sábado, 22 de julio de 2017

Todos somos iguales ante Dios. Una anécdota de "El Principito"

     "¿Ya todos tienen su número?" Yo faltaba. Estábamos en una reunión de familia en el Seminario el 11 de julio, fiesta de San Benito. Los alumnos habían organizado una rifa. Adquirí mi número justo antes de la rifa.

     "Número 11", dijo el que sacó los números. "¡Yo lo tengo!", exclamé. Era el primero en ganar, y me regalaron un ejemplar simpático del libro "El Principito" de Antonine de Saint-Exupéry. ¿Lo han leído? Será la segunda vez que lo lea.

     Como lo dice el autor, este libro es para los niños, y los que piensan como los niños. Es simpatiquísimo, lleno de ingenuidad y sentido común -el menos común de los sentidos-.

     En el capítulo 4 se habla del planeta de procedencia del Principito. El autor argumenta sus ideas sobre este tema. Pero me ha llamado la atención un hecho que, lamentablemente no sólo puede suceder sino que sucede. A veces, por la procedencia de la persona que propone una brillante idea, no se le pone atención; pero, si viniera de otra persona semejante, pero procedente de alta alcurnia, entonces sí le harían caso. Así me lo comentó un amigo recientemente.

    ¿Pesimismo? No. Es sólo posibilidad de advertencia para nosotros, para que no lo propiciemos. Me da mucha alegría que para Dios todos somos importantes, todos valemos por lo que somos.

     Tengo poderosas razones para creer que el planeta del cual venía el Principito era el asteroide B 612. Este asteroide ha sido visto sólo una vez con el telescopio en 1909, por un astrónomo turco.

     Este astrónomo hizo una gran demostración de su descubrimiento en un congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le creyó a causa de su manera de vestir. Las personas mayores son así. (...) Entonces el astrónomo volvió a dar cuenta de su descubrimiento en 1920 y como lucía un traje muy elegante, todo el mundo aceptó su demostración. Si les he contado de todos estos detalles sobre el asteroide B 612 y hasta les he confiado su número, es por consideración a las personas mayores.

      A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jamás preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: "¿Qué tono tiene su voz? ¿Qué juegos prefiere? ¿Le gusta coleccionar mariposas?" Pero en cambio preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?" Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: "He visto una casa que vale cien mil pesos". Entonces exclaman entusiasmados: "¡Oh, qué preciosa es!"

jueves, 20 de julio de 2017

Orar, conversar con Dios. Al demonio no le gusta

     Hemos leído en la primera lectura de la Misa parte del capítulo 3 de Éxodo. Me ha llamado mucho la atención que Moisés platicara con Dios como con alguien conocido (cfr. también Nm 12,6-8). Hemos escuchado tantas veces que la oración es como un diálogo con un amigo (Santa Teresa de Jesús), y cuánto quisiéramos que fuera así.

     ¿Y cómo llegar a esa conversación íntima con Dios? Parece sencillo, pero no lo es tanto, pues hay tantos que han empezado vida de oración pero se cansan pronto y la abandonan...

     En eso, me recordé de un libro que estoy leyendo de poco en poco: "Cartas del diablo a su sobrino" de C.S. Lewis. La cuarta carta habla de la oración y cómo el diablo jefe instruye a su sobrino "diablo" a cómo hacer con su "paciente" a dejar la oración cuando apenas está comenzando.

      He transcrito el siguiente párrafo, para ilustrar cuán importante es la oración vocal, esa oración vocal que sabemos y hemos practicado siempre (Padrenuestro, Avemaría, Gloria, Salve, Acordaos, al Ángel de la Guarda, etc.) para iniciarnos y seguir en el camino de la oración. Es más, los muy avanzados siguen usando oraciones vocales continuamente para su conversación con Dios.

     Nota: el "Enemigo" que menciona el autor en su composición se refiere a Dios, pues literariamente es el diablo quien habla.

       "Lo mejor, si es posible, es alejar totalmente al paciente de la intención de rezar en serio. Cuando el paciente, como tu hombre, es un adulto recién reconvertido al partido del Enemigo, la mejor forma de lograrlo consiste en incitarle a recordar —o a creer que recuerda— lo parecidas a la forma de repetir las cosas de los loros que eran sus plegarias infantiles. Por reacción contra esto, se le puede convencer de que aspire a algo enteramente espontáneo, interior, informal, y no codificado; y esto supondrá, de hecho, para un principiante, un gran esfuerzo destinado a suscitar en sí mismo un estado de ánimo vagamente devoto, en el que no podrá producirse una verdadera concentración de la voluntad y de la inteligencia.

      Uno de sus poetas, Coleridge, escribió que él no rezaba "moviendo los labios y arrodillado", sino que, simplemente, "se ponía en situación de amar" y se entregaba a "un sentimiento implorante". Ésa es, exactamente, la clase de oraciones que nos conviene, y como tiene cierto parecido superficial con la oración del silencio que practican los que están muy adelantados en el servicio del Enemigo, podemos engañar durante bastante tiempo a los pacientes listos y perezosos. Por lo menos, se les puede convencer de que la posición corporal es irrelevante para rezar, ya que olvidan continuamente —y tú debes recordarlo siempre— que son animales y que lo que hagan sus cuerpos influye en sus almas. Es curioso que los mortales nos pinten siempre dándoles ideas, cuando, en realidad, nuestro trabajo más eficaz consiste en evitar que se les ocurran cosas".

martes, 18 de julio de 2017

¿Vocación a la vida soltera?

     Recientemente me preguntaron por el tema con estas palabras: "Ayer nos dijo una religiosa que pensemos en casamiento o vida religiosa, porque la vida soltera no es vocación".

      Se me ocurrió responderle que la llamada de Dios es personal, es la relación directa entre Dios y el alma; por lo tanto, cada uno hace su camino, aunque a veces la forma externa coincida con la de otros.

     Me parece que vocación no es sólo la vida religiosa o la matrimonial.

lunes, 17 de julio de 2017

¡Feliz Cumpleaños, P. Carlos Martínez!

      Desde este blog felicitamos al P. Carlos Martínez, Rector del Seminario Mayor de La Asunción, en donde tenemos el honor de ayudar en la formación de los futuros sacerdotes. Hoy cumple su 47 cumpleaños, por lo que estamos muy alegres en el Seminario y se los celebramos en familia.

     Después de 18 años de trabajo parroquial en la Arquidiócesis de Santiago -ya en su "mayoría de edad" en el ministerio- y de ayudar por años en la docencia del Seminario, le fue encomendado dirigir esta institución. Lleva ahora año y medio en la labor, y se le ve muy entusiasta ayudando a los alumnos. También los formadores nos alegramos por su trabajo.

     ¡Feliz Cumpleaños, P. Carlos! El Señor le conceda muchos más años de vida.

domingo, 16 de julio de 2017

Los agricultores, ¡qué importantes para la humanidad!

    La parábola del sembrador (cfr. Mt 13,1-9) que nos propone la Misa de hoy ha sido tan comentada. Además de la enseñanza obvia que tiene, puesto que el Señor mismo propuso la parábola y la interpretó, me incliné por comenzar la homilía comentando sobre el valor del trabajo del agricultor.

     Me recordé de mi tiempo de niñez y juventud, en que acompañaba a mi papá y a mis hermanos a preparar la tierra, sembrar, cuidar y mantener las plantas, para que luego den el mejor fruto. Yo sólo me limitaba a lo que mi papá, cual experto en la materia, sabía lo que había que hacer. Me recordé de las jornadas alegres y arduas que nos tocaba pasar -a mí poco me tocó, debido al estudio-. Mi papá sigue en esa labor. Y pienso en mis paisanos y todos los que se dedican a cultivar la tierra, muchas veces sin hallar la recompensa a su esfuerzo.

     Mi pueblo Patzicía, y los que allí moramos, tenemos mucho que agradecer a Dios por gozar de una tierra bendecida. Todo hay que agradecer a Dios.

     Ayer, en una Misa que celebré, en la presentación de ofrendas ofrecieron una cesta de mimbre que portaba verduras, acompañada de palabras semejantes a estas: "Te presentamos los frutos de la tierra que nos has permitido cultivar", aunque tales verduras las hayan ido a comprar al supermercado y aún conserve la etiqueta.

     Dios bendiga a todos los agricultores que en el mundo entero trabajan arduamente, sin máquina y con el espinazo partido, para poder sustentar a su familia y a todos los que nos beneficiamos de su labor.

     Me ha alegrado mucho este video.


miércoles, 12 de julio de 2017

Un día más en el Seminario

Recibí con alegría la invitación oficial a la ordenación presbiteral del Dcno. Fredy. Dios mediante, allí estaremos.
    Un día más en el Seminario, con abundante trabajo. Un día más, avanzando el año académico casi sin sentir. He recordado a mis alumnos que dentro de dos semanas estaremos de exámenes parciales, esa actividad tan engorrosa cuanto más cuesta una materia...

    Otra de las ocupaciones del formador, muy importante, es hablar con cada joven que tengo a mi cargo para conversar sobre su itinerario formativo. Cada uno va abriendo su corazón para hablar de su situación y de sus metas, de sus afanes y esfuerzos e ilusiones.

    Este afán, conjugado con la vida de piedad, va configurando a los futuros sacerdotes. Qué ilusión ayudar a los que toman este camino de aventura, toda una locura, que, pensando en su felicidad, ayudan a los demás a llegar a Dios.

     Encomendemos, además de a los sacerdotes, a los futuros sacerdotes.

domingo, 2 de julio de 2017

De la Ordenación de Diáconos ayer en Nahualá (fotos)

     Hoy, domingo, tuvimos en el Seminario de La Asunción el III Encuentro de Candidatos al Seminario, enviados por los delegados vocacionales de cada diócesis que los prepararan para estos encuentros. Vinieron alrededor de 90 jóvenes con intención de ingresar el otro año en el año Propedéutico.

     Hoy he agradecido a Dios, en la Liturgia de las Vísperas, por estas vocaciones y la personal. Hoy celebro 17 años de celebrar mi Primera Misa en mi pueblo natal, muy feliz, con los escasos 24 años que tenía entonces. Ha corrido el agua desde entonces... Por todo esto doy gracias a Dios.

     Ayer hice el viaje a Nahualá, Sololá, para participar de la Ordenación de Diáconos de la Diócesis: Pablo Manfredy, Héctor Mauricio y José Arnoldo. Con ellos suman siete diáconos para la Diócesis de Sololá-Chimaltenango que, Dios mediante, serán ordenados presbíteros si no este año será el próximo.

     La parroquia se lució recibiendo a los que se hicieron presentes para la celebración: llegaron fieles de las parroquias de origen de los nuevos diáconos y de las parroquias en donde han servido o sirven. Los hermanos de Nahualá tampoco quedaron atrás; además de hacerse presentes, también tuvieron la gran responsabilidad, llevada con alegría, de preparar comida para todos los llegados.

     El pueblo se envolvió de fiesta, viendo a gentes de todas partes y todos por el mismo motivo. Fue una fiesta de fe.

     También dos amigos más que son diáconos y de otra diócesis me invitaron para su ordenación presbiteral: el Dcno. Fredy Zepeda de la Diócesis de Santa Rosa será ordenado el 12 de agosto, y el Dcno. Armando Menchú de la Comunidad Benedictina de Quetzaltenango será ordenado el 12 de octubre. Espero poder participar de su fiesta. Ya les encomiendo vivamente.

     Sirva este post de felicitación a los nuevos diáconos: Manfredy, Héctor y José.

     Agradezco de corazón a Luis Martín por las fotos que me ha enviado y que publico aquí; él, cual competente, atento y profesional corresponsal, ha tenido la gentileza de enviarme estas magníficas fotos.


Pablo Manfredy y sus papás.

José Arnoldo y sus papás.

Héctor Mauricio y sus papás.

Un ala del presbiterio con un grupo de concelebrantes.

Cuando Mons. Gonzalo predicaba.
La mejor foto, la oficial.

Recibiendo el libro de los evangelios.

Testimonio de que allí estuve presente.