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sábado, 31 de diciembre de 2011

En el fin de año



     Los últimos días del año, especialmente el último, suelen servir para reflexionar lo que hicimos en el año que termina. Ha habido tantas cosas positivas, pero hay otras que no han sido tan positivas. Volver en el tiempo para arreglar las cosas o mejorarlas no se puede, pero sí hay que aprender. Así se hace la historia.
     Éste es un día de acción de gracias por todo lo vivido. Es un año más de experiencia y, por qué no decirlo, un año más cerca del Cielo, nuestro destino.
     Una frase podría ayudarles, que sugería un obispo santo: "gracias, perdón y ayúdame", tres palabras que deben resumir nuestra actitud en relación a Dios. "Gracias" por todo lo que me has dado; "perdón", por mis "metidas de pata"; "ayúdame", para hacer las cosas mejor en este nuevo año.
     Que el nuevo año les traiga abundantes bendiciones, y gracias por seguir este blog durante este 2010 que terminamos.

viernes, 18 de marzo de 2011

Dos fechas importantes en la historia de la Diócesis

Portada de la revista conmemorativa
      El miércoles pasado, como les había adelantado, tuvimos la gran fiesta de dos Aniversarios: la de los 60 años de erección canónica de la Diócesis de Sololá -así fue creada el 10 de marzo de 1951- y los 100 años del nacimiento de Mons. Angélico Melotto Mazzardo, primer obispo de la Diócesis.
       Ha sido un gran día de acción de gracias, lo que resaltó Mons. Gonzalo de Villa en su homilía de la Misa y luego el P. Jesús Sarasa en su ponencia: de tener 1 sacerdote incardinado en la Diócesis ese año de erección, ahora tiene casi un centenar; de no tener infraestructura propia para los trabajos institucionales de Iglesia -incluidos los templos parroquiales-, hay mucho construido ahora, gracias a la generosidad de tantos bienhechores conocidos y ocultos; de no tener casi vida comunitaria activa en la Iglesia, a tener numerosos movimientos eclesiales; de no tener vocaciones sacerdotales y religiosas, a tener muchas, por la gracia de Dios.
      No es trabajo de uno sólo, no es fruto del esfuerzo humano sólo, sino sobre todo de la gracia de Dios y de la escasa -pero plena- correspondencia de a quienes Dios dio la oportunidad.
      Mucho hay que agradecer y mucho hay que trabajar para hacer fructificar esta gracia de Dios.

martes, 6 de octubre de 2009

6 de octubre de 2002

¡Cuánta ilusión se puso en los preparativos para la canonización! Personalmente, tuve el gran privilegio de participar de cerca de este acontecimiento.

Este aniversario me trae muy gratos recuerdos. El ambiente romano de ese octubre de 2002 se había vuelto muy festivo: tanta gente sonriendo, cantando, bailando…; las calles estaban a rebosar. Se podía hablar con cualquier persona –siempre que pudiésemos comprender su lengua–. Era algo más que el acuerdo de reunirse muchas personas. Se vivía en familia.

La universalidad de la Iglesia y de la Obra era palpable allí. Ver gente de todas partes: de África, de Asia -muchos con ojos rasgados-, no sólo con los vestidos sino con la piel de tantos colores. Todavía me recuerdo de aquel sacerdote filipino que se me presentó con el nombre de “Gorgonio Zapatos”, nombre que no me pareció tan extraño porque ya lo había escuchado en una ocasión, pero en conjunto con el apellido me impresionó.

La labor de la Obra que fundó san Josemaría se ha extendido por tantos países, y se han beneficiado de ella tantas almas. Las obras hablan más que las palabras.

Fue una aventura tan maravillosa, aunque no tan aventurada como la del P. Luis Ortiz y su comitiva (confróntese).

viernes, 2 de octubre de 2009

2 de octubre de 1928

Fue un 2 de Octubre –aquél de 1928– cuando Dios inspiró en San Josemaría Escrivá la fundación del Opus Dei. Comenzó en la intimidad, entre su corazón y Dios. Entonces, recuerda san Josemaría, cuando Dios fundó su Obra, sonaron las campanas de la iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles en Madrid.

Su mensaje es tan viejo como el Evangelio, y como el Evangelio nuevo: recordar que todos estamos llamados a la santidad. Vino a recordar que cada uno, por el hecho de estar bautizado, está llamado a ser santo, en las circunstancias personales de cada uno.

Es impresionante cómo proclamaba con firmeza que no hay cristianos de segunda categoría. A todos, sin excepción, Dios llama a ser santos. estote ergo vos perfecti sicut et Pater vester caelestis perfectus est (Mt 5,48), “sed perfectos como también vuestro Padre celestial es perfecto”. ¡Lo decía con energía a un público variopinto de laicos, sacerdotes y religiosos…!

¡Qué temple el de San Josemaría! Sus palabras arrastraban. Sus escritos y su recuerdo actual también lo hacen, porque Dios está detrás.

Les dejo con el video de a continuación. Así era san Josemaría: hablaba muy humanamente, hablaba de Dios, ayudaba a descubrir a Dios. En este video habla de la Misa, de los sacerdotes, la Confesión, de la vida familiar, de la vida cristiana, de todo..., de todo lo que nos puede llevar a Dios.