viernes, 10 de diciembre de 2010

¿Qué estará pasando?

       El martes, que tenía planeado emplear el tiempo en otros menesteres, vinieron, durante toda la mañana, unas quince personas para confesarse. Ayer, vinieron otras diez u once… Hoy…, no lo sé, porque he estado de viaje.
       Por un lado, me alegra que se confiesen, porque aprecian y tienen fe en este Sacramento –también  han dicho algunos que prefieren venir a confesarse con los sacerdotes del Seminario, porque “confiesan bien”, dice esta gente sencilla–. Pero, por otro, tenemos otras obligaciones que quedan pendientes por atenderles…
       A ver si tiene alguna solución… ¿Habrá que pensar en una “solución”?

2 comentarios:

  1. Yo creo que como sacerdotes una de sus obligaciones -y creo que es la más imortante, quizá la única por al que se hacen sacerdotes- es ser dispensarios y administradores de la gracia de Dios. Ojalá viviera el Cura de Ars para enseñarnos qué es ser sacerdote y cómo serlo sin quejarnos por confesar. Él nos ha dejado un ejemplo y ojalá que el año sacerdotal haya dejado frutos...esperamos que se vean!!!

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  2. Disse certa vez São Josemaría que deveríamos "matar os padres de tanto confessar"... penso que de alguma forma estão fazendo...

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