maná, el pan del cielo, con el cual Dios mismo había alimentado a su pueblo. Jesús no dona cualquier cosa, sino Sí mismo: es Él el “pan verdadero, bajado del cielo”, y es en el encuentro con Él que nosotros encontramos al Dios viviente.
     “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?” (v. 28) pregunta la multitud, pronta para actuar, para que el milagro del pan continúe. Pero Jesús, verdadero pan de vida que sacia nuestra hambre de sentido, de verdad, no se puede “ganar” con el trabajo humano; viene a nosotros solamente como don del amor de Dios, como obra de Dios que debemos pedir y recibir”.
     Queridos amigos, en los días cargados de ocupaciones y de problemas, pero también en aquellos de descanso y de distensión, el Señor nos invita a no olvidarnos que si bien es necesario preocuparse por el pan material y restaurar las fuerzas, aún más fundamental es el hacer crecer la relación con Él, reforzar nuestra fe en Aquel que es el “pan de vida”, que colma nuestro deseo de verdad y de amor. La Virgen María, en el día en el cual se celebra la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor, nos sostenga en nuestro camino de fe.

sábado, 4 de agosto de 2012

En la fiesta del Santo Cura de Ars


     Hace algunas semanas, una religiosa, en el aniversario de mi ordenación, me dijo: “ésta es la oración que todos los días ofrezco por usted”. Tengo delante ahora la oración. Me consuela y me alienta en la lucha por la fidelidad sacerdotal de todos los días.
    Hoy celebramos en la Iglesia la fiesta del Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney (1986-1959), patrono de los sacerdotes y de los párrocos. Hoy es un día especial para mí –y les invito que lo sea para ustedes- para rezar por la santidad de los sacerdotes. Si el sacerdote de la parroquia es santo, la parroquia lo será también en buena medida. Sin embargo, me da pena reconocerlo, no en pocas ocasiones se tiene en poca estima la palabra “santidad” y la lucha por conseguirla, incluso por parte de sacerdotes.
     Les ruego, pues, una oración por este pobre sacerdote y por los de todo el mundo, porque gran tesoro y responsabilidad ha puesto Dios en nuestras manos y el mundo nos necesita plenamente sacerdotes, según el Corazón de Cristo.
     La primera oración es la del Santo Cura de Ars, la que se rezó más frecuente durante el Año Sacerdotal. La segunda, una oración que pueden rezar ustedes, cuando puedan.
Oración del Santo Cura de Ars
     Te amo, Oh mi Dios,
y mi único deseo es amarte
hasta el último suspiro de mi vida.
     Te amo, oh infinitamente amoroso Dios,
y prefiero morir amándote que vivir un instante sin Ti.
     Te amo, oh mi Dios, y mi único temor es ir al infierno
porque allí nunca tendría la dulce consolación de tu amor.
     Oh mi Dios,
si mi lengua no puede decir
cada instante que te amo,
por lo menos quiero
que mi corazón lo repita cada vez que respiro.
     Ah, dame la gracia de sufrir mientras que te amo,
y de amarte mientras que sufro,
y el día que me muera
     No solo amarte pero sentir que te amo.
Te suplico que mientras más cerca estés de mi hora
final aumentes y perfecciones mi amor por Ti.
     Amén.

Oración por los sacerdotes
     Oh, Dios eterno y omnipotente, mira el rostro de tu Cristo, y por amor a Él, que es el Sumo Sacerdote eterno, ten piedad de tus sacerdotes. Recuerda Dios misericordiosísimo, que no son sino unos seres humanos, débiles, frágiles. Renueva en ellos la gracia que han recibido por la imposición de las manos del Obispo. Guárdalos cerca de Ti, para que el enemigo no prevalezca contra ellos; a fin de que nunca hagan nada que desdiga en punto alguno de su sublime vocación.
     Oh, Jesús, a Tí ruego por tus sacerdotes infieles y tibios; por tus sacerdotes que laboran en casa o fuera en campo de misión; por tus sacerdotes jóvenes; por tus sacerdotes enfermos; por tus sacerdotes en el purgatorio.
     Pero sobre todo te encomiendo a los sacerdotes que me son más queridos; al sacerdote que me bautizó; a los sacerdotes que me absolvieron de mis pecados; a los sacerdotes cuya Misas asistí, y que me dieron tu cuerpo y tu Sangre en la Sagrada Comunión, a los sacerdotes que me enseñaron y me instruyeron o me animaron y me ayudaron; a los sacerdotes a quienes debo algo en cualquier otro modo, especialmente…
     Oh Jesús guárdalos a todos cerca de tu Corazón y bendícelos copiosamente, así en el tiempo como en la eternidad. Amén.

viernes, 3 de agosto de 2012

Un saludo hasta Tierra Santa


     El P. Ángel María Pascual, antiguo formador mío y un gran amigo, está teniendo el gozo de una peregrinación en Tierra Santa. En su blog nos tiene al día de sus ires y venires.
     Conociéndole, sabemos que se ha preparado muy bien para esta peregrinación, con sentido de fe y profunda cultura, que le ayudará a aprovechar tamaño viaje. Nos cuenta que ha visitado el Lago de Tiberíades (o Mar de Galilea), el Monte Carmelo, Nazaret y el Monte de las Bienaventuranzas. En efecto, está por el Norte de Tierra Santa.
     Vaya hasta allá nuestro saludo, y le agradecemos sus animadas crónicas, que nos ayuda a imaginarnos estar también de peregrinación con Él. Le pedimos que nos encomiende, encomiende nuestras labores al Señor, allí, que le sentirá más cerca. Saludos, P. Ángel.
P. Ángel, en su parroquia, celebrando la Santa Misa.


jueves, 2 de agosto de 2012

Como barro en manos del alfarero

¡Qué blanca está la camisa del alfarero! Así de limpio trabajo Dios.

     Con la consideración de la primera lectura de la Misa de hoy, que transcribo más abajo, me reafirmé en vivir la sinceridad en la dirección espiritual y con el confesor.
     Me parece impensable que ellos quieran “manejar” mi vida, sin contar con mi libertad. Dejaría de ser algo sobrenatural. Es más, les agradezco –es probable que ellos no lean estas líneas, pero se los diré, igualmente- por guiarme. No sólo tienen la ciencia necesaria para hacerlo sino que gozan de una “gracia de estado” en ese momento.
     Ahora hablo en plano personal: accedo a la dirección espiritual y a la Confesión frecuente porque quiero oír mejor a Dios y luchar –con muchos tropiezos- para conseguir un más perfecto cumplimiento de la Voluntad de Dios sobre mí. Cada día es una nueva lucha, pero Dios nos ayuda.
     Les dejo con la Primera lectura de la Misa de hoy (Jr 18,1-6):
Palabra del Señor que recibió Jeremías:
-«Levántate y baja al taller del alfarero, y allí te comunicaré mi
palabra.»
Bajé al taller del alfarero, que estaba trabajando en el torno. A veces, le salía mal una vasija de barro que estaba haciendo, y volvía a hacer otra vasija, según le parecía al alfarero.
Entonces me vino la palabra del Señor:
-«¿Y no podré yo trataros a vosotros, casa de Israel, como este alfarero? -oráculo del Señor-.
Mirad: como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel.»

miércoles, 1 de agosto de 2012

Una conferencia sobre ecología


     El día de hoy ha culminado, en el Seminario, un “Simposio” de Filosofía, que tuvo como tema principal “la Ecología y el Ecologismo”. Es el tercer año que se realiza este Simposio. La novedad, para mí, es que me invitaron a dar una de las conferencias, un poco inusual para uno que ha estudiado temas concernientes a la Biblia. Sin embargo, el tema tampoco es tan extraño, porque su fundamentación siempre es bíblica. Así lo expresa el primer “mandamiento” del “Decálogo sobre ética y ambiente” del Pontificio Consejo “Justicia y Paz”: La Biblia tiene que dictar los principios morales fundamentales del designio de Dios sobre la relación entre hombre y creación.
     Quiero citar, aquí, el n. 8 del Mensaje de Benedicto XVI para la XL Jornada Mundial por la Paz (1/01/2007). Viene a recordar que hay una “ecología humana” –la principal-, que está intrincadamente relacionada con la “ecología natural”.
     Juan Pablo II, en su Carta encíclica Centesimus annus, escribe: “No sólo la tierra ha sido dada por Dios al hombre, el cual debe usarla respetando la intención originaria de que es un bien, según la cual le ha sido dada; incluso el hombre es para sí mismo un don de Dios y, por tanto, debe respetar la estructura natural y moral de la que ha sido dotado”. Respondiendo a este don que el Creador le ha confiado, el hombre, junto con sus semejantes, puede dar vida a un mundo de paz. Así, pues, además de la ecología de la naturaleza hay una ecología que podemos llamar “humana”, y que a su vez requiere una “ecología social”. Esto comporta que la humanidad, si tiene verdadero interés por la paz, debe tener siempre presente la interrelación entre la ecología natural, es decir el respeto por la naturaleza, y la ecología humana. La experiencia demuestra que toda actitud irrespetuosa con el medio ambiente conlleva daños a la convivencia humana, y viceversa. Cada vez se ve más claramente un nexo inseparable entre la paz con la creación y la paz entre los hombres. Una y otra presuponen la paz con Dios. La poética oración de San Francisco conocida como el “Cántico del Hermano Sol”, es un admirable ejemplo, siempre actual, de esta multiforme ecología de la paz.