En el evangelio de la Misa (Mc 2,13-17) vemos a Jesús comiendo con los publicanos y pecadores, muy alegre por la compañía. Los comensales presentes estarían muy contentos también de tener al Maestro entre ellos, que no hace caras por su compañía.
En cambio, los fariseos están contrariados y no se lo creen que Jesús se contamine por la compañía de semejante calaña. Es más, ¡se le ve contento entre ellos!
Entonces se escuchan esas palabras que sólo Dios puede pronunciar en su más hondo sentido: "No son los sanos los que necesitan al médico sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores".
Jesús, enséñame a ser afable, amable, alegre en compañía de todos, descubriendo lo bueno que tienen. Que sea, como tantos cristianos que te tienen en su corazón, amigo de todos, "sembradores de paz y alegría".
«Despacito y buena letra: / hacer las cosas bien / importa más que el hacerlas» (A. Machado)
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sábado, 13 de enero de 2018
domingo, 16 de julio de 2017
Los agricultores, ¡qué importantes para la humanidad!
La parábola del sembrador (cfr. Mt 13,1-9) que nos propone la Misa de hoy ha sido tan comentada. Además de la enseñanza obvia que tiene, puesto que el Señor mismo propuso la parábola y la interpretó, me incliné por comenzar la homilía comentando sobre el valor del trabajo del agricultor.
Me recordé de mi tiempo de niñez y juventud, en que acompañaba a mi papá y a mis hermanos a preparar la tierra, sembrar, cuidar y mantener las plantas, para que luego den el mejor fruto. Yo sólo me limitaba a lo que mi papá, cual experto en la materia, sabía lo que había que hacer. Me recordé de las jornadas alegres y arduas que nos tocaba pasar -a mí poco me tocó, debido al estudio-. Mi papá sigue en esa labor. Y pienso en mis paisanos y todos los que se dedican a cultivar la tierra, muchas veces sin hallar la recompensa a su esfuerzo.
Mi pueblo Patzicía, y los que allí moramos, tenemos mucho que agradecer a Dios por gozar de una tierra bendecida. Todo hay que agradecer a Dios.
Ayer, en una Misa que celebré, en la presentación de ofrendas ofrecieron una cesta de mimbre que portaba verduras, acompañada de palabras semejantes a estas: "Te presentamos los frutos de la tierra que nos has permitido cultivar", aunque tales verduras las hayan ido a comprar al supermercado y aún conserve la etiqueta.
Dios bendiga a todos los agricultores que en el mundo entero trabajan arduamente, sin máquina y con el espinazo partido, para poder sustentar a su familia y a todos los que nos beneficiamos de su labor.
Me ha alegrado mucho este video.
Me recordé de mi tiempo de niñez y juventud, en que acompañaba a mi papá y a mis hermanos a preparar la tierra, sembrar, cuidar y mantener las plantas, para que luego den el mejor fruto. Yo sólo me limitaba a lo que mi papá, cual experto en la materia, sabía lo que había que hacer. Me recordé de las jornadas alegres y arduas que nos tocaba pasar -a mí poco me tocó, debido al estudio-. Mi papá sigue en esa labor. Y pienso en mis paisanos y todos los que se dedican a cultivar la tierra, muchas veces sin hallar la recompensa a su esfuerzo.
Mi pueblo Patzicía, y los que allí moramos, tenemos mucho que agradecer a Dios por gozar de una tierra bendecida. Todo hay que agradecer a Dios.
Ayer, en una Misa que celebré, en la presentación de ofrendas ofrecieron una cesta de mimbre que portaba verduras, acompañada de palabras semejantes a estas: "Te presentamos los frutos de la tierra que nos has permitido cultivar", aunque tales verduras las hayan ido a comprar al supermercado y aún conserve la etiqueta.
Dios bendiga a todos los agricultores que en el mundo entero trabajan arduamente, sin máquina y con el espinazo partido, para poder sustentar a su familia y a todos los que nos beneficiamos de su labor.
Me ha alegrado mucho este video.
martes, 20 de junio de 2017
"Amen a sus enemigos" (Mt 5,44)
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| ¡Amigos! |
Después, quiera Dios que no tengamos enemigos, que no nos hayamos ganado nosotros un enemigo. Al menos, por nuestra parte, no podemos tener a alguien como enemigo ni podemos guardar odio ni rencor hacia alguien. Luego, resulta independiente de nosotros si los demás nos consideran sus enemigos.
Además, el Señor, en esta frase que el evangelio del día de hoy recoge (Mt 5,43-48), nos exhorta no a ser indiferentes ante los que se creen enemigos nuestros -reducir nuestra postura a un mero aguantar los embates-, sino a amar a los enemigos, hacerles el bien, a rogar por ellos.
Es alta la meta, es grande la tarea, es irrealizable la perfección que nos pide el Señor si no contamos con su ayuda. Danos tu gracia, Señor, para estar a la altura de ser discípulos tuyos, porque sin Ti no podemos hacer nada.
viernes, 16 de junio de 2017
sábado, 29 de abril de 2017
En el camino de Emaús...
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Matthias Stom, "La Cena de Emaús" (c.1633 - 1639) Óleo sobre lienzo. 111,8 x 152,4 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid |
La Buena Noticia de este domingo, con la escena de Emaús, objeto de miles y miles de representaciones artísticas a lo largo de los dos milenios cristianos, centra su atención en dos puntos: 1) El Resucitado “hace camino” junto a sus discípulos, golpeados por la tristeza del final en cruz de su Maestro: él se acerca y “escucha” su pesar. (...)
2) La fracción del pan, es decir la celebración eucarística en Emaús al atardecer, es el momento más fuerte de la “presencia caminante” del Resucitado. “Afirmo que la presencia de Cristo en el pan y el vino consagrados es real. Si alguno me dice que el pan del altar es igual al que vende el panadero, me regreso con el Papa”, decía fuertemente M. Lutero en la famosa Disputa de Marburgo (1529) cuando ya el error de la negación de la Eucaristía como “presencia real” se había afincado en Zuinglio y otros. Una pérdida muy grande, pues es como si el “camino a Emaús” se quedara a la mitad, con la Palabra y sin el Pan.
sábado, 25 de marzo de 2017
"Alégrate, María"
Como indicaba el Papa Benedicto en el año 2005 (18 de diciembre), la palabra con que comienza el saludo del ángel a María fue la primera palabra del Nuevo Testamento, el inicio de la salvación propiamente con la encarnación de nuestro Señor. Esa palabra en griego es χαĩρε, "alégrate" (el verbo χαĩρω se traduce por "alegrarse").
En verdad, esta fiesta de la Anunciación invita a alegrarnos, pues nuestro Dios se ha dignado rescatarnos, enviándonos a su Hijo que se se hizo uno de nosotros haciéndose hombre sin dejar de ser Dios. Puso su morada entre nosotros (cfr. Jn 1,14) porque encuentra su alegría en compartir la vida de los hombres (cfr. Pr 8,31).
Alegrémonos con María llamada "Llena de gracia" por Dios, no tengamos miedo de dedicarle ese título, pues el Espíritu Santo ha querido que quedara consignado en el Santo Evangelio. Alegrémonos con Ella, como se alegraría siempre al recordar Ella este momento trascendental de su vida y de la vida de la humanidad.
En verdad, esta fiesta de la Anunciación invita a alegrarnos, pues nuestro Dios se ha dignado rescatarnos, enviándonos a su Hijo que se se hizo uno de nosotros haciéndose hombre sin dejar de ser Dios. Puso su morada entre nosotros (cfr. Jn 1,14) porque encuentra su alegría en compartir la vida de los hombres (cfr. Pr 8,31).
Alegrémonos con María llamada "Llena de gracia" por Dios, no tengamos miedo de dedicarle ese título, pues el Espíritu Santo ha querido que quedara consignado en el Santo Evangelio. Alegrémonos con Ella, como se alegraría siempre al recordar Ella este momento trascendental de su vida y de la vida de la humanidad.
domingo, 5 de febrero de 2017
Eres sal, eres luz...
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| Esta vida y colores no se distinguen en la oscuridad. |
La sal sirve para dar sabor y para conservar de la corrupción las cosas, en la historia de la humanidad se han comprobado estos usos. La luz da vida, ilumina la existencia; ¿qué sería de la naturaleza sin la luz del sol, cómo sería nuestra existencia? El calor del sol llega hasta el corazón cuando sale por el Oriente y le da vida e intensidad a la vida.
Tanto la sal como la luz no existen para sí sino para los demás: para dar sabor a los alimentos, para que las demás cosas se vean. Esto es lo que el Señor quiere que hagamos, que pensemos cómo podemos ayudar a los demás.
Pero la facultad de dar sabor o de iluminar no proviene de nosotros, viene de Dios. Podremos iluminar y dar sabor a los demás y nuestro entorno si estamos unidos a Dios: el sabor y la luz que nos ayude a ver de que nuestra vida aquí en la tierra tiene un objetivo y un fin (Dios), de que esto material no es solo material, que tiene dimensión sobrenatural (es decir, que todo remite a Dios).
martes, 25 de octubre de 2016
Ser levadura en la masa
Nos ha puesto el Señor este ejemplo y el evangelio de la Misa lo recoge hoy: "¿A qué compararé el Reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta" (Lc 13,18-21).
La elaboración del pan lleva todo un proceso, desde escoger los materiales hasta la hornada del pan. La masa que se forma entre la levadura y la harina, además de otros ingredientes, hay que trabajarla con fortaleza, para lograr una buena mezcla. Pero también es muy importante el reposo de la masa, después de haber mezclado los ingredientes, para que la levadura haga su papel, hinchar la masa, fermentar la masa.
Los cristianos nos parecemos a la levadura, que ha de fermentar la harina y la masa del mundo. Pero, como sugiere San Josemaría, no se puede considerar que la levadura sea mejor que la harina, así como los cristianos no somos mejores que los demás ciudadanos -¡deberíamos...!- Y nos puede entrar la tentación de pensar qué seríamos nosotros para todo el mundo, que se muestra monstruosamente ingente.
Pero la levadura, que es poca, fermenta toda la masa. Entonces, con el trabajo de Dios, sale el sabroso pan que nos alimenta diariamente.
Ser levadura con nuestro ejemplo, con nuestra coherencia de vida, ser levadura con nuestro trato y nuestras palabras cercanas, ser levadura teniendo abierto el corazón a los demás, aunque a veces nos cueste o no sea propicio el ambiente.
La elaboración del pan lleva todo un proceso, desde escoger los materiales hasta la hornada del pan. La masa que se forma entre la levadura y la harina, además de otros ingredientes, hay que trabajarla con fortaleza, para lograr una buena mezcla. Pero también es muy importante el reposo de la masa, después de haber mezclado los ingredientes, para que la levadura haga su papel, hinchar la masa, fermentar la masa.
Los cristianos nos parecemos a la levadura, que ha de fermentar la harina y la masa del mundo. Pero, como sugiere San Josemaría, no se puede considerar que la levadura sea mejor que la harina, así como los cristianos no somos mejores que los demás ciudadanos -¡deberíamos...!- Y nos puede entrar la tentación de pensar qué seríamos nosotros para todo el mundo, que se muestra monstruosamente ingente.
Pero la levadura, que es poca, fermenta toda la masa. Entonces, con el trabajo de Dios, sale el sabroso pan que nos alimenta diariamente.
Ser levadura con nuestro ejemplo, con nuestra coherencia de vida, ser levadura con nuestro trato y nuestras palabras cercanas, ser levadura teniendo abierto el corazón a los demás, aunque a veces nos cueste o no sea propicio el ambiente.
martes, 18 de octubre de 2016
En la fiesta de San Lucas Evangelista
| El inconfundible estilo de El Greco. SAN LUCAS. |
ESCUCHAR AL ESPÍRITU. San Lucas, habiendo escuchado tanto a San Pablo, habiendo investigado también, se puso a escribir su Evangelio y el libro de los Hechos. Pero, tuvo que "afinar" el oído para escribir todo y sólo lo que Dios quería. Ahora nosotros debemos también afinar el oído para que ese mensaje dé frutos en nuestro corazón, no ha de ser que las preocupaciones de la vida ahoguen esa semilla.
EVANGELIO DE LA MISERICORDIA. Estamos en el Año de la Misericordia. Ojalá no sea, como tantas veces, un llamado que encuentre una respuesta entusiasta y que, pasado el entusiasmo, nos olvidemos pronto.
El Evangelio de Lucas ha sido llamado "Evangelio de la Misericordia". Ha coincidido, si se quiere decir así, que en los domingos de este Año de la Misericordia leyéramos este evangelio. Es el evangelio que, de manera preferente, muestra a Jesús misericordioso, Jesús que busca a los pobres y marginados (los paganos, los samaritanos, los pobres, las mujeres, los enfermos...). Ojalá podamos también concretar más actos de misericordia para practicar.
LEER EL EVANGELIO. Si la Biblia es como una carta de Dios a los hombres, vayamos presurosos a recibir y leer esa misiva. Aunque tendremos cuidado de no quedarnos con el papel sino con el mensaje, y que el mensaje se haga vida en nosotros, que tenga frutos claros y concretos.
domingo, 4 de septiembre de 2016
¿Por qué tengo que luchar? (evangelio del domingo)
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| Alguna especie de hormiga dicen que puede cargar 50 veces su peso. |
No sé a ustedes, pero a veces me surge un espíritu de rebeldía al escuchar estas palabras directas e inequívocas de Jesús, de quien pretendemos ser sus discípulos. Y me pregunto: ¿por qué el Señor me pide tanto?, ¿tiene derecho?
Sobre aviso no hay engaño, dice el refrán. Quien quiera ser cristiano sabe cuál es el camino y lo que le espera. De hecho, lo hemos comprobado: cuanto más nos esforzamos por portarnos bien, peor nos va. Una vez Santa Teresa escuchó al Señor estas palabras: "Teresa, así trato yo a mis amigos", refiriéndose a las dificultades que uno debe sufrir, a lo que la Santa replicó: "Ah, Señor, por eso tienes tan pocos [amigos]".
Pero, la verdad, si nuestro CIELO es la felicidad eterna y completa, en donde todo lo que somos estará lleno de Dios y nosotros en Él, en donde las necesidades del hombre estarán plenamente satisfechas y no habrá nada de lo que aquí nos puede hacer pasar mal rato, ¿POR QUÉ NO AGUANTAR un poco, puesto que esta vida es "una mala noche en una mala posada" (Santa Teresa)?
Dios nos da fuerzas. Además, "la vida pasa felizmente si hay amor" (Luis Aguilé).
lunes, 25 de abril de 2016
En la fiesta de San Marcos Evangelista. Una historia vocacional
Una historia vocacional... La historia la puedes conocer tú, llenar los espacios con otros datos que puedas recabar. Se trata de Marcos, el evangelista cuya fiesta celebramos hoy en la Iglesia.
Según Hch 13,13, Juan Marcos es un chiquillo, ansioso de imitar a los grandes evangelizadores. Por eso siguió a Pablo y Bernabé en sus correrías apostólicas. Pero se le cayó el alma a los pies cuando vio los trabajos y las palizas por que tenían que pasar. Por eso los abandonó y se regresó a su casa.
Tiempo después, cuando los apóstoles volvieron a Antioquía y a Jerusalén, se encontró con ellos. Se lo habría pensado mejor. Ya estaría más maduro, se habría sentido quizá un poco cobarde por haber abandonado el camino y, arrepentido, quiso nuevamente ir en pos de los apóstoles. Hch 15,37-39 nos cuenta que, al expresar su deseo de volver, Pablo, enérgico, no le aceptó en su compañía. Bernabé, en cambio, "hombre de la consolación", quiso tomarlo. Hubo, entonces, una disensión entre ambos y Bernabé terminó llevándose como compañero a Juan Marcos.
La tradición dice que este mismo Juan Marcos es el autor del segundo evangelio, el llamado "evangelio según Marcos", secretario del apóstol Pedro (1P 5,13), (hay autores que disienten de tal apreciación).
Podemos apreciar, leer y agradecer a Dios el evangelio según Marcos, el evangelio por el que un novato puede comenzar a leer la Biblia (en verdad, es mejor empezar a leer la Biblia por allí).
Según Hch 13,13, Juan Marcos es un chiquillo, ansioso de imitar a los grandes evangelizadores. Por eso siguió a Pablo y Bernabé en sus correrías apostólicas. Pero se le cayó el alma a los pies cuando vio los trabajos y las palizas por que tenían que pasar. Por eso los abandonó y se regresó a su casa.
Tiempo después, cuando los apóstoles volvieron a Antioquía y a Jerusalén, se encontró con ellos. Se lo habría pensado mejor. Ya estaría más maduro, se habría sentido quizá un poco cobarde por haber abandonado el camino y, arrepentido, quiso nuevamente ir en pos de los apóstoles. Hch 15,37-39 nos cuenta que, al expresar su deseo de volver, Pablo, enérgico, no le aceptó en su compañía. Bernabé, en cambio, "hombre de la consolación", quiso tomarlo. Hubo, entonces, una disensión entre ambos y Bernabé terminó llevándose como compañero a Juan Marcos.
La tradición dice que este mismo Juan Marcos es el autor del segundo evangelio, el llamado "evangelio según Marcos", secretario del apóstol Pedro (1P 5,13), (hay autores que disienten de tal apreciación).
Podemos apreciar, leer y agradecer a Dios el evangelio según Marcos, el evangelio por el que un novato puede comenzar a leer la Biblia (en verdad, es mejor empezar a leer la Biblia por allí).
lunes, 18 de enero de 2016
Trabajo ordinario, pequeño, pero valioso ante Dios
"Llenen de agua aquellas tinajas. Y las llenaron hasta arriba" (Jn 2,7). Es la lectura de ayer en la Misa, la del milagro de las Bodas de Caná.
Quizá aquellos sirvientes no entendieron qué les estaban mandando (obedecieron a aquella Mujer, a quien conocerían); después sabrían. Y lo cumplieron bien, pues llenaron aquellas vasijas hasta arriba. Y Jesús hizo el milagro.
Mi trabajo, escaso, pequeño, poco puede hacer. Pero es Dios quien da el crecimiento, quien lo hace eficaz.
domingo, 19 de julio de 2015
Aprender a descansar
Me encanta la preocupación de Jesús, que leemos en el evangelio de la Misa del día: "Vengan ustedes solos a un sitio tranquilo a descansar un poco" (Mc 6,31). Los apóstoles estaban regresando de la misión y tenían ganas de contar sus aventuras a Jesús. Jesús también se las quería escuchar. Pero, para eso, necesitaban un poco de intimidad y de descanso.
Esa preocupación de Jesús se traduce para nosotros en fraternidad, en pensar y ver las necesidades de los demás y servirles. Ésta fue la invitación, entre tantas, que escucharon hoy un grupo de muchachas que hicieron hoy un rato de retiro.
El descanso nos ayuda a reparar fuerzas y tener MEJOR tiempo para Dios. Que no es no hacer nada.
Me parece que es una cuenta pendiente: ofrecer a los laicos alternativas para descansar en familia, que tanta falta hace. ¿Pueden imaginarse cómo debería descansar una madre de familia en día domingo, cuando las obligaciones asumidas no ceden ni siquiera en este día? Hay que buscar alternativas... Para eso, dialogar, buscando la corresponsabilidad.
Además, en el descanso no ha de primar el egoísmo, sino buscar reparar fuerzas ayudando a los demás a que también lo hagan. Por naturaleza, en una familia suele buscarse el bien de los demás. Busquemos ayudar a los demás a que también lo pasen bien.
Pero también todos tenemos la cuenta pendiente: aprender a descansar. Todos tenemos ciertas formas de hacerlo, pero no siempre son correctas, porque más cansados nos dejan o van restándole fuerzas al cuerpo o son perjudiciales al alma.
En fin, sólo planteo el tema, y cada uno puede ir sacando consecuencias prácticas. ¡Buen descanso de domingo!
Esa preocupación de Jesús se traduce para nosotros en fraternidad, en pensar y ver las necesidades de los demás y servirles. Ésta fue la invitación, entre tantas, que escucharon hoy un grupo de muchachas que hicieron hoy un rato de retiro.
El descanso nos ayuda a reparar fuerzas y tener MEJOR tiempo para Dios. Que no es no hacer nada.
Me parece que es una cuenta pendiente: ofrecer a los laicos alternativas para descansar en familia, que tanta falta hace. ¿Pueden imaginarse cómo debería descansar una madre de familia en día domingo, cuando las obligaciones asumidas no ceden ni siquiera en este día? Hay que buscar alternativas... Para eso, dialogar, buscando la corresponsabilidad.
Además, en el descanso no ha de primar el egoísmo, sino buscar reparar fuerzas ayudando a los demás a que también lo hagan. Por naturaleza, en una familia suele buscarse el bien de los demás. Busquemos ayudar a los demás a que también lo pasen bien.
Pero también todos tenemos la cuenta pendiente: aprender a descansar. Todos tenemos ciertas formas de hacerlo, pero no siempre son correctas, porque más cansados nos dejan o van restándole fuerzas al cuerpo o son perjudiciales al alma.
En fin, sólo planteo el tema, y cada uno puede ir sacando consecuencias prácticas. ¡Buen descanso de domingo!
lunes, 16 de febrero de 2015
Del contexto de la "parábola del buen samaritano"
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| El buen samaritano (1838), de Pelegrí Clavé i Roquer |
En su último discurso, pronunciado el 3 de abril de 1968, describió el camino de Jerusalén a Jericó de la siguiente manera. Valga como contexto para leer y entender algo más la parábola. Dice:
Recuerdo cuando la señora King y yo estuvimos por primera vez en Jerusalén. Alquilamos un automóvil y fuimos de Jerusalén a Jericó. Y tan pronto como llegamos a ese camino le dije a mi esposa: «Puedo ver por qué Jesús usó esto como el escenario de su parábola». Es un camino sinuoso, serpenteante. Es realmente propicio para emboscar. [...] Ese es un camino peligroso. En los días de Jesús, vino a ser conocido como el «sendero sangriento». Y usted sabe, es posible que el sacerdote y el levita miraran por encima del hombre tirado en el suelo y se preguntaran si los ladrones todavía estaban en los alrededores. O es posible que ellos sintieran que el hombre en la tierra sólo estaba fingiendo, que estaba actuando como si le hubieran robado y herido con el fin de capturarlos, de atraerlos para una incautación rápida y fácil. Y así, la primera pregunta que el sacerdote se hizo, la primera pregunta que el levita se hizo fue: «Si me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué me va a pasar?» Pero luego, el samaritano vino a él. E invirtió la pregunta: «Si no me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué va a pasar con él?»
lunes, 22 de septiembre de 2014
El Papa en Albania
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| El Papa con Sor María Kaleta |
Geográficamente, sitúo en dónde está
Albania, por mis clases de geografía. Es un país pequeño europeo, cercano a
Grecia, con cerca de tres millones de habitantes. Allí estuvo el Santo Padre
este fin de semana “a agradecer vuestro testimonio de fe”.
El país tiene una amplia mayoría
musulmana. Los cristianos, perseguidos durante el régimen comunista reciente,
permanecieron en la clandestinidad.
Hay tantas historias ejemplares. Una de
ellas es la de Sor María Kaleta (85 años) que, entre muchas historias, contó al
Santo Padre cómo bautizó “a la hija de un comunista con el agua de un canal y
su zapato”.
Dios bendiga a los albaneses y que la
semilla del evangelio cunda en los corazones sedientos de Dios.
viernes, 1 de agosto de 2014
Naturalidad
| ¿No es el hijo del carpintero? |
“Fue Jesús a su ciudad (…). La gente decía
admirada: ‘(…) ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María y sus
hermanos…? ¿No viven aquí todas sus hermanas?”
Sus paisanos el conocían bien. Jesús vivió
una niñez y una juventud normales, de tal manera que lo extraordinario que
decía y obraba les resultaba extraño.
Conviene que no nos distingamos de los
demás por cosas raras y excéntricas. Si lo hacemos, que sea por el amor, el
servicio, la alegría, la amistad…
San Josemaría
escribió en Surco: “Cristo resucitado: el más grande de los milagros no fue
visto más que por unos pocos..., los necesarios. La naturalidad es la firma de
las empresas divinas.” (n. 554).
viernes, 9 de mayo de 2014
¿Deseas la vida eterna? ¿La buscas?
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| "Yo soy el pan de vida eterna" |
¿Qué busca la gente en la religión,
especialmente en la Iglesia Católica? Hoy veía nuevamente el video de “Católicos
Regresen” en donde se enumera lo que esta familia de Dios ha hecho en su
historia (pueden verlo aquí).
En efecto, la gente no busca en la Iglesia
que le resuelvan los problemas económicos ni materiales. A quien lo hiciere así
le faltaría rectitud de intención, y no iría a buscar a Dios sino pasarla bien
aquí en la tierra. La Iglesia tampoco la Iglesia va a pretender solucionar
todos los problemas sociales, pretendiendo lograr un paraíso terrenal.
De ahí
que Jesús mismo no haga ningún milagro para provecho personal. Teniendo esto
presente se puede entender, entonces, las palabras del evangelio de hoy (Jn
6,52-59): “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”.
¿Vida eterna? ¡Ah…! ¿Deseas la vida
eterna? ¿La buscas en la Eucaristía?
lunes, 5 de mayo de 2014
Camino de Emaús, nuestro propio camino…
Te dejo estas líneas que recogen parte de lo que dijo el
Santo Padre ayer, antes del rezo del Regina Coeli. A ver si te picas y lo lees
todo… aquí.
El
Evangelio de este domingo, que es el tercer domingo de Pascua, es el de los
discípulos de Emaús.
Viéndolos
tan tristes, Jesús, primero les ayudó a entender que la pasión y la muerte del
Mesías estaban previstas en el designio de Dios y preanunciadas en las Sagradas
Escrituras.
Inmediatamente
los discípulos de Emaús sintieron la necesidad de regresar a Jerusalén para
referir a los otros discípulos su experiencia, que habían encontrado a Jesús
vivo y lo habían reconocido en aquel gesto de la fracción del pan.
El
camino de Emaús se transforma así en símbolo de nuestro camino de fe: las
Escrituras y la Eucaristía son los elementos indispensables para el encuentro
con el Señor. También nosotros llegamos a menudo a la Misa dominical con
nuestras preocupaciones, nuestras dificultades y desilusiones…
martes, 15 de abril de 2014
Traicionar - arrepentirse
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| "Las Lágrimas de San Pedro", en la impresionante y conmovedora obra de El Greco. |
En el evangelio de la Misa (leer aquí; Jn
13,21-33.36-38) pudimos apreciar la iniquidad del hombre que, habiendo recibido
sólo bienes, es capaz de darle la espalda a Dios: las traiciones de Judas y de
Pedro.
¿Cuál es la diferencia entre la de Judas y
la de Pedro?
La primera, me atrevería decir, es
premeditada, buscada, preparada desde tiempo atrás, cuando Judas, aunque
estuviera corporalmente con el grupo, ya su corazón se había apartado. ¿Cuándo
se apartó del Señor el corazón de Judas?
La segunda es fruto de la confianza en las
propias fuerzas, en la arrogancia, en —quizá— la debilidad y el miedo.
Sea cual sea nuestra traición —todos
traicionamos al Señor—, LA COSA ES VOLVER, tener la humildad de decir: “me
equivoqué y quiero volver a empezar”.
Durante esta Semana Santa quiero estar
cerca del Señor, acompañarle —dedicarle un poco más de tiempo y NO PENSAR SÓLO
EN MI DESCANSO— en su “Camino de la Cruz” por nuestra salvación.
| El pintor bizco del Barroco Italiano, Giovanni Barbieri, en su obra: "Las Lágrimas de San Pedro". |
domingo, 6 de abril de 2014
“Tu amigo está enfermo” (Jn 11,3)
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| "La resurrección de Lázaro", de Giotto. |
Caben varias lecturas del evangelio de
este domingo, una proclamación larga pero rica en detalles aleccionadores. Esta
vez, quisiera proponerles, con suma brevedad, el tema de la amistad de Jesús,
con cuatro frases.
“Las hermanas (de Lázaro) enviaron a decir
a Jesús: ‘Señor, aquel a quien tú
quieres, está enfermo’” (v. 3). No le dicen: “uno de los amigos que tú quieres”
ni “tu amigo Lázaro”.
“Nuestro amigo Lázaro duerme; pero voy a
despertarle” (v. 11). El Señor no tiene pudor en hacer público el cariño que le
tiene.
“Señor, si hubieras estado aquí, no habría
muerto mi hermano” (vv. 21 y 32). Ambas hermanas, Marta y María, tienen la
confianza de reprocharle no haber estado con ellos y auxiliarles.
“Jesús derramó lágrimas. Los judíos
entonces decían: ‘miren cómo le quería’” (vv. 35s.). ¡Qué humano es Jesús!
Betania es lugar de descanso. La amistad
de estos tres hermanos —Marta, María y Lázaro— un consuelo para su corazón humano y divino. Sí que les
quería. Es en el dolor cuando se prueba la verdadera amistad.
Ojalá te refugiaras frecuentemente —al
menos un rato cada día— en Betania y escucharas, embobado como María a los pies
del Maestro, la palabra iluminadora de Jesús. Tu alma te lo agradecerá.
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