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lunes, 17 de noviembre de 2014

Retomando el ritmo...

Los alumnos del primer año 2014. Ellos también están de pastoral.
    Fin de año académico, ocupaciones seguras, abundante stress... Pero, vamos respirando y recuperando el ritmo. En el Seminario Mayor hemos terminado el curso académico el último día de octubre. En la primera semana de noviembre tuvimos la convivencia vocacional de que les había comentado. Personalmente, estoy muy agradecido a Dios y maravillado por la amplia respuesta de los jóvenes. En total fueron más de 50 candidatos, entre los que se escogen los alumnos del primer curso del próximo año. ¿Cuántos han sido seleccionados? Dios lo sabe... Ya se enterarán los amigos.

     Así mismo, esta semana está llena de actividades. Mañana, Dios mediante, tendremos retiro con un grupo de 14 seminaristas que están de pastoral en la Zona 7 de Guatemala, ayudando en la parroquia en que labora el P. Rigoberto Martín, un amigo sacerdote que presta ayuda en la Arquidiócesis. Retiro y saludos abundantes tendremos, con la gran alegría del encuentro en un sitio distinto al usual nuestro.

      Ahora intento ponerme al día de muchas cosas -también de escribir-, y adelantar trabajo del otro año todo lo que se pueda.

     No me olvido -y lo hago público ahora- de encomendar al P. Lee, por quien estamos rezando bastante, apoyando desde la distancia, para que mejore su salud tan precaria. Él mismo nos ha mandado mensajes de ánimo... Encomendémosle, por favor.

     Saludos, amigos. Les dejo con un video emotivo.

domingo, 31 de agosto de 2014

Un día domingo maravilloso

Esta foto corresponde al grupo de jóvenes que vinieron a la convivencia vocacional en el Mayor.
     He puesto ese título porque, a esta hora, no se me ocurre otro, concreto, que describa el día con precisión. El adjetivo utilizado es genérico, por lo que no tengo temor a equivocarme.
     He celebrado la Santa Misa, como habitualmente cada semana, en Concepción, a temprana hora. Me he preguntado, y a mis acompañantes seminaristas también, si habrán entendido algo de mi kaqchikel aquellas buenas y sencillas gentes de Concepción. Confío en que el Espíritu Santo no deje de actuar.
     Seguí con la convivencia vocacional que habíamos comenzado ayer en el Mayor, con el optimista número de 18 jóvenes procedentes del departamento de Sololá. Se han sorprendido algunos muchachos, de los que vienen, verme con sotana en la entrevista, luego en la mesa de ping pong y  luego en pantaloneta, disfrutando “como un enano” de un emocionante y trepidante partido de basketbol. Me parece que eso ayudó a que me tengan menos miedo… Se han marchado, esperanzado yo de verles en la convivencia de noviembre, pues hay varios buenos y prometedores elementos.
     Por la noche he ido a visitar a una religiosa a quien han intervenido quirúrgicamente. Hemos platicado distendidamente con sus hermanas de religión, al menos durante un tiempo prudencial que le robé al horario normal del Seminario. Me alegró poder acompañarles un rato, augurándole una pronta recuperación.
     Por la noche he abierto el correo, he visto el “Face” y me he encontrado, de entre varios mensajes, dos que me han llamado la atención y quiero compartirlos. El primero es de una religiosa, mexicana, que me ha escrito esta maravillosa exhortación:
     “‘El sacerdote es la dignidad más grande que existe sobre la tierra, Y, ¿sabes por qué? Porque el sacerdote hace descender del cielo a Jesús; cuando él, en el momento de la Consagración, dice las palabras consabidas, en el mismo instante abandona el cielo y se oculta en la Hostias Consagradas, estando en todas y cada una como está en la gloria’ (Beata Madre María Inés Teresa Arias). Muy querido hermano Padre: Te comparto estas palabras que me han hecho meditar durante este día. Que Dios bendiga tu vida sacerdotal cada día. Y que Santa María de Guadalupe sea esa estrella que guíe tus pasos hacia la eternidad”. ¿Qué les parece…?
     Y, el segundo, es de mi amigo el P. Martín, que se encuentra ya en Pamplona, dispuesto a comenzar el curso del primer año de Derecho Canónico que fue a estudiar. Y me envía la siguiente imagen. Ver la imagen me hecho suspirar. Le envío un saludo cordial y mis oraciones que le he asegurado, para que el Espíritu le sople fuerte y sea su fortaleza, especialmente en las clases de Latín. Le hará falta…
El P. Martín me envía esta foto con la siguiente nota: ésta es una de las vistas del lugar en donde vivo...

miércoles, 6 de agosto de 2014

Trabajar, conversar, ser sacerdote...

Lo importante es llegar a la meta, aunque a veces cueste un poco. ¡Cuánto más si es el Cielo lo que nos jugamos!
     Hoy me pasé algunas horas delante del monitor de la computadora, llenando cuadros de notas de los alumnos, preparando un informe. Son las notas de los alumnos conseguidas durante el primer semestre. Qué fácil es escribirlas, pero han costado todo un semestre de trabajo arduo. Horas y horas estudiando, escuchando al profesor en clase, investigando… Se deja lo menos posible a la suerte, y se trata de asegurar con el trabajo concienzudo. En determinados momentos me han sorprendido los alumnos…
     Eso sí, llegó un momento en que los números parecían bailar delante de mi vista. Menos mal fue hacia el final del tiempo que le iba a aplicar.
     Lo bueno es que tuve un descanso en medio, cuando vino un muchacho que tenía inquietud vocacional, conducido por el P. Juan Pablo. Tuvimos un diálogo ameno para conocernos, para conocerle. Tratamos de situarle, con un plan definido, para discernir con claridad su camino. Claro, estaremos en contacto.
     Hubo un rato para actualizar el rostro digital del Seminario —escribiendo estas líneas estoy completando ese rato— y tiempo para atender y conversar con el P. Fredy, que nos visitó, antes de marchar a su parroquia de Pochuta. Me alegró mucho su comentario sobre la actividad pastoral que tiene con los jóvenes, y que tiene en la mira a varios jóvenes con inquietud vocacional sacerdotal.
     ¡Ah!, y me queda un rato todavía, por la noche, para revisar el periódico interno “Semetabaj”, que elaboran los alumnos de Primero de Teología, trabajo con el que estoy ciertamente satisfecho.
      ¿Rezar? Desde luego. En esta fiesta de la Transfiguración no ha faltado los ratos sosegados para tratar al Señor, cuya alegría traté de compartir con los seminaristas con quienes conviví y las religiosas con quienes celebré hoy la Santa Misa.
     En fin, así se me acabaron el martes —ayer— y el miércoles de esta semana, días en que me dieron descanso en el Seminario de La Asunción, pues tuvieron actividad extraordinaria.

domingo, 3 de agosto de 2014

Un domingo para un sacerdote

     No está mal para un curita “atípico”, recordando “viejos” tiempos…
     Tenía Misa a las 6:30 de la mañana en Concepción, por lo que debía adelantar un poco la oración y prepararme a celebrarla. Así lo hice. Traté de comenzar a la hora para ayudar a la gente a valorar la Santa Misa. Como suele suceder —Dios conoce cada caso—, algunos llegaron comenzada la Misa… Después, la predicación en kaqchikel. Intenté transmitir ideas claras, expuestas con brevedad y sencillez, pues mi gente no es “letrada”, aunque, como en todas partes, inteligente para las cosas de Dios.
     Al volver al Seminario, desayuné, con el propósito de dedicar un tiempo a leer un poco el diario. Sólo me quedé en las primeras páginas, pues tenía que estar preparado para celebrar la Santa Misa con las Hermanas, en su convento junto al Seminario. Después, recé un poco más.
     Entre las varias cosas que luego surgieron, acompañé un poco a un pequeño grupo de acólitos de Concepción que estaban por aquí. Además, preparé mi meditación y algún otro recurso para un retiro que tenía hoy por la tarde con un grupo de muchachas.
     Después de almorzar alegremente con los acólitos, conversando en kaqchikel, fui a predicar el retiro en las dependencias de la Catedral. Como había sido reciente la fiesta de Santa Marte, el evangelio de ese día me ayudó como guión de la meditación que les prediqué: la amistad de Jesús con los hermanos de Betania, nuestra amistad con los además; nuestra amistad con Jesús (la oración y el trato con Dios), cada día sacar tiempo para Dios; conjugar en la vida de cada día las actitudes de Marta y María, que Dios no nos saca de nuestro sitio, estemos en donde estemos.
      He visto, además, la “garra de Dios” en algún alma.
     Al llegar al Seminario, de vuelta del retiro, me he puesto a saludar a los seminaristas, que han vuelto de sus casas y de convivir con sus familias. Desde luego, vienen con una amplia sonrisa, con los ánimos renovados para seguir con la formación. Su alegría y ánimo me han contagiado.
      Dios se sirve de todo para acercarnos a Él. Con el abono de la oración y los pequeños sacrificios, espero que estas cosas de hoy den fruto abundante.

martes, 29 de abril de 2014

Un día normal de trabajo y presencia de Dios


      Esta mañana de martes fue normal: atender muchas cosas pequeñas, además de estudiar un poco para terminar de preparar una clase que tendría por la tarde. Todo, con cierta premura, pues tenía que viajar a la Capital para dar clases en el Seminario de La Asunción.
     Gran alegría me dio encontrarme con mi mamá ya más recuperada, después de una pequeña intervención en un ojo. Se completó la alegría pues estaban también mi papá y un hermano. El almuerzo fue delicioso -con el toque hogareño- y muy alegre. Tan siquiera un rato, me ha alegrado mucho compartir con la familia.
     Mientras venía reemprendí mi viaje, un tanto despistado, de súbito me recordé que el Real Madrid estaba jugando con el Bayern. Un aficionado madridista me había pedido un pronóstico, y no fue tan alagüeño al darlo: que al Madrid le empatarían pero luego, por los pelos, ganaría en último momento. Mientras iba al volante puse la radio: ¡me sentía metido en el partido! Si alguno ha escuchado a los comentadores y narradores de las radios chapinas, hacen vivir, más bien "vibrar", el juego, incluso exagerando un poco la descripción. ¿Quién se imaginaría el resultado? Ni siquiera los más optimistas; y si lo hicieron, pronosticaron más con el corazón que con la razón. ¡5 a 0! Me parece que hasta a los "culés" les dolió...
     Ya después, al llegar a la Capital me enfrasqué en la clases de Biblia que me tocaban, con los alumnos de Teología del Seminario de La Asunción: una introducción a los libros de los Macabeos. Esta vez me fue mejor: además de exponer con mayor aplomo y seguridad el contenido -al menos esa impresión tuve-, no dejé que se me durmieran mis alumnos..., muy difícil a esa hora de la tarde, con la cierta modorra que produce el clima un tanto caliente que está haciendo estos días.
     Después, claro está, saqué un tiempo para hacer un rato de oración mental -es bueno que los sacerdotes recemos un poco, como todo hijo de Dios-, recé las Vísperas y una parte del Rosario.
     Ahora, aquí, tratando de terminar bien las cosas, con presencia de Dios, antes de ir a descansar un poco, que bien nos hará.
     Mañana, como dicen todavía por aquí los cristianos piadosos, "Dios mediante" seguiremos con el trato con Dios -que es el alma de nuestro día- y el trabajo intelectual, en el que el profesor es el que aprende más. Aunque con mis metidas de pata, traté de cumplir bien la Voluntad de Dios. Espero haberle contentado algo más.

viernes, 21 de febrero de 2014

Todos necesitamos un poco de espacio...

     Hoy se han ido los seminaristas a sus casas, a visitar a sus familias, por primera vez después del ingreso el 6 de enero. Al acercarse este día han estado en nerviosismo creciente. Es lógico: me recuerdo de cuando yo era seminaristas y esperaba este día con anhelo.
     Ellos necesitan de este tiempo para hacer un alto y, dejando a un lado un rato los libros, recargar baterías; también tienen que cumplir con su presencia en la familia.
     Siendo formador en el Seminario Menor (2002-2003), me recuerdo de aquél “patojo” ―¿qué habrá sido de él?― que, al llegar el día de ir a su casa en fin de semana, nos dijo: “Padre, ¿me puedo quedar con ustedes? Estoy tan contento aquí”. ¿Desde luego que le dijimos que no...!
     Medio en broma, medio en serio, decíamos que también nosotros necesitamos un poco de descanso. Hoy comentó uno de los formadores del Seminario, que también pudo haberse ido pronto a sus compromisos: “me quedé porque quería disfrutar de unas horas de paz en el Seminario”, además de para trabajar un poco más sin distracciones.
     Yo, intentando terminar con unos asuntos que tengo pendiente, aunque con algo de sosiego. Ahora, a respirar con gusto el oxígeno que los demás no están consumiendo en este lugar...

viernes, 13 de diciembre de 2013

Bendición de retablo y preparación de Ordenación

La iglesia de San Jorge, que servirá de "retablo" de la Ceremonia de Ordenación.
     Durante la mañana, después de celebrar la Santa Misa a un grupo de religiosas a temprana hora, concelebré una Misa en Patzún, en donde Mons. Gonzalo, nuestro obispo, bendijo la restauración del retablo del templo colonial. El retablo, junto con la iglesia colonial, fue derruido por el terremoto del ’76; ahora se logró restaurarlo.
     El esfuerzo ha sido considerable, aunque le falta dorarlo, lo que requiere un esfuerzo mayor. El P. Juan Turuy agradeció a los feligreses por haber ayudado a la mencionada restauración del retablo, pero también les animó a que emprenden la segunda parte: dorar el altar. Explicó que el oro que se requiere para ello debe ser de 24 kilates, medidas requeridas por el Instituto de Antropología, y que el precio está estimado en medio millón de quetzales. Y bromeó el párroco con los feligreses: “el dinero ya lo tenemos, sólo que está en la bolsa de ustedes...”
     Mientras regresaba y “mi” chofer ocasional me dejaba en un sitio, necesitaba cruzar la calle para tomar el carro que me llevaría al Seminario. Mientras esperaba cruzar, una niña de unos 10 años desaceleró el paso por mi lado de la calle y me besó la mano, como muestra de respeto que tienen los feligreses de por aquí. Me reconoció porque iba con sotana. Francamente, me conmovió y me emocionó. Le di la bendición.
     Ya al volver al Seminario nos pusimos a la tarea de preparar todo para la Ordenación del Dcno. Santos y nos encaminamos, los seminaristas y yo, al pueblo de San Jorge para ensayar la Ceremonia. ¡Qué alboroto hay en este pequeño pueblito! Todo mundo está echando una mano para los arreglos.
     A unos señorones miembros de la directiva, mientras arreglaban las flores para el altar, le comenté que le habían quitado el “chance” de las mujeres...; o quizá les obligaron a hacerlo... Lo cierto es que están con una sonrisa de oreja a oreja, sacrificando con gusto su tiempo y sus esfuerzos.
     Mañana, pues, estaremos de fiesta nuevamente. Les contaré cómo acontecerá todo.
     Saludos, amigos.


Como podrán darse cuenta, le falta trabajo. Pero, confiamos en el entusiasmo y la colaboración de los buenos patzuneros. Además, felicitamos al P. Juan Turuy y a los sacerdotes de la parroquia que han colaborado tanto en este trabajo.
El Obispo, en la sede recién restaurada y bendecida.

El sagrario del retablo y el patrono.

domingo, 20 de octubre de 2013

Volviendo a Concepción

     Después de un tiempo de ausencia de este pueblo, volví a celebrar la Santa Misa en este apacible y cercano pueblo. En mis “años mozos” atendí esta parroquia, hace diez años.
     Los domingos, cuando tengo ocasión, celebro la Santa Misa allí, a las 6:30 de la mañana, echando una manos al P. Francisco, que es el encargado de la cuasi-parroquia de Concepción.
     El pueblo ha cambiado poco desde aquella vez que lo atendí (tiene, el pueblo, una población de menos de tres mil habitantes). Muchas de la gente es, para mí, de cara conocida, sé el nombre de varios de ellos, sus historias, sus alegrías y sus penas.
     Cuando termino la Misa hago mi acción de gracias, como lo hace un bonito número de los lugareños, de rodillas ante el Sagrario. Lo hacen especialmente los que han puesto alguna intención en la Misa. Varias de las intenciones de hoy fueron por el descanso eterno de sus difuntos. Me explicaba el P. Francisco que se debe a la cercanía de la conmemoración de todos los santos. En efecto, estamos apenas a dos semanas de ello.
     Un domingo tranquilo y apacible. Ahora, a descansar para comenzar con ganas la semana última del curso académico.
Así se divisa el pueblo, que queda a 7 kilómetros de Sololá.
Éste es el templo parroquial, de factura colonial.
El retablo de la iglesia.