domingo, 13 de julio de 2014

¡Qué mundial...!


No ha faltado el humor...
     No se ha hablado de otra cosa… Bueno, hay muchas otras cosas que importan, pero estos días, el mundial de futbol ha sido el tema recurrente. A la hora que escribo, ya todo ha pasado y se sabe quién ganó la final.
     En el Seminario, además de tener delante continuamente las noticias, también algunos colaboraron para que el ambiente fuera más cálido futbolísticamente: las porras, los pronósticos, las camisolas a favor de un equipo… ¿A quién le vas? Y el un sacerdote respondía: “Yo le voy al equipo cuyo nombre comienza con ‘a’ y termina con ‘a’”, riéndose con la propuesta…
     Se nos ocurrió poner una hoja para que cada uno pusiera su pronóstico. Se apuntaron 51: 6 pronosticaron que, en tiempo reglamentario (incluso en tiempos extras) Alemania y Argentina quedarían empatados; 17, que ganaría Alemania; 28, que Argentina… ¡El premio era “jugoso”! Pero nadie acertó que quedarían 1-0 a favor de Alemania…
     Aquí ya va lo personal: a mí me parece que merecía más que ganara Alemania por el gran mundial que hizo; aunque, como decía un comentador: “los goles no se merecen…, se anotan”. El “guante de oro” sí que se lo merecía Neuer; en cambio, no me parece que Messi se haya merecido el premio al mejor jugador.
      Argentina hizo buen juego para detener a los alemanes. De hecho, el juego arrasador que tenían los teutones no lo fue tanto aquí. No quiero apuntar más, pues pueden abrirse nuevamente las heridas de los fans de Argentina.
     ¡Se acabó el mundial! Ahora…, ¡a trabajar! Bueno, lo veníamos haciendo. Así fue el gol:

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