martes, 31 de agosto de 2010

Los milagros son actuales

Termino agradecido y feliz estas pocas semanas en Valdemorillo, ayudando en la parroquia. Ha sido una experiencia gratificante.

Hace algunos días una mujer me pidió que rezara por una intención: necesitaba urgentemente conseguir trabajo. Estaba muy pero muy preocupada. Le prometí que la encomendaría en la Santa Misa y en mis oraciones. Lo he hecho concienzudamente.

Ayer, al despedirme de ella, me dice: “Gracias, Padre, por todo. Gracias a Dios comenzaré a trabajar el 1 de septiembre. Ahora seré muy devota del Papa Juan Pablo II” –le había dado una estampa del Papa con la oración para la devoción privada y le había rezado por su trabajo–.

Efectivamente, para que se den los milagros hace falta fe, mucha fe.

¿No es un milagro…? ¡Si hay tantos parados (sin trabajo) en España!

lunes, 30 de agosto de 2010

Amar la vida ordinaria

En el evangelio de la Misa (Lc 4,16-30), el evangelista nos narra que Jesús volvió al pueblo en donde se había criado. Sus paisanos se extrañaban y no creían en él: "¿No es éste el hijo de José?".

El Catecismo de la Iglesia enseña que no sólo la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor son redentoras, sino toda la vida del Señor (cfr. CEC 517). Al P. Javier no le gustaba la expresión "vida oculta", decía que era más apropiado decir "vida de familia", referida a la vida del Señor antes de su vida pública.

El trabajo, la familia, el sueño, la comida, la amistad... de Jesús son redentores. ¡Y compartimos con Él estos mismos aspectos de la vida!


domingo, 29 de agosto de 2010

Una lección de...; míralo tú mismo

Viene a mi memoria la anécdota de cómo se hizo famosa Susan Boyle en el concurso “Britain’s Got Talent”. ¿Una lección de humildad? No lo sé. Pero es conmovedora la escena y, la cantante, de una gran voz.

El próximo mes de septiembre, cuando el Santo Padre vaya a Inglaterra para la beatificación del Cardenal Newman, esta artista tendrá el honor -ella lo reconoce como tal- de cantar ante Benedicto XVI.

Un amigo preguntó: -- ¿Sabían que había una mujer de tantos años que se burlaron de ella y al final dejó sorprendidos a todos con su gran voz? -- Sí, fulano de tal, que ya hace meses que está colgado en la red...


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sábado, 28 de agosto de 2010

Encomendando a las monjas

Varias religiosas me han pedido las encomiende durante estos días. Lo he estado haciendo por las Trinitarias que están en un pueblo de Jaén, que están de ejercicios espirituales. A esta orden la conocí y tuve el gusto de atenderlas durante unos meses en Guatemala, hace algún tiempo. Me consta de que rezan por mí también, lo que agradezco mucho.

También he estado en Galapagar, en “el Monte del Gozo”, en el Instituto de las Hijas de Santa María del Corazón de Jesús. También tienen casa en Guatemala. Ahora están de fiestas religiosas. Este día hicieron sus primeros votos temporales 32 hermanas; y 6 hicieron sus votos perpetuos; de las primeras, un buen grupo de Guatemala, de alguna conozco un poco más de su vida.

Es una alegría que haya gente joven que comprometa su vida enteramente a Dios, aun en estos tiempos que algunos califican de pesimistas espiritualmente. Dios bendiga a todas las monjas.


San Agustín

De un extracto de las Confesiones de San Agustín:

Habiéndome convencido de que debía volver a mí mismo, penetré en mi interior, siendo tu mi guía, y ello me fue posible porque tú, Señor, me socorriste. Entré y ví con los ojos de mi alma, de un modo u otro, por encima de la capacidad de estos mismos ojos, por encima de mi mente, una luz inconmutable; no esta luz ordinaria y visible a cualquier hombre, por intensa y clara que fuese y que lo llenara todo con su magnitud. Se trataba de una luz completamente distinta. Ni estaba por encima de mi mente, como el aceite sobre el agua o como el cielo sobre la tierra, sino que estaba en lo más alto, ya que ella fue quien me hizo, y yo estaba en lo más bajo, porque fui hecho por ella. La conoce el que conoce la verdad. ¡Oh eterna verdad, verdadera caridad y cara eternidad! Tú eres mi Dios, por ti suspiro día y noche. Y, cuando te conocí por vez primera, fuiste tú quien me elevó hacia ti, para hacerme ver que había algo que ver y que yo no era aún capaz de verlo. Y fortaleciste la debilidad de mi mirada irradiando con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de temor; y me di cuenta de la gran distancia que me separaba de ti, por la gran desemejanza que hay entre tú y yo, como si oyera tu voz que me decía desde arriba: «Soy alimento de adultos: crece, y podrás comerme. Y no me transformarás en substancia tuya, como sucede con la comida corporal, sino que tú te transformarás en mí.»

Y yo buscaba el camino para adquirir un vigor que me hiciera capaz de gozar de ti, y no lo encontraba, hasta que me abracé al mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también él, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos, que me llamaba y me decía: Yo soy el camino de la verdad y la vida, y el que mezcla aquel alimento, que yo no podía asimilar, con la carne, ya que la Palabra se hizo carne, para que, en atención a nuestro estado de infancia, se convirtiera en leche tu sabiduría, por la que creaste todas las cosas.

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti.

viernes, 27 de agosto de 2010

Santa Mónica

Detrás de un gran hombre hay una gran mujer. Mañana celebraremos la fiesta de san Agustín; hoy la de su madre, Santa Mónica.

Mujer de gran temple cristiano, se casó con un hombre que no conocía a Dios. Más tarde, su hijo Agustín se extravió por los caminos de la sabiduría de este mundo. En fin, esta santa mujer no cejó en su piedad y en su impetración de la conversión de los hombres que habían sido unidos a su vida.

Rezando y pidiendo consejo. San Ambrosio le dijo: “Vete mujer, que no puede perderse un hijo de tantas lágrimas”. Hicieron falta 18 años de oración y sacrificios hasta que se convirtió Agustín.

En su lecho de muerte, comentaba: «Hijo, por lo que a mí respecta, ya nada me deleita en esta vida. Qué es lo que hago aquí y por qué estoy aún aquí, lo ignoro, pues no espero ya nada de este mundo. Una sola cosa me hacía desear que mi vida se prolongara por un tiempo: el deseo de verte cristiano católico, antes de morir. Dios me lo ha concedido con creces, ya que te veo convertido en uno de sus siervos, habiendo renunciado a la felicidad terrena. ¿Qué hago ya en este mundo?». Y luego les pedía: «Sepultad este cuerpo en cualquier lugar: esto no os ha de preocupar en absoluto; lo único que os pido es que os acordéis de mí ante el altar del Señor, en cualquier lugar donde estéis».

No sé a ustedes; cuando leo la vida de los santos, como dice San Agustín mismo, me lleno de santos deseos de imitarlos. ¡Éstos son los grandes héroes, de carne y hueso, de la vida real!

jueves, 26 de agosto de 2010

Una tertulia en la plaza

Estaba terminando la jornada. Cuando llegué a la puerta de mi casa antenoche, revisé mis bolsillos y no encontraba las llaves de la casa. Caí en la cuenta que las había dejado en la iglesia…

A determinadas horas me gusta poco pasar por la plaza del pueblo, porque hay cierto barullo y es como un espectáculo ver pasar al “cura”. Poniendo mi mejor cara desandé mi camino y volví a buscar mi llave.

Precisamente en ese “barullo” estaban unos señores –a los que no había reconocido– miembros del coro parroquial. Me invitaron a tomar un “refresco”. Ya con mis llaves en el bolsillo, nos pusimos a hablar de todo un poco…

En medio de la conversación les lancé: “Me he fijado, como ‘americano’, es decir, ‘del otro lado del Charco’, que quienes educan ahora a los niños son los abuelos y no los padres”. Para mis seis interlocutores fue una proposición incendiaria, mas no para atacar sino para darme la razón. Sacaron sus argumentos de experiencia a relucir…

¿A dónde llegará esta España? Necesitamos una cruzada de educación en los valores humanos y cristianos. El Santo Padre alienta nuestra esperanza cuando dice que Europa experimentará una nueva “primavera cristiana”. Ojalá sea pronto.

Al final les dije: “He disfrutado del ‘refresco’, pero más de la compañía”.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Dios y las circunstancias

Mientras venía de la iglesia a mi casa, un joven le preguntaba a otro por una dirección. Estando yo cerca, y sabiendo dónde estaba, le indiqué por dónde. La dirección que buscaba estaba en la misma calle en que vivo. Al seguir su camino, me dijo: “Es una suerte que haya coincidido con usted”.

Algunos diarios cambian, como indica Chesterton, estas palabras: “sobrenatural” por “extraordinario”, “sacerdote” por “señor” o “caballero”, “Dios” por “circunstancias” y, agregaríamos, “providencia” por “suerte” o "coincidencia" o "casualidad".

Para quien tiene fe no existen las coincidencias o el destino inexorable. Dios, como buen artista, saca de todo instrumento las mejores notas musicales.

Creo que aquel joven no me reconoció como sacerdote –a pesar ir perfectamente identificado–.

martes, 24 de agosto de 2010

Un “cojobalense” en Madrid

Gran suerte ha tenido el P. Maynor de hacer este viaje a España e Italia. Después de estar unas semanas en La Rioja y en Roma, se ha venido al fin a conocer –lo que el corto tiempo le deje– la capital española, como se ve en las fotos.

Ayer estuvimos en Madrid y paseamos por los sitios más emblemáticos de la ciudad, lugares irrenunciables de quien se precie conocer España: el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, la Calle Mayor, la Plaza Mayor y la Puerta del Sol. Se ha hecho el propósito de recorrerlos más despacio.

Hoy hemos estado en el palacio de El Escorial, mucho más rico en arte –eso creo– que el Palacio Real de Madrid. Un baño de cultura siempre viene bien a nuestra a veces ruda mollera. Hemos contemplado la basílica y su retablo recién restaurado, la biblioteca tan rica, la galería de pinturas con obras de grandes –Tiziano, Van der Weyden, El Greco, Rivera…–, y todo con la excelente guía de Elizabet, una amiga de la parroquia en la que estoy ayudando este mes, una francesa de gran cultura que nos fue explicando lo más valioso del Palacio. Yo sí que he disfrutado el recorrido, supongo que el P. Maynor también.

Gracias, P. Maynor, por visitarnos. Espero que te haya gustado este paseo.



lunes, 23 de agosto de 2010

"Guías ciegos"

Había fariseos muy influyentes, otros eran muy piadosos; no todos eran malos, como a veces nos da a entender el evangelio -especialmente el cap. 23 de Mateo, que hemos leído en la Misa-.

¿Qué tanto habrán hecho para que merecieran esas recriminaciones del Señor, y también del evangelista?

Esta lectura se la ha de aplicar primero el que lo escribe, pues es sacerdote. Quienes fueron constituidos en autoridad para gobernar con el dulce cayado de la dirigencia de las almas no han dado la talla, no han sabido cumplir con su encargo.

Por otro lado, todos necesitamos un guía. Cuando un alma descubre que debe avanzar en su amor a Dios, en su entrega, entiende que necesita a alguien le ayude, alguien que le guía por el camino que debe recorrer, alguien experimentado. ¡Qué alegría encontrar a quien nos oriente por el buen camino!

domingo, 22 de agosto de 2010

Una convivencia chapina


Hoy, día domingo, he tenido el gusto de encontrarme con unos guatemaltecos por estos lares, tan lejanos de nuestra tierra de origen.

En la comida como en la sobremesa nos hemos conocido mejor, hemos recordado nuestros lugares, al son de la marimba de Chapinlandia y Kaibil Balam, y del saxofón de Arturo Xicay.

Ha sido gran alegría compartir preocupaciones, recuerdos, ilusiones... lugares, aunque no nos hayamos conocido antes.

¡Todo en "chapín"!: la comida chapina (frijoles, arroz, jalapeños, tortillas, tamalitos...), la conversación chapina, la música chapina, ¡hasta un poco de la "hora chapina"!

Al final quedamos en que, cuando vaya cada uno al "país de la eterna primavera" que nos vio nacer, que nos encontraríamos.

viernes, 20 de agosto de 2010

Les Choristes

He vuelto a tener el gusto de ver la película "Les Choristes" ("Los coristas" o "los niños del coro"), película francesa del 2004, dirigida por Christophe Barratier. Para los críticos-críticos, no es tan buena la película, pero es claro que las virtudes humanas pueden más que el despotismo de quien ejerce autoridad.

Ésta es una de las canciones de Bruno Coulais, compuestas para la película.

jueves, 19 de agosto de 2010

“Beneambulando” por Madrid

Ayer fui a la ciudad, como cada semana, buscando alimento para el alma… Frente al lugar de mi destino veía la Catedral de la Almudena y el Palacio Real, edificios emblemáticos de la ciudad matritense.

Al regresar, quería aprovechar a comprar una postales. No era tarea difícil, porque por la Calle Mayor había abundantes tiendas de “souvenires”. Me paré en una, las postales estaban a la puerta. Escogí algunas y pasé a la caja para pagar. Entre tanto souvenir, había abundantes recuerdos de los equipos españoles de futbol.

Había dos tenderas, una peruana y la otra hondureña. Les pregunté yo alguna cosa, ellas me preguntaron otras. Hubo tiempo para hablar de cosas prosaicas y de cosas más sobrenaturales –intentando ponerme a su nivel de católicas escasamente practicantes–.

Les insistí en la educación de los jóvenes y en la oración a la Virgen.

He tenido la oportunidad de encontrarme con muchas personas de esta manera. Es casi imposible que me vea con ellas en otra ocasión. Si a alguna algo le ha quedado y le ayuda, ¡Bendito sea Dios!

martes, 17 de agosto de 2010

¿Cuánto te miras en el espejo?

No me resisto a copiar unas líneas de “Los relatos del padre Brown”, en “El hombre del pasadizo”. Dilucidan en el tribunal quién es el culpable. Ninguno de los protagonistas de este corto lo es. El padre Brown está sentado en el banquillo prestando testimonio.
El juez se inclinó hacia delante, con los ojos todavía más brillantes, y dijo con mucha claridad:
– ¿Quiere decir que cuando sir Wilson Seymour vio esa bestia o como se llame con curvas y pelo de mujer y pantalones de hombre, lo que vio en realidad fue a sir Wilson Seymour?
– Sí, señoría –dijo el padre Brown.
– ¿Y que cuando el capitán Cutler vio al chimpancé de hombros encorvados y pelos de cerdo, se estaba viendo a sí mismo?
– Sí, señoría.
El juez se repantingó en su sillón de un modo tan ostentoso que resultó difícil distinguir el cinismo de la admiración.
– ¿Y podría usted decirnos –preguntó– por qué reconoció su propia figura en el espejo, cuando dos hombres tan distinguidos fueron incapaces de hacerlo?
El padre Brown guiñó los ojos aún más penosamente que antes y luego tartamudeó:
– En realidad no lo sé, señoría…, aunque tal vez se deba a que yo no me miro tan a menudo en el espejo.

lunes, 16 de agosto de 2010

De nuevo "el joven rico"

El evangelio de la Misa (Mt 19,16-22) nos presenta nuevamente la figura del joven rico.

¿Será un error el que cometió?: preguntar. No estaría satisfecho con lo que tiene.

Quien quiera mejorar ha de preguntar a quien pueda responderle. Quien quiera ser feliz, ha de plantearse cambiar lo que tiene en la actualidad. Preguntar, porque hay gente que sabe más que nosotros y nosotros necesitamos aprender.

Pero preguntar significa dejar la comodidad, enfrentarse a la posibilidad de cambiar; significa abandonar la seguridad, aventurarse.

Quien busca la felicidad ha de aventurarse; si no, está condenado a vivir triste, a quedarse triste.

domingo, 15 de agosto de 2010

María asunta al Cielo

“Desde ahora me llamarán bienaventurada…”
Estamos habituados a contemplar a María en el Cielo y continuamente aflora en nuestros labios la alabanza que Isabel comenzó -“Bendita tú entre las mujeres”-, una alabanza que se repite siglos y siglos después.

Sin embargo cabe contemplar este misterio de la vida de la Virgen como término y meta de una peregrinación, de una lucha, de una existencia, una existencia semejante a la nuestra. Esto nos ayuda a vislumbrar que nuestra suerte final será semejante a la que contemplamos en la Asunción de la Virgen: el gozo eterno de Dios en nosotros.

Sin excentricidades ni rarezas, la vida terrena de nuestra Madre transcurrió dentro de la normalidad de una existencia humana. La imagen que sugieren los evangelios apócrifos de ángeles que le hacían el trabajo, de milagros que aliviaban sus pesares… es poco real y poco alentador para nosotros.

Ella nos ayuda en este tránsito lento de esta vida nuestra a la otra. Desde que subió a los Cielos, en cuerpo y alma, está en la mejor capacidad para atender a las necesidades de todos sus hijos.

María, pureza en vuelo,
Virgen de vírgenes, danos
la gracia de ser humanos
Sin olvidarnos del cielo.

viernes, 13 de agosto de 2010

Con guatemaltecos en Madrid


¿Qué tienen la tierra y su gente, que atraen tanto? Días atrás me encontré, por segunda vez, con una marquense por estos lares… Lleva ya ocho años aquí, pero el corazón lo tiene en Guatemala. A mí me sucede un tanto igual.

Hablamos durante un buen tiempo como si nos hubiéramos conocido de siempre.


El martes pasado he ido a Madrid capital para gestionar la renovación de mi pasaporte. Para eso debía ir a la Embajada de Guatemala en España, que está ubicada en un edificio a un costado del estadio Santiago Bernabeu –por eso la mala foto de arriba, hecha con prisa–, tan conocido para los amantes del buen futbol –no sólo por los madridistas sino también por los “blaugranas”–…

Bueno. Decía que fui a la Embajada y me encontré con buenos chapines; con ellos, sin reservas, utilicé nuevamente el “usted-ustedes” en vez del “tú-vosotros”, hablamos de frijoles y pollo Campero y tamales, de marimba y otras cosas, que delatan la nostalgia por la tierra. Saludé nuevamente a la Cónsul y, por primera vez, a un matrimonio “hispano-chapín”, con quienes departimos una alegre y seria conversación tomando alguna cosita…

Cuatro años en España me hacen sentirme ya parte de esta tierra, aunque nuestra tierra de lagos y volcanes -el país de la eterna primavera- ejerce gran atracción, también para los que la ven por primera vez y quedan prendados.

miércoles, 11 de agosto de 2010

He estado en "La Veguilla"


Hoy me he reunido con un grupo grande de sacerdotes y seminaristas de la Diócesis de Madrid, para compartir un rato en formación: en total éramos nada más y nada menos que 48. En la tertulia han salido a relucir las dotes y los ambientes en que realizan su apostolado, además de la parroquia. Algunas iniciativas apostólicas de algunos: un "blog" con miles de lectores y "oyentes" diarios, un capellán de Telefónica, el director de las OMP en Madrid, capellanes de hospital, uno de los capellanes de Atlético de Madrid...

Una nota particular de la reunión fue el sitio en donde la hicimos: La Veguilla, una iniciativa social maravillosa: un invernadero de flores en donde la mayoría de sus empleados sufren alguna discapacidad psíquica. Gente que encontraría suficiente dificultad encontrar un trabajo, encuentra en La Veguilla un sitio para vivir y para trabajar. Muchos consideran el invernadero como uno de los lugares en donde mejores flores se producen en Madrid. Pincha aquí para leer más sobre esta iniciativa.

lunes, 9 de agosto de 2010

La mortificación

Hay cosas que no nos gusta hacer, porque nos causan pesar o porque no nos apetece hacerlas. Pero la mortificación es una forma de mostrar el amor a Dios, cuando se lleva la dificultad por amor a Él. Vean a este valiente del video...

video

sábado, 7 de agosto de 2010

Oración sacerdotal


Me da mucha alegría que mucha gente, amigos y gente a la que no conozco, me pidan rezar por alguna o varias intenciones suyas, intenciones tan variadas como situaciones en las que la vida de cada uno se desarrolla. Pedir oraciones es muestra de "sana" piedad cristiana. Hace poco me pidieron rezar por una intención concreta.

Les suelo decir a mis amigos que nos piden tantas oraciones, que si no nos recuerdan rezar por cada uno, es posible que se nos olvide hacerlo. La intención es pronta, pero la memoria es selectiva y a veces escasa..., por lo que deben recordárnoslo.

¿Cómo es tan poderosa la oración -más la sacerdotal, en la Santa Misa especialmente-? Lo es no por quien pide -también influye- sino por a Quien se pide. Allí radica nuestra confianza. Dios atiende siempre, aunque a veces no conforme a nuestro gusto sino conforme a lo que nos conviene.

Aumento de católicos en el mundo

No es motivo de triunfalismos sino de acción de gracias a Dios. Pero cuánto quisiéramos que la calidad de los católicos subiera de nivel.

Esta noticia no es "noticia" (news), porque salió hace unos meses, con ocasión de la presentación del anuario pontificio. Así como ha aumentado el número de los católicos en el mundo, también el de sacerdotes y seminaristas. Pero la población mundial también ha aumentado; así que, ¡a seguir trabajando!


jueves, 5 de agosto de 2010

Ser sacerdote


Ayer hablando con mi director espiritual, recordaba estos últimos días de idas y venidas por distintos lugares. Hace una semana en Navarra, luego en La Rioja, y ahora en Madrid…

En cada lugar, la gente se acerca a este atractivo “espantapájaros”, atracción que no encuentra sentido más que en el hecho de ser sacerdote; creo que ayuda el que vaya vestido de sacerdote: una monja, un panadero…, muchos españoles, una venezolana, un ecuatoriano, un marroquí… se acercan sin recelo.

Es cierto que algunos tienen la vocación de misioneros, de andar errantes por el mundo evangelizando; yo no creo tener esa vocación, o quizá no siempre coincidan la vocación y el gusto… Lo cierto es que, estando contento en donde estoy, ya me gustaría un poco de sosiego y estabilidad, de trabajar ya en el sitio en donde me toque…

Una cosa que estoy aprendiendo aquí es el sentido de fe de la gente –en todas partes se experimenta– que presta al sacerdote una confianza total, que le abre su alma no sólo en el confesonario, sino que en la conversación sosegada y personal. ¡Como si nos conociéramos de toda la vida! Aquella persona fervorosa que tiene a los hijos con dificultades; aquella otra que la despidieron del trabajo; una más que tiene esta enfermedad…; pero todos tienen en común que tienen puesta la mirada en Dios.

No es profesionalidad de psicólogo, no es experiencia de un orador o un prestidigitador, no es… lo que se quiera: es fe en Dios, es fe en el sacerdote, instrumento de Dios. Ojalá el sacerdote aprecie rectamente esta visión sobrenatural de la gente.

Eso sí, no todo es de color de rosa...

lunes, 2 de agosto de 2010

Nueva experiencia sacerdotal


Me he venido, muy agradecido, de los pueblos que atendí en el Valle de Lana, Navarra. Ha sido una experiencia gratificante. Ahora he venido a ayudar a Valdemorillo, un pueblo de las afueras de Madrid. La iglesia de la imagen es la del pueblo, que en verano tiene unos treinta mil habitantes.

He trabajado ya el primer fin de semana, con gran alegría; este ambiente me ha recordado el trabajo sacerdotal de las parroquias en Guatemala.
Me alegra mucho ser sacerdote. Llegue a donde llegue, aunque no le conozcan a uno, confían tanto en uno, lo arropan con cariño, que dice uno: esto no lo hacen con cualquier persona. Y esto se debe a la fe que tiene la gente en los sacerdotes, no por ser éste o aquél, sino porque es un sacerdote de Jesucristo.

Ayer, mientras espera un autobús del que no sabía bien el horario, me dio oportunidad de hablar con algunos -repito: la figura del sacerdote inspira confianza-. Primero, fue un ecuatoriano. Hablamos de cosas varias, aunque la oportunidad es escasa para profundidades. Al marcharse este amigo, se acercó un joven que como que estaba esperando turno... Empezamos a hablar de todo un poco. Al final me "soltó" buena parte de su vida: marroquí, casado, musulmán... Me vi en la tesitura de EXPLICARLE qué era yo, qué vocación tenía, qué hacía... ¿Cómo explicarle a un musulmán el celibato? Intenté hacerlo de la manera más sencilla posible, y se quedó profundamente admirado.

Coincidimos en que los hombres debemos portarnos mejor, que todos somos hermanos, que en la Biblia y en el Corán se nos habla de Dios y que, leyéndola con el corazón limpio, podemos descubrir lo que Dios quiere y vivir nosotros en paz. Al final, cuando ya hubo más confianza, le pregunté por su nombre. Además, me dejó unas monedas "marroquís". Le dije que lo guardaría para recordarme de él. Además, quedamos en que él le rezaría a Aláh por mí y yo a Dios por él y su familia. Yo lo estoy cumpliendo...; confío en que él lo hará también. Al despedirnos, un buen apretón de manos... Me sentí más hermano de todos los hombres...

Sí. Tuve que esperar mucho para que llegara el autobús...