jueves, 29 de mayo de 2014

Y se termina el mes de mayo

Los que se ordenarán diáconos el próximo sábado (izq. a der.): Nestor, Irvin, Mons. Gonzalo, Alex y Carlos.
     En el Seminario, los alumnos hoy han culminado sus exámenes de fin de semestre. Se respira un aire de liberación, de tranquilidad, de fuerzas desgastadas por el esfuerzo hecho durante la semana, pero con mucha esperanza de haber logrado una buena nota.
     Algunos, al acabar sus exámenes en horas de la mañana, ya se han puesto a hacer trabajos de limpieza y mantenimiento del edificio, disponiéndolo para la semana siguiente, pues esta casa recibirá a los participantes de la próxima Asamblea Diocesana de Pastoral. Mañana continuará este trabajo.
     También estamos ya con la alegría latente de las próximas ordenaciones diaconales en Itzapa, previstas para el próxima sábado, gran fiesta de la Visitación de la Virgen a santa Isabel. Esta fiesta mariana debe marcar a los protagonistas: Irvin, Carlos, Néstor y Alex.
     Un servidor se encargará, con otros ayudantes, de dirigir la Liturgia de ese día. Es un gran regalo, por supuesto, vivir en primera fila ese acontecimiento. Una vez más, a mí me llena de mucha alegría participar de este acontecimiento tan crucial en la vida de los que se ordenan. En efecto, en ese momento de la ordenación cambian de condición: dejan de ser laicos y pasan a ser clérigos.
     Estamos terminando el mes de mayo. Confiamos a nuestra Señora todas estas intenciones, que llenan el corazón de un cristiano que quiere amar más a la Virgen y está agradecido, porque todo nos ha venido de su mano.
     ¡Ah! Y cómo se me iba a pasar… Hoy ha comenzado el “Decenario al Espíritu Santo”. Dentro de diez días estaremos celebrando Pentecostés. Es bueno que nos preparemos bien para ese día, tratando mucho al Espíritu Santo.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Decir la verdad..., con caridad

San Pablo en el Areópago de Atenas.
     “¿Desde cuándo un médico da medicinas inútiles a sus pacientes, porque tiene miedo de prescribir las que son útiles?” –en vano he intentado conseguir el autor de esta cita…-.

     A pesar de la falta de disposición de los atenienses a querer oír la verdad, San Pablo no deja de proclamarla, como se lee hoy en la primera lectura de la Misa (aquí).

     Con caridad y con modo, no se deje de proclamar la doctrina cristiana, también sobre temas controversiales.

lunes, 26 de mayo de 2014

Historias que te hacen pensar (XVIII)

     Una mañana, una mujer bien vestida se detuvo frente a un hombre indigente. Él lentamente levantó la mirada y distinguió a la mujer que parecía acostumbrada a las cosas buenas de la vida. Su abrigo era nuevo. Parecía que nunca se había perdido una comida en su vida. Su primer pensamiento fue: “sólo quiere burlarse de mí”, como tantos otros lo habían hecho...
     “¡Por favor, déjeme en paz!” gruñó el indigente. Para su sorpresa, la mujer siguió enfrente de él. Ella sonreía; sus dientes blancos mostraban destellos deslumbrantes.
     “¿Tienes hambre?”, preguntó ella. “No contestó sarcásticamente. Acabo de llegar de cenar con el presidente. Ahora vete”.
     La sonrisa de la mujer se hizo aún más grande. De repente, el hombre sintió una mano suave bajo el brazo. “¿Qué hace usted, señora?”, preguntó el hombre enojado. “¡Le digo que me deje en paz!”
     Justo en ese momento un policía se acercó. “¿Hay algún problema, señora?”, preguntó el oficial—.
     "No hay problema aquí, oficial contestó la mujer—. Sólo estoy tratando de ayudarle para que se ponga de pie. ¿Me ayudaría?” El oficial se rascó la cabeza. "Sí. El viejo Juan ha sido un estorbo por aquí estos últimos años. ¿Qué quiere usted con él?”, preguntó el oficial.
     “¿Ve la cafetería de allí? preguntó ella. Voy a darle algo de comer y sacarlo del frío por un ratito”.
     “¿Está loca, señora?” se resistió y protestó el pobre desamparado. ¡Yo no quiero ir ahí!” Entonces sintió dos fuertes manos agarrándolo de los brazos y lo levantaron. “Déjame ir oficial, ¡Yo no hice nada…!”
     El oficial le susurró al oído: “Vamos, viejo, ésta es una buena oportunidad para ti”.
     Finalmente, y con cierta dificultad, la mujer y el agente de policía llevaron al viejo Juan y lo sentaron en una mesa, en un rincón de la cafetería. Era casi mediodía, la mayoría de la gente ya había almorzado y el grupo para la comida aún no había llegado. El gerente de la cafetería se acercó y les preguntó: “¿Qué está pasando aquí, oficial? ¿Qué es todo esto? Y este hombre, ¿está en problemas?”
A lo que respondió el policía: “Esta señora lo trajo aquí para que coma algo”.
     El gerente respondió airadamente: “Oh no. ¡Aquí no! Tener una persona como éste, aquí, es malo para mi negocio”.
     El viejo Juan esbozó una sonrisa con sus pocos dientes y dijo: “Señora: se lo dije. Ahora, ¿sí van a dejarme ir? Desde un principio yo no quería venir aquí”.
     La mujer se dirigió al gerente de la cafetería y sonrió: “Señor, ¿está usted familiarizado con Hernández & Asociados, la firma bancaria que esta a dos calles?”
     “Por supuesto que lo conozco respondió el administrador con impaciencia. Ellos tienen sus reuniones semanales en una de mis salas de banquetes”.
     “¿Y se gana una buena cantidad de dinero con el suministro de alimentos en estas reuniones semanales?”, preguntó la señora.
     “¿Y eso que le importa a usted?”, espetó con impaciencia el gerente.
     “Yo, señor, soy Penélope Hernández, presidente y dueña de la compañía”, contestó la señora. “Oh, ¡perdón!”, se disculpó el gerente.
     La mujer sonrió de nuevo, mientras decía: “Pensé que esto podría hacer una diferencia en su trato”.
     Luego le dijo al policía, que con dificultad trataba de contener una carcajada: “¿Le gustaría tomar con nosotros una taza de café o tal vez una comida, oficial?” “No, gracias, señora replicó el oficial. Estoy en servicio”.
     “Entonces, ¿quizá una taza de café para llevar?” “Sí, señora. Eso estaría mejor”.
     El gerente de la cafetería giró sobre sus talones como recibiendo una orden. “Voy a traer el café para usted de inmediato, señor oficial”, dijo.
     El oficial lo vio alejarse. Y dijo a su anfitriona: “Ciertamente lo ha puesto en su lugar”.
     “Esa no fue mi intención dijo la señora. Lo crea o no, tengo una buena razón para todo esto". Se sentó a la mesa frente a su invitado a cenar. Ella lo miró fijamente...
     “Juan ¿te acuerdas de mí?” El viejo Juan miró su rostro, el rostro de ella, con los ojos lagañosos. “Creo que sí —dijo, se me hace familiar”.
     “Mira Juan. Quizá estoy un poco más grande, pero mírame bien dijo la señora. Tal vez me veo más llenita ahora..., pero cuando tú trabajabas aquí hace muchos años, vine una vez, y por esa misma puerta, muerta de hambre y frío”. Algunas lágrimas se posaron sobre sus mejillas.
     “¿Señora…?”, susurró el oficial. No podía creer lo que estaba presenciando, ni siquiera pensar que la mujer podría llegar a tener hambre. “Yo acababa de graduarme en la Universidad de mi pueblo comentó la mujer. Había llegado a la ciudad en busca de trabajo, pero no pude encontrar nada. Con la voz quebrantada continuó diciendo: Cuando me quedaban mis últimos centavos y me habían corrido de mi apartamento, deambulé por las calles. Era febrero y hacía frío, y estaba casi muerta de hambre, entonces vi este lugar y entré con la mínima posibilidad de poder conseguir algo de comer…”
     Con lágrimas en sus ojos la mujer continuó contando: “Juan me recibió con una sonrisa”. “¡Ahora me acuerdo!”, dijo Juan. Yo estaba detrás del mostrador de servicio. Se acercó y me preguntó si podría trabajar por algo de comer”.
      “Me dijiste que estaba en contra de la política de la empresa dijo la señora—. Entonces, tú me hiciste el sándwich de carne más grande que había visto nunca..., me diste una taza de café, y me fui a un rincón a disfrutar de mi comida. Tenía miedo de que te metieras en problemas. Luego, cuando te vi poner de tu bolsillo el precio de la comida en la caja registradora, supe entonces que todo iba a estar bien”.
     “¿Así que usted comenzó su propio negocio?”, preguntó el viejo Juan.
     “Sí. Encontré un trabajo esa misma tarde. Trabajé muy duro, y me fui para arriba con la ayuda de mi Padre Dios. Posteriormente, empecé mi propio negocio, el cual, con la ayuda de Dios, prosperó”.
     Ella abrió su bolso y sacó una tarjeta. “Cuando termines aquí —dijo—, quiero que vayas a hacer una visita al señor Martínez. Él es el director de personal de mi empresa. Iré a hablar con él y estoy segura de que encontrará algo para que puedas hacer algo en la oficina —ella sonrió. Creo que incluso podría darte un adelanto, lo suficiente para que puedas comprar algo de ropa y conseguir un lugar para vivir hasta que te recuperes. Si alguna vez necesitas algo, mi puerta está siempre abierta para ti Juan”.
     Hubo lágrimas en los ojos del anciano. “¿Cómo le puedo agradecer?”, preguntó.
     “No me des las gracias” respondió la mujer. “A Dios dale la gloria. Él me trajo a ti”.
     Fuera de la cafetería, el oficial y la mujer se detuvieron. Y, antes de irse cada uno por su lado, "gracias por toda su ayuda, oficial”, dijo la señora Hernández.
     “Al contrario dijo el oficial—. Gracias a usted. Hoy vi un milagro, algo que nunca voy a olvidar. Y..., gracias por el café”.

sábado, 24 de mayo de 2014

Encomendemos el viaje apostólico del Santo Padre a Tierra Santa

     Esta entrada es sólo una exhortación a que, con la Comunión de los Santos, acompañemos al Santo Padre en su viaje apostólico a Tierra Santa.
     La misión del Santo Padre va más allá del caer bien a todos; como San Juan XXIII, quiere proclamar un mensaje de paz. Con la claridad y sencillez que le caracterizan, también ha hablado de esta manera en Jordania.
     Video de llegada del Santo Padre.


     Video del recibimiento que le hicieron al llegar.

viernes, 23 de mayo de 2014

Felicitación a una graduada

    ¿Cuánto cuesta esta invitación? Para muchos, unos pocos centavos, si reparan en el material con que está elaborada (papel y tinta), quizá poco vistosa. Para los que la reciben, según el grado de afecto que tengan con el protagonista, puede valer mucho más, pues remite a la persona que se la ha enviado. Pero, para los que han logrado alcanzar una meta como ésta, vale un montón. Sólo Dios sabe cuánto esfuerzo ha costado: familiar, económico, psicológico; muchos días de esfuerzo y desvelos, de nerviosismos y fatiga, de constancia y fidelidad, aunque a veces tengan ganas de tirar la toalla.
     Después de esto, ojalá sigan estudiando y puedan servir mucho a la gente con el empleo que, Dios quiera, logren conseguir.
     Una cuantas letras para felicitar a quienes se graduaron en Chimaltenango, según los datos que ofrece la invitación, especialmente a quien me la envió: S. Noemy. Dios los bendiga y premie sus esfuerzos.

jueves, 22 de mayo de 2014

Agradecimiento del P. Luis por las muestras de condolencias

     Quizá lo hayan notado más abajo. En la entrada del domingo 18 pasado puse unas letras como condolencia al P. Luis Antonio Foncea, un amigo conocido por muchos, por la muerte de su hermano Fernando. En comentario a pie de entrada puso este mensaje. Especialmente por las últimas líneas me veo alegremente obligado a poner el mensaje aquí. Los seguimos encomendando, P. Luis. El mensaje dice:
     Muchas gracias por tu recuerdo y oración en estos momentos tan difíciles y duros. La oración de tantos, clérigos o no, la he sentido palpablemente.
     La muerte por infarto fulminante le ocurrió a mi hermano a media mañana del domingo según el parte judicial. Por la mañana, llevó a un obrero a una viña, quedando con él que al terminar le llamara por teléfono y volvería por él, ya que tenía que hacer varias gestiones con la empresa en que trabajaba pues había comenzado la cosecha. Al no contestar varias llamadas al teléfono, entraron en su casa y lo encontraron muerto en la cama. Me llamaron rápidamente, y allí me hice cargo de la situación, pues mi hermana, cuñado y sobrinos estaban en Zaragoza, y regresaron rápidamente. ¡Qué manifestación de duelo! ¡Qué cantidad de gente en el tanatorio y sobre todo en la misa funeral y posterior entierro! Fernando era muy conocido.
     Celebré la misa acompañado por más de treinta curas, -y eso que era una hora muy mala ya que las ocho de la tarde es la hora de la misa vespertina en la gran mayoría de parroquias-. No se de donde saqué fuerzas y ánimo para predicar, pero estaba muy entero. Ya en el cementerio no lo estaba tanto.
     Gracias Miguel, y quiero por este medio dar las gracias a tantos de Guatemala y El Salvador, que por el Facebook, y por el teléfono me manifestaron su cercanía y oración. Muchas gracias.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Si haces favores, te los devolverán…

     El miércoles, suele ser día de cumplir encargos para mí. Eso me ha dado oportunidad de encontrarme con muchas personas y confirmar que hay buen espíritu en todas partes, que hay mucha gente buena en cualquier sitio.
     Además de mis alumnos de Sagrada Escritura, a quienes voy conociendo mejor, encontré caras conocidas en donde suelo llevar el carro para que le den su chequeada y que no me dé problemas, en vista de que, en ese campo, nos moriríamos de hambre (al no saber nada). Aunque podría decir que es su deber, pero me tratan siempre con amabilidad con escasa excepción.
      Allá también, en donde tuve que recoger una ayuda en especie para el Seminario. Abriéndome camino y haciendo nuevas gestiones, me han atendido bien y pronto, dándome indicaciones para que me resulte más rápida y amena la gestión.
     Entre los sacerdotes es común que nos comiencen problemas con el estómago debido a la gastritis, pues solemos descuidar las horas y los hábitos de alimentación. Aunque sea escaso inmediato del resultado, traté de cuidarme y no dar ocasión a dar más trabajo a los médicos. Así que me fui a almorzar. No soy muy amigo de ir a almorzar solo en un sitio público, pero alguna vez lo hago. Esta vez me animé. Saludé a los comensales vecinos con un “buen provecho”. Uno de ellos —con su esposa, me pareció— me saludó más deferentemente, aunque sin acercarse. Ordené y traté de almorzar pronto, pues tenía otros encargos. Cuando iba a medio almuerzo, aquel amable vecino levantó la mano para decir adiós, y le correspondí. Cuando pedí la cuenta, me dijeron que ese amable vecino había pagado la cuenta, que incluía también un dulce como postre…
     ¿Han sentido ustedes un profundo agradecimiento por algo que les han hecho? Sin duda. Pero, lastimosamente mi bienhechor ya se había marchado… Francamente, me quedé abrumado, muy agradecido. Busqué con la vista a mi benefactor pero, como es lógico, ya no lo encontré.
     Hice el propósito de encomendarle en la Santa Misa para corresponder a ese favor. Desde luego, yo he tratado de hacer también otros favores.
     Ciertamente, mucha gente, de manera desinteresada, hace tantos favores, comenzando por las mamás… ¿Se recuerdan de aquel video que puse por el día de la madre?
     Dios premie a tantos que bienhechores anónimos.


martes, 20 de mayo de 2014

La parroquia de San Juan Pablo II, trabajando duro

     La semana pasada tuve la oportunidad de saludar al P. Edgar, párroco de la parroquia de San Juan Pablo II, El Camán. Me emocioné y admiré al ver el trabajo que estaban haciendo. No me resistí a tomar unas fotos, que les pongo ahora a continuación.
     Mientras conversábamos, me contó que tuvieron que decidir si paraban la construcción y emplearse sólo en preparar la próxima JDJ 2015 o acometían ambas empresas, no pequeñas, por cierto. La respuesta que dieron es fruto de la fe: seguirían construyendo la ampliación de la iglesia parroquial, pues es tan importante, a la vez que otra comisión se encargaría de organizar la JDJ.
     Mientras íbamos entre las columnas y paredes del próximo presbiterio de la iglesia parroquial, que se ve imponente.
     También me contó el P. Édgar que, tras la canonización de su patrono y de que se ha ido regando la noticia de la obtención de una reliquia del santo, han empezado a llegar unos fieles de fuera, a manera de peregrinos, a visitar la parroquia y venerar al santo.
     Saludos cordiales y que Dios les ilumine y ayude —junto con quienes tengan la bondad de ayudarles— para llevar adelante los encargos en los que están.
A partir de la puerta en primer plano comienza lo que se alargará a la iglesia parroquial.

Esta parte será la sacristía, que dará, como es lógico, hacia el presbiterio.

La puerta de entrada a la sacristía, con su arco ojival.

Las columnas entre la sacristía y la nave y el presbiterio.

El presbiterio de la "señora" iglesia que está construyendo el P. Édgar, en la foto.

domingo, 18 de mayo de 2014

Mis condolencias, P. Luis

     Hemos recibido la noticia con pesar: Fernando, el hermano del P. Luis Antonio Foncea, ha fallecido hoy. Escribo estas letras para pedirles oraciones por su alma y para expresarle nuestro afecto y nuestro pésame al P. Luis, querido amigo.
     Aquí en Guatemala, Fernando visitó a su hermano, el P. Luis. En España pude saludarle también y conocí algo de su vida, de espíritu tan vivaz y trabajador. Dios le conceda el descanso eterno.

     Que Dios dé el consuelo cristiano al P. Luis, a su hermana Isabel y a su familia.

sábado, 17 de mayo de 2014

¿Santidad de un cristiano “de a pie”?

     En el 22 aniversario de la beatificación de San Josemaría Escrivá, quien tanto habló del tema, les planteo la pregunta: ¿Qué es la santidad?
     Como decía el mismo santo, se habla mucho del tema pero no se sabe definir. Es que tampoco es fácil.
     Hoy meditaba sobre el tema, a propósito del evangelio de la Misa (Jn 14,7-14): “Si me han conocido a mí, conocerán también a mi Padre. Ahora ya lo conocen y lo han visto. (…) Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?”
    Podríamos definir la santidad como VIVIR EN DIOS, vivir en CONTINUO TRATO AMOROSO con Dios.
     Es lo que decía el Santo Padre en la Audiencia del Miércoles pasado: “Cuántos hombres y mujeres —nosotros no conocemos sus nombres— que honran a nuestro pueblo, honran a nuestra Iglesia, porque son fuertes: fuertes al llevar adelante su vida, su familia, su trabajo, su fe. Estos hermanos y hermanas nuestros son santos, santos en la cotidianeidad, santos ocultos en medio de nosotros.
     Santos, pues, de a pie, normales, como tú que te esfuerzas por vivir de cara a Dios, sin aparato ni ser estrambóticos. ¡Bendita vida cotidiana en la que podemos encontrar a Dios!


viernes, 16 de mayo de 2014

Encomienden, por favor, nuestra próxima convivencia vocacional

¡Vaya gracia la de este niño en la Ordenación! Ojalá este niño se haya ordenado después.
     Les pido sus oraciones. Mañana tendremos, en el Seminario Mayor de esta Diócesis, convivencia vocacional. Es decir, los jóvenes que tienen inquietudes vocacionales y han cumplido ciertos requisitos, vendrán para iniciarse en este camino de discernimiento.
     Ya personalmente, ya por los medios de comunicación, han anunciado varios que vendrán.
     Algunos vendrán por primera vez a esta casa ¡qué emoción sentirán!; otros, repiten. Pero todos tienen la voluntad de poner de su parte para aclararse.
     La vocación sacerdotal es algo sobrenatural; hablar de vocación es tratar un tema también sobrenatural; tratar de su discernimiento necesita de ayuda sobrenatural. Por eso acudimos a su sentido piadoso de buen cristiano a que nos echen la mano.

jueves, 15 de mayo de 2014

¿Es el amor un sentimiento?

     ¿Qué es el amor? ¿Acaso es un sentimiento? En el primer año de sacerdote no me costaba hacer las cosas. Desde entonces han pasado ya casi catorce años. No es un descubrimiento para ustedes si les digo que ahora, tantas veces, el sentimiento ya no acompaña.
     ¿Habré, entonces, perdido el amor? En mi experiencia, pensar de esta manera es una tentación poco frecuente, gracias a Dios, incluso cuando experimento mis debilidades. Pero, quisiera, el amor ha crecido un poco más; le pido a Dios crecer un poco más en amor a Él cada día.
     Me ha gustado mucho este video de San Josemaría, que les puede iluminar y alentar en su lucha diaria de trato con el Señor en medio del trajinar diario.


*****
Éste es Cerro de Oro, del que toma nombre la aldea.
     Qué alegría me da que hoy, en la Diócesis, se haya erigido una nueva parroquia: la de San Martín de Tours, aldea de Cerro de Oro (Santiago Atitlán). Ha estado el Nuncio Apostólico en la fiesta. El nuevo párroco es el P. Abel Mutzutz.
     Confiamos en que sea para mayor gloria de Dios y bien de las almas, que tendrán la atención del sacerdote más asiduamente.

miércoles, 14 de mayo de 2014

La Providencia de Dios hoy

Rut y Noemí. Su historia nos enseña que Dios nunca desampara a sus hijos.
     Hoy me levanté a una hora prudente para un día de trabajo. Después del aseo personal, tratando ya de tener muy presente a Dios, le dediqué a Dios un buen rato para conversar con él. Tenía mi vida como muy de frente, en la presencia de Dios. Fue una conversación íntima, real…
      Después de desayunar me dediqué a dar mis clases sobre Biblia, en el Seminario de La Asunción. Esta vez expliqué el libro de Rut. De entre las muchas lecciones y notas que se hacen en su estudio, una de líneas teológicas del libro que me encantó es la de la Providencia Divina que vela por el cuidado de los más desfavorecidos. Pero, comparándolo, veíamos mis alumnos y yo que Dios ya no actúa en ese entonces como en época más antigua, cuando hacía notar su poder con milagros y portentos. Ya en la época posterior, al menos en la del autor, Dios actúa de forma más callada, humilde, casi de manera imperceptible, pero siempre activamente.
     Dios actúa ahora de esta manera. Lo vi en el muchacho que me atendió hoy en la gasolinera —que, al comentarle que en ese lugar él me parecía “nuevo”, me contó que  hoy era su primer día y que estaba de prueba; le deseé que pueda conseguir ese trabajo—; en el dependiente que me atendió muy deferentemente; en mi familia que estaba ahora reunida por una intención; en las personas que, sea o no su encargo, nos sirven; en la pobre y anciana señora a quien saludé en el camino y le ofrecí una sonrisa —ella me lo agradeció efusivamente—; en…, en fin…
     ¡Si nos diéramos cuenta que por medio de todo y de todos nos habla Dios!
     ¡Dios no se equivoca! Es lo que estuve pensando hoy, meditando sobre la vocación y elección de Matías, cuya fiesta celebra hoy la Iglesia.

martes, 13 de mayo de 2014

El 13 de mayo la Virgen María...

    Hoy me he encomendado especialmente a la Virgen de Fátima, en el 97 aniversario de su aparición a los tres pastorcillos. Una de las historias que recoge aquel autor en su libro “Santos de pantalón corto” es una perspectiva. Hay tanto escrito sobre la historia de las apariciones. Si quieren leer algo, esto les podría ayudar.

     Los sacerdotes, estando en retiro, hemos rezado el Santo Rosario delante del Santísimo expuesto. También hemos cantado: “El trece de mayo la Virgen María bajó de los Cielos a Cova de Iría. Ave, Ave, Ave María. Ave, Ave, Ave María”. Me hizo especial ilusión, pues hacía tiempo que no lo hacíamos de esta manera.

     Hoy me recordé  de la vez que tuve la oportunidad de ir a Fátima. Por eso les pongo estas fotos –aunque tomadas de la red–, para mostrar un tanto cómo es allí, y cuánto invita a rezar.

     Cuando pude, recé allí el Rosario con mis amigos sacerdotes que habíamos ido de peregrinación. Fue en el año 2005. ¡Qué bien y fácil se reza allí! Rezamos el Rosario en varios idiomas, según los países de los que iban: no podía faltar, claro está, el latín y el portugués.

      Si tuviera la oportunidad, claro que iría de nuevo, con más tiempo…

Me parece que ésta es la foto más conocida de los tres pastorcillos a quienes se apareció la Virgen.
Ésta es la imagen que lograron hacer tras las indicaciones de Sor Lucía.
La imagen de la Virgen que se encuentra frente a la Capelinha ("Capillita"), lugar de la primera aparición de la Virgen.
Una vista un poco más global de la Capelinha.

La Capelinha se encuentra en un lugar techado.

Frente a la Capelinha hay un altar en donde se suele celebrar la Santa Misa varias veces al día.

Ésta es la antigua Capelinha, en el mismo lugar de en donde se encuentra actualmente.

Pueden pinchar en la foto para verla más amplia. La Basílica, al fondo; delante, la explanada; a mitad de la explanada, hacia la izquierda, se encuentra el sitio de la Capelinha.

Una foto tomada desde el campanario de la Basílica. A la derecha, el techo que resguarda la "Capillita".

domingo, 11 de mayo de 2014

Jornada de oración por las vocaciones

Preciosa imagen del Buen Pastor, de Murillo.
    Ya es tradición en la Iglesia que el IV Domingo de Pascua, Domingo del Buen Pastor, sea jornada de oración por las vocaciones. Hoy le he pedido a los feligreses, en las Misas que celebré, que recen por los pastores de la Iglesia, que recen por los que están en el seminario y que pidan a Dios que haya más vocaciones.
     Hoy he celebrado Misas en la Concatedral de Chimaltenango, supliendo a algún sacerdote, y bendiciendo y saludando a los feligreses que se acercaban.
    En la homilía incentivé a pedir que Dios nos dé más vocaciones, para que la gente tenga mejor atención sacerdotal y podamos ayudar a las demás diócesis de Guatemala. ¿Será presunción? Me parece que es poner la confianza en Dios. Él nos seguirá bendiciendo como lo ha hecho hasta ahora.
     Les invito a que lean el mensaje del Papa antes del Angelus. Pinchando aquí lo pueden hacer. Él dijo expresamente: “Recemos para que en este tiempo tantos jóvenes sientan la voz del Señor, porque existe el riesgo a veces, que sea sofocada por otras voces diversas. Recemos para que en este tiempo tantos jóvenes escuchen la voz del Señor”.

sábado, 10 de mayo de 2014

¡Feliz día, mamá!

Conocida estampa de la película de Mel Gibson.
    Hoy afloran los sentimientos hacia las mamás; ojalá no fuera sólo este día.
     Hoy se buscará a mamá para felicitarla y darle gracias por todo lo que ha hecho por cada uno; ojalá lo hiciéramos frecuentemente.
     Aunque, tengo una pelea: ¿por qué la propaganda, es estos días, pone las imágenes sólo de las mamás jóvenes-modelo, y no la de aquellas que, curtidas en años y trabajos, ha sacado a los hijos adelante? La respuesta es obvia, ciertamente: porque quieren vender.
     En fin, yo sí trataré de estar hoy con mamá, como trato de hacerlo frecuentemente, y nos reuniremos en familia.
     Les dejo un video del que me habían hablado unos días atrás. Me parece que a cualquiera le hará mover el corazón.
¡FELIZ DÍA, MAMÁ!

viernes, 9 de mayo de 2014

El Papa en la Audiencia: sobre el don de consejo

     El Santo Padre habló el miércoles pasado sobre el don de Consejo. Todo es precioso, pero esta frase me gusta mucho; la he repetido muchas veces a los que me escuchan, especialmente en la Confesión: “La oración, nunca olvidarse de la oración, nunca. Nadie se da cuenta cuando nosotros rezamos en el autobús o en la calle, rezamos en silencio con el corazón. Aprovechemos estos momentos de rezar”. Pueden leerla toda aquí.

¿Deseas la vida eterna? ¿La buscas?

"Yo soy el pan de vida eterna"
     ¿Qué busca la gente en la religión, especialmente en la Iglesia Católica? Hoy veía nuevamente el video de “Católicos Regresen” en donde se enumera lo que esta familia de Dios ha hecho en su historia (pueden verlo aquí).
     En efecto, la gente no busca en la Iglesia que le resuelvan los problemas económicos ni materiales. A quien lo hiciere así le faltaría rectitud de intención, y no iría a buscar a Dios sino pasarla bien aquí en la tierra. La Iglesia tampoco la Iglesia va a pretender solucionar todos los problemas sociales, pretendiendo lograr un paraíso terrenal.
     De ahí que Jesús mismo no haga ningún milagro para provecho personal. Teniendo esto presente se puede entender, entonces, las palabras del evangelio de hoy (Jn 6,52-59): “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”.
     ¿Vida eterna? ¡Ah…! ¿Deseas la vida eterna? ¿La buscas en la Eucaristía?

jueves, 8 de mayo de 2014

Crecer en amor a Dios

Como decía la Madre Marina: "Yo ya estoy en la segunda infancia"..., por eso pongo esta imagen. ¡Mirar al Cielo!
     Ayer hablaba con Madre Marina Prado, quien cumple años hoy y a quien enviamos también nuestra cordial felicitación desde esta página— y a quien felicité. “¡Madre —le decía yo—¡ Otro año que le regala el Señor”. A lo que ella me respondió:
     — Había una señora que, en la conversación, me comentó que estaba triste. Al preguntarle por el motivo, me dijo que se debía a que ya había llegado a los 60 años de edad. Y yo le dije que por qué la tenía triste, pues cada día y cada año son un regalo de Dios. ¡Imagínese!, yo ya tengo ochenta y tantos…
     Y me dijo —seguía contando la Madre— como extrañada: “¿y no le da tristeza?” ¿Cómo iba a voy a estar triste —le dije si sólo aquí en la tierra puedo crecer en amor a Dios? Porque en el Cielo ya no podré crecer en amor: así como logré alcanzar aquí, con ese amor voy a vivir para toda la eternidad.
     Hasta aquí la conversación con la Madre. Esta conversación me ha ayudado a seguir meditando.
     Y, tú y yo, queremos gozar en el Cielo. Pero, ¿tienes ganas de crecer en amor a Dios? Porque, como razonaba la Madre Marina, si no te interesas en amar más a Dios, te quedarás con lo poco que lograrás —con la ayuda de la gracia—. Qué pena, para ti y para mí, que nos conformemos con poco…