sábado, 1 de septiembre de 2012

"Diálogo de Carmelitas"


    Atendiendo a la sugerencia de aquel amigo mío, pongo esta reseña, para aquellos que gustan de la lectura. Hace pocos días me leí “Diálogo de Carmelitas” de George Bernanos (1888-1948). Éste es un escritor viajero –por circunstancias de la vida-, que le tocó vivir los vaivenes de la política, tanto por ser protagonista de movimientos como por ser víctima de ella.
     El teatro ha sido siempre un camino excelente de expresión de arte. Este libro de “Diálogos de carmelitas” está escrito para representación teatral. “Es la última obra que escribe Bernanos un año antes de morir (1947). La obra se construye sobre un acontecimiento histórico. El 27 de mayo de 1906 el Papa Pío X canonizó a dieciséis monjas del Carmelo de Compiègne como mártires de la Revolución Francesa. Las monjas fueron exclaustradas violentamente en septiembre de 1792. Pese a que tuvieron que vivir diseminadas por la ciudad durante dos años como ciudadanas, se reunían diariamente para el rezo de la liturgia de las horas. Fueron detenidas, encarceladas y guillotinadas en 1794 mientras cantaban el Laudate”.
     El libro se basa en la obra de Gertrud von Le Fort titulado “La último en el cadalso”; también Francis Poulenc compuso una ópera con el nombre de “Diálogo de Carmelitas” en 1954. De 1960 data la película también titulada como la ópera, muy buena, por cierto, que les invito a ver.
     Ciertamente, en nuestra biblioteca tenemos este tesoro de libros. Si encuentran este libro alguna vez por ahí, disfrutarían de su lectura.

viernes, 31 de agosto de 2012

Explicando sobre la resurrección

"La Gloria de los Santos" de G. B. Ricci.

     El día Viernes suele ser bastante movido para mí, debido a las clases que me toca dar y otros encargos. En este día me toca explicar la clase de Escatología a los que van más avanzados en los estudios de teología, todo lo que se refiere a la vida que está más allá de lo terreno.
     Hoy me tocó explicar sobre la resurrección de los muertos, verdad de la fe que en la Iglesia nunca ha sido puesto en duda seriamente, aunque para los que no comparten nuestra fe sencillamente es insostenible –recordemos el pasaje de Hch 17,32-.
     En los Padres de la Iglesia (grandes pastores en los primeros siglos de la Iglesia) hay dos posturas frecuentes: la de los que ponen énfasis en el modo y las características del cuerpo glorioso del resucitado (San Ireneo y Tertuliano) y la de los que ponen énfasis en el papel del alma para “informar” su propio cuerpo en la resurrección (Orígenes y San Gregorio de Nisa), es decir, por la vía de la “espiritualización”. San Agustín, entre otros, propone el equilibrio entre las dos posturas.
     El asunto está en que, al hablar de este tema, se le da mucha importancia al tema de cómo será la resurrección de los muertos, y no tanto en lo que “sucede” con la resurrección, es decir, la unión perfecta con Dios del resucitado, de su alma y de su cuerpo glorioso. De ahí que el tema pueda suscitar cierto repelús en nosotros. Lejos de eso. Más bien nos recuerda que buscamos la bienaventuranza y a ella tiende nuestra búsqueda.
     ¿Quieres llegar al cielo? Es obvia la respuesta...

jueves, 30 de agosto de 2012

Aprovechando la lectura


     Me vino un amigo a comentarme: “Padre, ¿por qué no comenta en su blog más cosas sobre libros? Anda continuamente con un libro en la mano y no nos dice qué lee”.
     Por fortuna, tengo el encargo de revisar algunos libros, pues uno de mis encargos es el servicio de la biblioteca del Seminario. Además de los que hay que registrar, también hay que estar actualizando los datos de la biblioteca. Da abundante oportunidad para aprovechar la cada vez “menos incompleta” biblioteca que vamos teniendo.
     Los libros sirven mucho para formarse. Intentaremos tomar muy en cuenta la sugerencia.
     Por cierto, para los que gustan mucho de la literatura, un amigo mío sacerdote (D. Jose María) tiene un blog sobre estos libros. Ha sido tan asiduo que lleva ya reseñados muchos. El título sugerente del blog es “¿Y ahora qué leo?” La dirección es la siguiente.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Gran ayuda la oración


    Hace escasos días recibí una llamada telefónica en que, tras presentarse, una persona quería hablar conmigo, que cuándo le podía recibir. Tras preguntarle sobre el motivo, me decía que quería dirección espiritual.
     Hoy ha venido. Mientras jugaban el clásico del futbol español, he conversado con mi huésped. Él me había conocido hace algunos meses –poco me recordaba de él, pues fue un encuentro fortuito- y, no sé cómo, le había quedado mi número de teléfono.
     En un “pis pas” me contó su vida y milagros... ¡Con qué confianza me habló de todo! Desde luego, por ser sacerdote, abrió su alma de par en par, buscando una solución para una situación concreta.
     Sin embargo, los sacerdotes no somos hombres de soluciones –podremos sugerir cosas-, pero sí podemos asegurar nuestra oración y encomendarlos en la Santa Misa, que es lo más grande –y más eficaz- que se nos ha confiado.
     ¡Con qué consuelo se fue el hombre! Dios lo bendiga y le ayude en su situación concreta.

martes, 28 de agosto de 2012

En busca de la verdad



    Obra maestra es Las Confesiones de San Agustín, santo a quien celebra la Iglesia el día de hoy. Nos asomamos a este escrito y descubrimos la historia de este gran hombre, representando a todo hombre, que busca la verdad de su ser y de todo, y lo encontró en Dios, de quien decía que era “Hermosura tan antigua y tan nueva”. Estas magníficas palabras escribió el santo:
     Habiéndome convencido de que debía volver a mí mismo, penetré en mi interior, siendo tú mi guía, y ello me fue posible porque tú, Señor, me socorriste. Entré, y vi con los ojos de mi alma, de un modo u otro, por encima de la capacidad de estos mismos ojos, por encima de mi mente, una luz inconmutable; no esta luz ordinaria y visible a cualquier hombre, por intensa y clara que fuese y que lo llenara todo con su magnitud. Se trataba de una luz completamente distinta. Ni estaba por encima de mi mente, como el aceite sobre el agua o como el cielo sobre la tierra, sino que estaba en lo más alto, ya que ella fue quien me hizo, y yo estaba en lo más bajo, porque fui hecho por ella. La conoce el que conoce la verdad.
     ¡Oh eterna verdad, verdadera caridad y cara eternidad! Tú eres mi Dios, por ti suspiro día y noche. Y, cuando te conocí por vez primera, fuiste tú quien me elevó hacia ti, para hacerme ver que había algo que ver y que yo no era aún capaz de verlo. Y fortaleciste la debilidad de mi mirada irradiando con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de temor; y me di cuenta de la gran distancia que me separaba de ti, por la gran desemejanza que hay entre tú y yo, como si oyera tu voz que me decía desde arriba: «Soy alimento de adultos: crece, y podrás comerme. Y no me transformarás en substancia tuya, como sucede con la comida corporal, sino que tú te transformarás en mí».
     Y yo buscaba el camino para adquirir un vigor que me hiciera capaz de gozar de ti, y no lo encontraba, hasta que me abracé al mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, el que está por encima de todo, Dios bendito por los siglos, que me llamaba y me decía: Yo soy el camino de la verdad, y la vida, y el que mezcla aquel alimento, que yo no podía asimilar, con la carne, ya que la Palabra se hizo carne, para que, en atención a nuestro estado de infancia, se convirtiera en leche tu sabiduría por la que creaste todas las cosas.
    ¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti.

lunes, 27 de agosto de 2012

Ésta es mi tierra (Seminario)


    No me he metido en los entresijos de internet y aprovechar todos los medios que me ofrece para lo que me gusta hacer. Sin embargo, no me creo obligado a hacerlo, pues esto es una afición y no un encargo perentorio o una necesidad irrenunciable –aunque, a veces sienta un poco esta “obligación”, de buen grado, por supuesto-.
     Así, había visto el video que pongo a continuación pero no me he afanado en intentar subirlo a YouTube o a otra página, pues me llevaría tiempo. Ahora que lo encuentro, le agradezco al P. Geovanny que lo haya subido y me aprovecho de ello.
     Éste es un video de invitación a las convivencias vocacionales de nuestro Seminario. Las fechas, ciertamente, son las de las convivencias anteriores, pero puede servir. Pronto, los próximos dos fines de semana (1 y 2; 8 y 9 de septiembre), tendremos aquí a los muchachos que tengan inquietud vocacional. Les pido, por favor, que nos encomienden, para que vengan los que tengan que venir. La calidad del video no es tan alta, pero es simpática.
     Ciao.

domingo, 26 de agosto de 2012

Palabras del Papa antes del Angelus


     ¡Queridos hermanos y hermanas!
     En el domingo pasado, hemos meditado el discurso sobre el "pan de vida" que Jesús pronunció en la sinagoga de Cafarnaúm después de alimentar a miles de personas con cinco panes y dos peces. Hoy, el evangelio nos presenta la reacción de los discípulos a ese discurso, una reacción que fue el mismo Cristo, de manera consciente, quien lo provocó. En primer lugar, el evangelista Juan --que estaba presente junto con los demás apóstoles--, refiere que "desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él" (Jn 6,66). ¿Por qué? Debido a que no creyeron en las palabras de Jesús cuando dijo: Yo soy el pan vivo bajado del cielo, el que come mi carne y bebe mi sangre vivirá para siempre (cf. Jn 6,51.54); ciertamente que eran palabras difíciles de aceptar en ese momento. Esta revelación fue incomprensible para ellos, porque la entendían en sentido material, cuando en esas palabras se preanunciaba el misterio pascual de Jesús, mediante el cual Él se entregaría por la salvación del mundo: la nueva presencia en la Sagrada Eucaristía.
     Al ver que muchos de sus discípulos se iban, Jesús le dijo a los Apóstoles: "¿También ustedes quieren marcharse?" (Jn 6,67). Como en otros casos, es Pedro quien responde en nombre de los Doce: "Señor, ¿a quién vamos a ir? --También nosotros podemos reflexionar: ¿a quién iremos?-- Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios" (Jn 6,68-69).
     Sobre este pasaje tenemos un bellísimo comentario de san Agustín, que dice: "¿Ven cómo Pedro, por la gracia de Dios, por inspiración del Espíritu Santo, entendió? ¿Por qué sucedió? Debido a que ha creído. Tú tienes palabras de vida eterna. Tú, que nos das la vida eterna, ofreciéndonos tu cuerpo (resucitado) y tu sangre (a Ti mismo). Y nosotros hemos creído y conocido. Él no dice: hemos conocido y después creído, sino, hemos creído y después conocido.
     Hemos creído para poder conocer; Si, en efecto, hubiéramos querido conocer antes de creer, no hubiéramos sido capaces ni de conocer ni de creer. ¿Qué cosa hemos creído y qué cosa hemos conocido? Que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, por tanto, tú eres la misma vida eterna, y en la carne y en la sangre nos das de lo que tú mismo eres" (Comentario al Evangelio de Juan, 27, 9). Así lo dijo san Agustín en esta prédica a sus fieles.
     Por último, Jesús sabía que incluso entre los doce apóstoles había uno que no creía: Judas. También Judas pudo haberse ido, como lo hicieron muchos discípulos; es más, tendría que haberse ido si hubiese sido honesto. En cambio, se quedó con Jesús. Permaneció no por fe, no por amor, sino con la secreta intención de vengarse del Maestro. ¿Por qué? Debido a que Judas se sintió traicionado por Jesús, y decidió que a su vez lo iba a traicionar. Judas era un zelote, y quería un Mesías triunfante, que guiase una revuelta contra los romanos. Jesús había decepcionado las expectativas. El problema es que Judas no se fue, y su fallo más grave fue la mentira, que es la marca del diablo. Por eso Jesús dijo a los Doce: "Uno de ustedes es un diablo" (Jn 6,70).
     Pidamos a la Virgen María, que nos ayude a creer en Jesús, como san Pedro, y a ser siempre honestos con Él y con todos.

“Maridos: amen a sus esposas”


     La segunda lectura de la Misa de hoy, de la Carta a los Efesios (5,21-32), recoge la indicación del título. Como Palabra venida de Dios, cada uno ha de aplicársela.
    He leído el siguiente comentario en “Actualidad Litúrgica”, que puede servir a los esposos, especialmente al marido, siguiendo la indicación paulina “maridos, amen a sus esposas”:
    “...*No cargando sobre ellas todo el trabajo de la casa. Hay días, horas y cosas en los que se puede ayudar.
     *No dejando sobre sus hombros todo el peso de la educación y el cuidado de los niños. Los hijos son de los dos.
    *No dándoles el gasto a cuentagotas. Esto hiere y humilla. El presupuesto familiar manejado de común acuerdo es causa de unión entre los esposos.
    *Compartiendo con ellas días de descanso, paseos y esparcimientos; porque el trabajo del hombre es de ocho horas diarias, pero el de la mujer nunca termina.
    *Agradeciendo todas las pequeñas muestras de cariño que se reciben en el hogar y no escatimándoselas a ellas.
    *Actuando de tal manera que ellas no solamente vean en ustedes al hombre que sostiene la casa, sino al compañero, al amigo, al ser cuya llegada se espera con ansia.
     ...“como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por ella”.

sábado, 25 de agosto de 2012

Ambiente de familia


     En varias ocasiones nos han querido enmendar la plana, no sólo en las cuestiones doctrinales sino en la forma de llevar la vida.
     En el Seminario intentamos, poniendo cada quien de su parte, vivir ambiente de familia: unos nos interesamos por los otros. Por mi parte, intento ir aprendiendo de los formadores –mis colegas- y de los alumnos.
     Una de las actividades que realizamos cada día es un rato de amena conversación, por grupos, para compartir desenfadadamente con lo que uno quiere aportar para hacer agradable la vida a los demás. Así lo hemos aprendido y nos resulta provechoso. Algunas veces cuesta, porque se está menos dispuesto. Aún entonces, aprende uno a salir de uno mismo y escuchar a los demás.
    Como muestran las imágenes que adjunto, estamos departiendo con el grado de Segundo de Filosofía (tercer año de los estudios), después del almuerzo. Con ellos está también el P. Víctor.
      Con esta y muchas costumbres más, intentamos ir modelando a los que van a llegar a ser sacerdotes del mañana inmediato. Les rogamos sus oraciones.

Esta vez con golosinas


viernes, 24 de agosto de 2012

Un video de gratos recuerdos

    El toparme con este video ha traído a mi memoria muchos recuerdos de amigos, vida vivida y corrida en los inicios de la aventura de la formación sacerdotal, gente que ha influido directa o indirectamente en mi formación y en mi ministerio sacerdotal...
     Este video ha sido realizado por un amigo de esos primeros años de formación, por Aurelio Mejía, y se lo hemos “pirateado”. Le enviamos un saludo cordial y a su querida familia. Ya nos perdonará este “plagio”.

jueves, 23 de agosto de 2012

Arte contemporáneo y autóctono

Juan Francisco Guzmán

     Hace escasos días me encontré con un mail con un saludo particular: un antiguo profesor mío en el Bachillerato, que me indicaba que tenía nuevo sitio en el internet. El Prof. Juan Francisco, explica en su blog, desde el año 1992, se empezó a dedicar al arte contemporáneo y autóctono, especialmente en la rama de la pintura.
     Su sitio se llama “Ishkik”, nombre de la madre de los “héroes gemelos” Junajpu’ e Ixbalamke’, según el célebre escrito Popul Wuj kiché. Los remito al sitio, pinchando aquí.
     Yo entiendo poco de arte; el arte moderno me resulta difícil de entender, ya que tiende a lo abstracto y, me parece, a lo subjetivo. El arte de este amigo profesor, con quien coincido con cierta frecuencia, es bastante agradable, aunque hay que acercarse, como decía, con cierto sentido del arte.
     Desde esta modesta página le enviamos un cordial saludo y felicitación por su sensibilidad al arte, y su empeño de querer, no sólo abrirse camino sino, también, hacer apreciar el arte a los demás.

"Mi cosecha"

miércoles, 22 de agosto de 2012

¿Sacrificarse por los otros?


     Seguimos en la línea de hablar del matrimonio, en continuación de lo que escribimos ayer. Los motivos iniciales que presenta el relator del video son sumamente deprimentes. De repente cambia.
     La verdad es que depende de la perspectiva desde la que se ve. Quienes se sacrifican por los demás, ¡merecen un premio...!


martes, 21 de agosto de 2012

¿En qué dedo se pone el anillo matrimonial?


     En una entrada anterior sobre “Dios y la familia” (véase), me encontré con un comentario con la siguiente petición: ¿en qué dedo y en qué mano se coloca el anillo matrimonial? El tema me alegra en gran medida.
     Como leí en otra parte, lo primero que ha de afirmarse es que el rito de la entrega del anillo nupcial no es lo esencial para que el matrimonio se realice, sino el consentimiento mutuo que se prestan los que se casan; si faltara esto –incluso aunque se dé en lo externo, pero no en lo interno-, no habría matrimonio y vínculo indisoluble.
     Sin embargo, la entrega del anillo y ponerlo en el dedo del esposo o la esposa tiene una larga tradición, que forma parte del rito sacramental en la Iglesia. La oración de bendición de los anillos –después del consentimiento- refiere claramente que se lo entregarán uno al otro “en señal de amor y fidelidad”. De hecho, el anillo a venido a llamarse “alianza” también. El anillo, pues, representa la fidelidad que, con la ayuda de Dios, se guardarán los nuevos esposos. Mala cosa sería, ciertamente, que en determinado momento se lo quitaran para no mostrar su compromiso.
     Esposo y esposa se entregan el anillo –la “alianza”- con estas palabras: “N., recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Se invoca a las tres Divinas Personas como auxilio y como garantía de este compromiso, representado por estos anillos.
     El ritual indica –al menos en la edición que manejamos regularmente de habla hispana- que el anillo se introduce en el dedo anular. Depende de la costumbre del lugar, puede llevarse en la mano derecha o la izquierda. En los países latinos, según me parece, es costumbre llevarlo en el anular de la mano izquierda. Atribuyen incluso a San Isidoro de Sevilla haber argumentado que se llevaba la alianza en el dedo anular izquierdo porque en él hay una vena que llega directo al corazón, la vena amoris.
     Saludos al amigo que nos planteó el asunto.

lunes, 20 de agosto de 2012

Ésta es mi tierra


     Hace menos de una semana, me comentaban unos miembros de la familia que les ha dado pena el descuido que se ha apoderado de Tikal, la gran ciudad de los mayas. Por primera vez, comentaban, al parque arqueológico han asignado un presupuesto de 35 millones de quetzales. La noticia es de gran alegría, porque el descuido es ya demasiado evidente; pero el desencanto ha venido pronto: de ese monto asignado han desembolsado ya 5 millones... ¡a otro Ministerio! ¡Qué cara...! Bueno, perdón por esta noticia negativa.
     Les dejo con un maravilloso video que, creo haber puesto en una ocasión anterior. Que lo disfruten.

domingo, 19 de agosto de 2012

Obra de teatro en el Seminario


    Los domingos anteriores hemos disfrutado en el Seminario una temporada de teatro: organizados por grados, cuatro grupos distintos se prepararon –animados por tantos objetivos, pero también por un incentivo como premio- para presentar una obra de teatro. Los años anteriores se decantaban por toma una obra de teatro y representarlo. Últimamente han estado optando por hacer buenas adaptaciones de teatros clásicos o inventar sus propios guiones y diálogos.
     Personalmente me he sorprendido de las dotes de los alumnos: al ser los grupos menos numerosos, todos han tenido que involucrarse y lo han hecho de maravilla.
    Hoy, en concreto, han presentado un teatro titulado “Las Llaves del Reino”, presentado por uno de los dos grupos de Introductorio (Primer Año). Cuenta la historia de un sacerdote misionero “peculiar” y sus peripecias evangelizadoras en China. Conmovedora, además de admirable. No les pregunté si se inventaron el guión –son capaces estos jóvenes- y los diálogos, pero lo han hecho maravillosamente. Los felicito por ello.
     Les dejo con sólo esta foto del acto.

Palabras del Papa antes del Angelus


     ¡Queridos hermanos y hermanas!
     El evangelio de este domingo (cf. Jn 6,51-58) es la parte final y culminante del discurso pronunciado por Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, después de que el día anterior había dado de comer a miles de personas con solo cinco panes y dos peces. Jesús revela el significado de ese milagro, es decir, que el tiempo de las promesas se ha cumplido: Dios Padre, que con el maná había alimentado a los israelitas en el desierto, ahora lo envió a Él, el Hijo, como verdadero Pan de vida, y este pan es su carne, su vida, ofrecida en sacrificio por nosotros. Se trata, por lo tanto, de acogerlo con fe, no escandalizándose de su humanidad; y de lo que se trata es de "comer su carne y beber su sangre" (cfr. Jn 6,54), para tener en sí mismo la plenitud de la vida.
     Está claro que este discurso no tuvo la intención de atraer consensos. Jesús lo sabe y lo pronuncia intencionalmente; y de hecho aquel fue un momento crítico, un punto de inflexión en su misión pública. Las personas, y los propios discípulos, estaban entusiasmados con él cuando realizaba señales milagrosas; e incluso la multiplicación de los panes y de los peces fue una clara revelación que Él era el Mesías, tanto así que después la multitud habría querido aclamar triunfalmente a Jesús y proclamarlo rey de Israel. Pero esta no era la voluntad de Jesús, quien justamente, con ese largo discurso reduce los entusiasmos y causa muchos desacuerdos. Él, de hecho, explicando la imagen del pan, afirma de haber sido enviado a ofrecer su propia vida, y que los que quieran seguirlo, deben unirse a Él en forma personal y profunda, participando en su sacrificio de amor.
     Por eso Jesús instituirá en la Última Cena el sacramento de la Eucaristía: para que sus discípulos puedan tener en sí mismos su caridad, --esto es decisivo--, y, como un único cuerpo unido a Él, extender en el mundo su misterio de salvación. Al escuchar este discurso la multitud comprendió que Jesús no era un Mesías como querían, que aspirase a un trono terrenal. No buscaba consensos para conquistar Jerusalén; más bien, quería ir a la Ciudad santa para compartir la suerte de los profetas: dar la vida por Dios y por el pueblo. Aquellos panes, partidos para miles de personas, no querían provocar una marcha triunfal, sino pre-anunciar el sacrificio de la Cruz, en la que Jesús se vuelve Pan, cuerpo y sangre ofrecidos en expiación. Así es que Jesús dio ese discurso para desengañar a las multitudes y, sobre todo, para provocar una decisión en sus discípulos. De hecho, muchos de ellos, desde allí, no lo siguieron más.
     Queridos amigos, dejémonos también nosotros sorprender nuevamente por las palabras de Cristo: Él, grano de trigo arrojado en los surcos de la historia, es la primicia de la nueva humanidad, liberada de la corrupción del pecado y de la muerte. Y redescubramos la belleza del sacramento de la Eucaristía, que expresa toda la humildad y la santidad de Dios: el hacerse pequeño, Dios se hace pequeño, fragmento del universo para reconciliar a todos en su amor. La Virgen María, que dio al mundo el Pan de la vida, nos enseñe a vivir siempre en profunda unión con Él.

sábado, 18 de agosto de 2012

El musical de "Les miserables"


    La célebre obra de Víctor Hugo titulada “Los miserables” ha sido llevada a obras de teatro y al cine. En 1985, tengo entendido, se presentó un musical presentando la obra. En el 10 aniversario se reeditó.
     Ayer tuve el gran gusto de disfrutar, junto con los seminaristas que lo quisieron hacer, la presentación –en pantalla gigante- que hicieron en el 25 aniversario.
      Ya que están conectados a internet, podrían comenzarla a ver desde el principio –dura unas dos horas- y admirarán las voces y disfrutarán del arte. Puesto que está en partes en YouTube, les presento la parte número 8/12 de esta edición.

viernes, 17 de agosto de 2012

"Sacerdote, sacerdote"


     Me he preguntado algunas veces, especialmente cuando estoy un tanto cansado: ¿qué sentido tiene lo que estoy haciendo?, ¿a alguien le interesa?
     Lo admito: algunas veces cuesta un tanto levantar la vista y darme cuenta que a Dios sí le interesa, incluso las cosas más pequeñas, que Él actúa a través de esas nimiedades. Es un Dios tan poderoso que es capaz de importarle estas nimiedades.
     A los sacerdotes nos puede pasar que, si nos descuidamos, podríamos perder el sentido de lo que estamos haciendo, incluso de lo más sagrado como la Santa Misa. Entonces, el sacerdote podría convertirse en un “profesional”, alguien que realiza una función.
     Dios me ayude, nos ayude a los sacerdotes, a conservar la piedad, e ir creciendo en el amor a lo que nos ha confiado: las “cosas” santas, a Él mismo. Desde luego que ofreceremos siquiera un Padrenuestro por los sacerdotes, por el sacerdote que cada uno conoce.

jueves, 16 de agosto de 2012

Algo más que importante


     Hemos adquirido nuevos libros para el Seminario, varios de ellos son edición de la obra de “Joseph Ratzinger”. Sabemos de la importancia que presta a la Liturgia. La presentación de una de sus obras recoge este comentario tan certero, del mismo Card. Ratzinger, en su momento:
     En los años del movimiento litúrgico, y también en los inicios de la reforma litúrgica conciliar, muchos creyeron que el tema de un modelo litúrgico adecuado era un asunto puramente pragmático, una búsqueda de la forma de celebración más accesible al hombre de nuestro tiempo. Hoy está claro que en la liturgia se ventilan cuestiones tan importantes  como nuestra comprensión de Dios y del mundo, nuestra relación con Cristo, con la Iglesia y con nosotros mismos: en el campo de la liturgia nos jugamos el destino de la fe y de la Iglesia. La cuestión litúrgica ha cobrado hoy una relevancia que antes no podíamos prever.
     Palabra certeras, indudablemente. Y, así, cierto formador de un Seminario “x”, en una reunión internacional, se preguntaba de por qué los seminaristas querían cuidar la liturgia… Por cierto, el libro se titula: "Un Canto nuevo para el Señor".

miércoles, 15 de agosto de 2012

En la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María


     Hoy celebramos la solemnidad de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos en cuerpo y alma. ¿Murió o no murió, antes de ser elevada a los Cielos? Puedes sostener lo que te parezca, pero con fundamento.
     Te propongo, ahora, unas consideraciones escritas por el Prelado del Opus Dei en su carta de este mes. Explican el pasaje de Ap 12 que se lee en la Primera Lectura de la Santa Misa.
     ¿Cuál es el significado del arca? ¿Qué aparece? Para el Antiguo Testamento, es el símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Pero el símbolo ya ha cedido el puesto a la realidad. Así el Nuevo Testamento nos dice que la verdadera arca de la alianza es una persona viva y concreta: es la Virgen María. Dios no habita en un mueble. Dios habita en una persona, en un corazón: María, la que llevó en su seno al Hijo eterno de Dios hecho hombre, Jesús, nuestro Señor y Salvador (Benedicto XVI, Homilía en la solemnidad de la Asunción, 15-VIII-2011).
     El autor de la epístola a los Hebreos recuerda que la estancia más importante del antiguo templo de Jerusalén, el Santo de los Santos, contenía el altar de oro para el incienso y el arca de la alianza totalmente recubierta de oro, en la que estaban la urna de oro con el maná, la vara de Aarón que había retoñado y las tablas de la alianza (Hb 9,4). Detengámonos en la figura del arca, símbolo de María. El hecho de que se encontrara en el lugar más sagrado del templo nos habla ya de la especial cercanía e intimidad de la Virgen con Dios: ¡más que Tú, sólo Dios!, exclamamos gozosamente y sintiendo esa necesidad. Las tablas de la Ley, que Dios entregó a Moisés, manifestaban la voluntad divina de mantener la alianza con su pueblo, si éste permanecía fiel a su pacto. La Sagrada Escritura narra cómo, a pesar de todos los cuidados del Señor, Israel fue repetidamente infiel. No así la Santísima Virgen, pues —como recalca el Papa— María es el arca de la alianza, porque acogió en sí a Jesús; acogió en sí la Palabra viva, todo el contenido de la voluntad de Dios, de la verdad de Dios; acogió en sí a Aquel que es la Alianza nueva y eterna, que culminó con la ofrenda de su cuerpo y de su sangre: cuerpo y sangre recibidos de María. (Benedicto XVI, Ibid.).
     El arca de la alianza, además de contener las tablas de la ley, encerraba una porción del maná con el que Dios había nutrido al pueblo durante su peregrinar por el desierto. Ese alimento —lo enseñó el mismo Jesús en el discurso del Pan de Vida, en Cafarnaún (Jn 6,26-59)— era signo de la Eucaristía, verdadero cuerpo y sangre de Cristo que, bajo el velo del sacramento, reservamos en nuestros tabernáculos para adorar al Señor y para alimentarnos de ese gran Tesoro. Él se ha hecho nuevo maná para quienes vamos de camino hacia la morada eterna.
     Fijémonos en que la Santísima Virgen es modelo de comportamiento para nosotros. ¿Quién trató a Jesús en la tierra con más delicadeza y cariño que Ella? ¿Quién estuvo más pendiente de Él en los largos años de vida oculta y en la vida pública? ¿Quién lo recibió con mayor devoción en la Sagrada Comunión, después de que el Señor se marchó al Cielo tras haber dejado el don inigualable de su Sacrificio y de su Presencia sacramental en manos de los Apóstoles y de sus sucesores en el sacerdocio? Verdaderamente, como afirmaba el beato Juan Pablo II, María es la Mujer eucarística por excelencia.
     Deteneos en otra lección que podemos aprender, al contemplar a Santa María, fœderis arca, verdadera arca de la alianza, como nos sugiere la liturgia de esta fiesta. Aprendamos de Ella a cuidar más y mejor el trato con Jesucristo en la Palabra y en la Eucaristía, en la lectura y meditación de la Escritura, en la asistencia o celebración de la Misa y en la Sagrada Comunión. Porque "no sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que procede de la boca de Dios", dijo el Señor. —¡Pan y palabra!: Hostia y oración.
    Si no, no vivirás vida sobrenatural (Camino 87).