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viernes, 15 de noviembre de 2013

Se acaba el Año de la Fe

     Escribo algo ahora sobre un cargo de conciencia que tengo... Sin dilación la expongo, muy sencilla: he hecho poco, en lo personal y en lo institucional que ha podido estar en mis manos, durante este Año de la Fe que estamos a solo diez días de culminar (en la Solemnidad de Cristo, Rey del Universo). ¿No te sucede algo semejante?
     Conozco a una religiosas que han estudiado “de pe a pa” el Catecismo; me alegra por ellas. Otros, se han empeñado en aprovechar la indulgencia plenaria acudiendo a una de las iglesias prescritas para tal fin. Aunque he propuesto a algunos unos artículos de la fe, me ha faltado más agarre y constancia en el objetivo.
     Pero, es claro, no vamos a quedarnos en los lamentos, sino vamos a tratar de aprovechar el poco tiempo que nos queda del Año de la Fe. Mañana mismo, que tengo previsto celebrar una Misa en Catedral, lo haré con el fin de ganar la indulgencia plenaria. También buscaré releer, aunque poco a poco, el Compendio del Catecismo, para seguir instruyéndome.
     Y tú, ¿qué puedes hacer?

domingo, 2 de junio de 2013

En la solemnidad del Corpus Christi

     En el Jueves Santo, además de día del Sacerdocio, es día de la Eucaristía, pero en su dimensión de Sacrificio (Liturgia). En cambio, esta fiesta del Corpus realza la dimensión sacramental, se hace más énfasis en la Presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento.
     Hoy participamos de la maravilla de profesión de fe pública en la Eucaristía en todos los pueblos en el mundo. Hoy hay una procesión en cada pueblo, portando a Cristo en la Custodia. Conviene no quedarse en el folklore piadoso de esta expresión de fe sino que sea verdaderamente un acto de fe.
     Hoy es un día para darle gracias a Jesús por haberse quedado con nosotros en el Santísimo Sacramento, oculto para que le descubramos mediante el amor. Así cumple su promesa hecha a los apóstoles y a toda la Iglesia: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.
     Además, participemos, en la medida de lo posible, en este Año de la Fe, del acto único que se hará en todo el mundo, según petición del Santo Padre: a la hora en que adore él a Jesús en Roma, lo hagamos todos simultáneamente en nuestros lugares. Pueden consultar aquí de lo que se trata.

     Yo estaré en mi pueblo, participando del Corpus.

viernes, 17 de mayo de 2013

¿Existen el Cielo y el Infierno?


     En mi reposo obligado, tomando con cierta seriedad el descanso, me puse a ver un libro de qué trataba. Se trata de “Cielo e Infierno. Verdades de Dios”, de María Vallejo-Nájera. La escritora había entregado antes una obra sobre el Purgatorio.
     No me ha sorprendido la anotación que hace de que, al interpelar a unos sacerdotes sobre el tema no le han respondido nada. Las respuestas de demás gente ha sido de todo cariz, incluso aquellos que han negado la existencia del demonio y del infierno.
     La verdad, no me extraña. Además de que es un mundo (la escatología) que nos supera, se junta el contagio de “lo inmediato”, es decir, que le ponemos más énfasis a la experiencia, a lo que captan nuestros sentidos.
     Tampoco me extraña lo que leí ayer en un noticiero eclesial, que un grupo permanente de curas de Vizcaya se pronunció ante el tema de la adoración perpetua, alegando que es “preconciliar” ―como si fuera un pecado― y que no facilita al ecumenismo. Dicen que va en contra de la voluntad del Señor que dejó la Eucaristía para alimento y no para la adoración...
     Como recoge Vallejo-Nájera, también cabe decir aquí: quien diga que no existe el infierno, está fuera de la fe.

miércoles, 10 de abril de 2013

Entrañable catequesis del Papa Francisco en este miércoles


Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!:
     En la última Catequesis, nos hemos centrado en el acontecimiento de la Resurrección de Jesús, en el que las mujeres tuvieron un rol particular. Hoy me gustaría reflexionar sobre su significado salvífico. ¿Qué significa la Resurrección para nuestra vida? ¿Y por qué sin ella es vana nuestra fe? Nuestra fe se basa en la muerte y resurrección de Cristo, así como una casa construida sobre los cimientos: si éstos ceden, se derrumba toda la casa.
     En la cruz, Jesús se ofreció a sí mismo tomando sobre sí nuestros pecados y, descendiendo al abismo de la muerte, es con la Resurrección que la vence, la pone a un lado y nos abre el camino para renacer a una nueva vida. San Pedro lo expresa brevemente al comienzo de su Primera carta, como hemos escuchado: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien por su gran misericordia, mediante la Resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, inmaculada e inmarcesible" (1,3-4).
     El Apóstol nos dice que con la resurrección de Jesús llega algo nuevo: somos liberados de la esclavitud del pecado y nos volvemos hijos de Dios, somos engendrados por lo tanto a una vida nueva. ¿Cuando se realiza esto para nosotros? En el Sacramento del Bautismo. En la antigüedad, este se recibía normalmente por inmersión. El que sería bautizado, bajaba a una bañera grande del Baptisterio, dejando sus ropas, y el obispo o el presbítero le vertía por tres veces el agua sobre la cabeza, bautizándolo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
     A continuación, el bautizado salía de la bañera y se ponía un vestido nuevo, que era blanco: había nacido así a una vida nueva, sumergiéndose en la muerte y resurrección de Cristo. Se había convertido en hijo de Dios. San Pablo en la Carta a los Romanos dice: "Ustedes han recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace exclamar:" ¡Abbá, Padre!" (Rm 8,15).
     Es el mismo Espíritu que hemos recibido en el bautismo que nos enseña, nos impulsa a decir a Dios: "Padre", o más bien, "Abbá", que significa "padre". Así es nuestro Dios, es un padre para nosotros. El Espíritu Santo suscita en nosotros esta nueva condición de hijos de Dios. Y esto es el mejor regalo que recibimos del Misterio Pascual de Jesús. Es Dios que nos trata como hijos, nos comprende, nos perdona, nos abraza, nos ama aún cuando cometemos errores. Ya en el Antiguo Testamento, el profeta Isaías dice que aunque una madre pueda olvidarse del hijo, Dios nunca nos olvida, en ningún momento (cf. 49,15). ¡Y esto es hermoso!
     Sin embargo, esta relación filial con Dios no es como un tesoro que guardamos en un rincón de nuestras vidas, sino que debe crecer, debe ser alimentado cada día por la escucha de la Palabra de Dios, la oración, la participación en los sacramentos, especialmente de la Penitencia y de la Eucaristía, y de la caridad. ¡Podemos vivir como hijos!
     Y esta es nuestra dignidad ―tenemos la dignidad de hijos―. ¡Comportémonos como verdaderos hijos! Esto significa que cada día debemos dejar que Cristo nos transforme y nos haga semejantes a Él; significa tratar de vivir como cristianos, tratar de seguirlo, a pesar de nuestras limitaciones y debilidades. La tentación de dejar a Dios a un lado para ponernos al centro nosotros, siempre está a la puerta y la experiencia del pecado daña nuestra vida cristiana, nuestra condición de hijos de Dios.
     Por eso debemos tener la valentía de la fe y no dejarnos llevar por la mentalidad que nos dice: "Dios no es necesario, no es importante para ti", y otras cosas más. Es justamente lo contrario: solo comportándonos como hijos de Dios, sin desanimarnos por nuestras caídas, por nuestros pecados, sintiéndonos amados por Él, nuestra vida será nueva, inspirados en la serenidad y en la alegría. ¡Dios es nuestra fuerza! ¡Dios es nuestra esperanza!
     Queridos hermanos y hermanas, antes que nada debemos tener  bien firme esta esperanza, y debemos ser un signo visible, claro y brillante para todos. El Señor resucitado es la esperanza que no falla, que no defrauda (cf. Rm 5,5). La esperanza no defrauda. ¡Aquella del Señor! ¡Cuántas veces en nuestra vida las esperanzas se desvanecen, cuántas veces las expectativas que llevamos en nuestro corazón no se realizan! La esperanza de nosotros los cristianos es fuerte, segura y sólida en esta tierra, donde Dios nos ha llamado a caminar, y está abierta a la eternidad, porque está fundada en Dios, que es siempre fiel.
     No hay que olvidarlo: Dios es siempre fiel; Dios es siempre fiel a nosotros. Estar resucitados con Cristo por el bautismo, con el don de la fe, para una herencia que no se corrompe, nos lleva a buscar aún más las cosas de Dios, a pensar más en Él, a rezarle más. Ser cristiano no se reduce a seguir órdenes, sino que significa estar en Cristo, pensar como él, actuar como él, amar como Él; es dejar que él tome posesión de nuestra vida y que la cambie, la transforme, la libere de las tinieblas del mal y del pecado.
     Queridos hermanos y hermanas, a los que nos piden razones de la esperanza que está en nosotros (cf. 1P 3,15), señalemos al Cristo Resucitado. Señalémoslo con la proclamación de la Palabra, pero sobre todo con nuestra vida de resucitados. ¡Mostremos la alegría de ser hijos de Dios, la libertad que nos da al vivir en Cristo, que es la verdadera libertad, la que nos salva de la esclavitud del mal, del pecado y de la muerte!
     Miremos a la Patria celeste, tendremos una nueva luz y fuerza aún en nuestras obligaciones y en el esfuerzo cotidiano. Es un valioso servicio que le debemos dar a nuestro mundo, que a menudo ya no puede mirar a lo alto, que no es capaz de elevar la mirada hacia Dios.

sábado, 23 de febrero de 2013

No olvidemos que estamos en el Año de la Fe


     Hoy, dos seminaristas se me acercaron y me pidieron materiales para leer para seguir de cerca y vivir el Año de la Fe. Ya van, de hecho, más de cien días y podríamos plantearnos cómo estamos viviéndolos. Así se pasan de rápido.
     Les recomendé vivamente la entrada de este modesto blog que propone algunos recursos. Además, les proporcioné lo que el Santo Padre ha dicho durante este Año.
     El mensaje del Santo Padre para la Cuaresma de este año anima también ha ver que entre la Caridad y la Fe no hay confrontación sino complementariedad, y que esa complementariedad se debe notar en la vida de todo cristiano.
     Voy a ponerme a leer algo más sobre ello, para que no se me pase este Año como agua entre los dedos. 

lunes, 18 de febrero de 2013

Tenemos visita pastoral en el Seminario

En la recepción.

     Con alegría hemos dado la bienvenida a Mons. Gonzalo de Villa, Obispo de nuestra Diócesis, en la visita pastoral que hará a nuestro Seminario. En efecto, en la tanda de visitas pastorales que ha estado realizando a las parroquias, en esta ocasión nos ha correspondido este tiempo de gracia. La visita pastoral durará del 18 al 23 de febrero.

     Le hemos recibido a las nueve de la mañana. Después de ser recibido con alegres melodías de la Banda Musical de la Gobernación, y después del saludo inicial en las puertas del Seminario, ha ingresado al plantel. Lo ha hecho besando el Crucifijo, como está previsto hacer al iniciar la visita pastoral, y ha ingresado a la Capilla, en donde hemos encomendado a Jesús los frutos de esta visita pastoral.

     Luego hemos tenido los actos protocolarios, en una sencilla y familiar tertulia, en donde se le han dirigido los saludos por parte del P. Víctor y los alumnos. Por su parte, Mons. Gonzalo ha delineado su plan para esta semana. Tendremos oportunidad de compartir, personalmente, cada uno, con el Obispo.

     Encomendamos a nuestra Señora, la Virgen de los Dolores, el buen desempeño de cada uno en esta visita histórica de Mons. Gonzalo.


domingo, 27 de enero de 2013

Ama tu Iglesia

La experiencia personal de Yazmín Oré Ramírez.

     ¿Será que la Iglesia no cuida a sus hijos? ¿Por qué hay muchos católicos que dejan oficialmente la Iglesia y se pasan a una iglesia protestante o a otra religión? ¿Por qué los católicos no somos tan fervorosos, convencidos de nuestra fe, lanzados en el apostolado?
     La realidad que se verifica entre los católicos nos cuestiona.
     A mí me parece que, en parte, los que estamos encargados de formar a la gente no estamos a la altura de nuestra responsabilidad. Pero también la gente misma, que tiene las posibilidades en su mano, no profundiza su fe. ÉSTE ES NUESTRO RETO.
     Leí un artículo, un tanto largo pero provechoso, de la “re-conversión” de Yazmín Oré Ramírez, una peruana que encontró, momentáneamente, entre los mormones, la amistad que su corazón buscaba. Se hizo misionera mormona incluso.
     En su experiencia desde dentro, nos cuenta cómo son los mormones que conoció. Como contrate, podríamos apreciar nuestra fe y agradecérsela a Dios. Podríamos decir, en este caso concreto, que no hay mal que por bien no venga. Puesto que Yazmín se interesaba por conocer la verdad de la existencia y de su fe, se dio cuenta que en la Iglesia la encontraba y que debía regresar.
     Saca unos pocos minutos y conoce su experiencia, que te ayudará.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Entrevista en la radio, sobre la Biblia


     El P. César Alonzo me abordó en el momento en que me encontraba un tanto descolocado, así no le costó convencerme. Me invitó a una entrevista en la Radio Activa, con frecuencia recién adquirida por la Diócesis y que transmite en el área de Chimaltenango, lo que constituye la mitad de la Diócesis. La entrevista versó sobre la Biblia en el Año de la Fe.
     Como ya había tenido cierta experiencia de algún programa radial, no le costó convencerme, lo admito. Me chantajeó con esto: “como vos sos el ‘experto’ en Biblia...” Me argumentó que no serían preguntas comprometedoras, pues se trataba de ayudar un poco a la gente a que lea con más provecho la Biblia.
     En la Porta Fidei, el Santo Padre invita a alimentarnos más con la Palabra de Dios, así como con la Eucaristía. Esto les transmití. Además, dimos algunas nociones sobre la importancia de tomar en cuenta la Tradición de la Iglesia y dejarnos guiar por el Magisterio de la Iglesia: es decir, formarnos con la Biblia, en una mano, y el Catecismo, en la otra.
     ¿Por qué será que el micrófono de una radio produce cierto miedo, más que el del ambón en la celebración litúrgica?

martes, 27 de noviembre de 2012

"La amenaza de las herejías"

    Producciones Goya editó en 2009 una serie de nueve documentales sobre “Los Primeros Cristianos”. Es muy provechoso ver los videos. Hoy lo hemos visto con los alumnos de Filosofía en el Seminario, concretamente el cuarto video, que propongo más abajo, que tiene como título “La amenaza de las herejías”. Ojalá tengan tiempo para verlo (30 minutos), que aprenderán bastante o lo recordarán. La descripción-presentación es la siguiente:
     ¿Quién fue Arrio? ¿Cómo influyó su doctrina en el mundo romano? El equilibrio entre Jesús hombre y Jesús Dios. La extensión de la herejía arriana y su permanencia en el tiempo son muy importantes para entender el nacimiento de la inquisición y el miedo a la extensión de la herejía.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Si todas las obras tienen autor...


     Éste es el argumento de este video sobre la creación, editado en este Año de la Fe. “Si todas las obras tienen autor, ¿quién es el autor de la creación?”
     Vamos del efecto a la causa: “conocemos” el autor de las pirámides de Egipto (los esclavos en tiempos faraónicos), del Coliseo (Dinastía Flavia), de la “Monalisa” (Da Vinci)..., etc. Entonces, la tierra, el hombre o el cerebro humano tienen autor. ¿Quién será? Aunque pueda darse diversidad de respuestas, tendrá que ser alguien... Nosotros le llamamos: “Dios”. Además, somos de Su Familia...


viernes, 26 de octubre de 2012

Videos sobre el Credo

     Producciones Goya es una casa de reconocida labor en favor de la Iglesia y de la Fe, objetiva y atractiva, que busca llevar a los cristianos a conocer mejor a Dios y lo que nos ha enseñado. Producciones Goya tiene videos muy pero muy interesantes. Pueden ver su propuesta en su página web.
     Me ha gustado este video, anuncio de una serie de 15 videos sobre el Credo, como aporte al Año de la Fe. Estaremos esperándolos.

viernes, 19 de octubre de 2012

¿Qué es una indulgencia?


     Durante el Año de la Fe se puede ganar indulgencias plenarias, pues es un tiempo de gracia. La Iglesia, como buena Madre, teniendo en sus manos la gracia de Dios ganada por su Esposo Jesucristo, reparte generosamente esta gracia a todos los que se pongan en disposición.
     Hay una condiciones específicas para hacerlo. Las explicaremos luego. Pero, ¿qué es una indulgencia?, ¿hay distintos tipos? Respondamos.
     Como enseña el Catecismo (n. 1471), "la indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos".
     Hay que distinguir entre “culpa” y “pena” del pecado. Estas dos realidades se engendran por cada pecado cometido. Cuando voy a confesarme, lo que se borra es la culpa (la acusación de haber cometido el pecado), pero hay una “pena” por la que reparar; y ésta no se borra en el Sacramento de la Reconciliación, hay que purgarla haciendo otras cosas.
     Lo que borra la indulgencia es la pena merecida por los pecados. Es decir, la indulgencia me limpia.
     "La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente".
     Si gano la indulgencia plenaria, la culpa merecida por mis pecados se borra completamente y me queda el alma como el día de mi bautismo. Ya no tendría necesidad de pasar por el Purgatorio si muriera con esta indulgencia plenaria. La indulgencia parcial, en cambio, borra nada más una parte, la que Dios conoce.
     "Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias" (CIC, can. 992-994).
     Sólo puedo lucrar (ganar) una indulgencia plenaria al día para mí, si cumplo las condiciones (ya las recordaré en otro momento). Si ganara otra indulgencia plenaria, podría aplicarla a un difunto, pero no a alguien que todavía está vivo.

jueves, 11 de octubre de 2012

Nuestra inauguración del Año de la Fe (II)


     Ha dado inicio este esperado Año de la Fe. En nuestra Diócesis de Sololá-Chimaltenango, nos hemos reunido para inaugurarlo con la celebración de la Santa Misa en la Concatedral de Santa Ana, Chimaltenango. La ha presidido Mons. Gonzalo, con la concelebración de la mayoría de sacerdotes y una representación del pueblo. También hemos aprovechado la conferencia dictada por el P. Luis Ortiz, que nos ha recordado el significado del Concilio Vaticano II para nuestro tiempo.
     Al celebrar este acontecimiento, nos ayudará lo que indicó el Santo Padre: que este Año de la Fe no ha de celebrarse como un mero aniversario del comienzo del Concilio (50 aniversario) y de la promulgación del Catecismo (20 aniversario), sino como un auténtico tiempo de gracia para reencauzarnos al camino que nos lleva a Dios. Recordar el Concilio y el Catecismo es el toque de campana de Dios para nuestro tiempo, para los hombres de nuestro tiempo.


miércoles, 10 de octubre de 2012

En vísperas del Año de la Fe

     Estamos en el día anterior al inicio del Año de la Fe, que confiamos a la Gracia de Dios. Ojalá que con nuestra ayuda -ofreciendo tantas cosas pequeñas durante el día con esta intención-, sea de verdad un tiempo de conversión para todos los fieles, sea un tiempo de escucha de la Palabra de Dios y de la participación en la Eucaristía, y sea un tiempo especialísimo para la formación de nuestra Fe.
     ¡Bienvenido sea el Año de la Fe!

domingo, 7 de octubre de 2012

El matrimonio, buena noticia actual


     Hoy ha dado inicio en Roma la XIII Asamblea General Ordinaria los Obispos, que durará del 7 al 28 de este mes, y lleva el título: “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”. Antes de la oración del Angelus, el Santo Padre ha resaltado el valor del Santo Rosario, y ha invitado a los fieles a rezarlo pidiendo por el Sínodo de los Obispos. Además, me he encontrado esta reseña sobre la homilía del Santo Padre en la Misa de inauguración del Sínodo, en que habló preciosamente sobre el matrimonio. He tomado la noticia de Zenit.
     En el evangelio leído durante la ceremonia, se escucha a Jesús referirse con claridad a la relación entre el hombre y la mujer, santificada por el Creador en el Génesis, y perpetuada por el mismo Salvador con sus enseñanzas en la tierra.
     En tal sentido, el Papa dijo que el mensaje de la Palabra de Dios se puede resumir en la expresión del libro del Génesis, y que el mismo Jesús retoma: «Por eso abandonará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne» (Gn 1,24; Mc 10,7-8).
     "¿Qué nos dice hoy esta palabra?", se preguntó, y dijo: "el matrimonio constituye en sí mismo un evangelio, una Buena Noticia para el mundo actual, en particular para el mundo secularizado". Porque esta unión, "una sola carne", lo debe ser "en la caridad, en el amor fecundo e indisoluble".
     El Pontífice destacó en su homilía, que esto es un signo que habla de Dios con fuerza, "una elocuencia que en nuestros días llega a ser mayor, porque, lamentablemente y por varias causas, el matrimonio, precisamente en las regiones de antigua evangelización, atraviesa una profunda crisis".
     Esta relación no es casual, según dijo, porque, al estar el matrimonio unido a la fe, "como unión de amor fiel e indisoluble" que "se funda en la gracia que viene de Dios Uno y Trino, que en Cristo nos ha amado con un amor fiel hasta la cruz", entonces, "hay una evidente correspondencia entre la crisis de la fe y la crisis del matrimonio".
     Recordó a propósito lo que la Iglesia afirma y testimonia desde hace tiempo: "el matrimonio está llamado a ser no sólo objeto, sino sujeto de la nueva evangelización".
     Invitó así a trabajar por las familias, dirigiendo la mirada "a las muchas experiencias, vinculadas a comunidades y movimientos, que se están realizando cada vez más también en el tejido de las diócesis y de las parroquias, como lo ha demostrado el reciente Encuentro Mundial de las Familias". 

jueves, 27 de septiembre de 2012

9 preguntas sobre el Año de la Fe


     Personalmente estoy interesado también en el Año de la Fe. Pero, el otro día, un amigo comentó en el blog que le gustaría que escribiera más sobre este acontecimiento. Me enviaron este siguiente post. Me parece muy provechoso y lo comparto con ustedes.
     El próximo 11 de octubre iniciará el Año de la Fe, convocado por Benedicto XVI. Pero, ¿de qué se trata? ¿qué desea el Santo Padre? ¿qué se puede hacer?
1. ¿Qué es el Año de la Fe?
El Año de la Fe “es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo” (Porta Fidei, 6).

2. ¿Cuándo inicia y termina?
Inicia el 11 de octubre de 2012 y terminará el 24 de noviembre de 2013.

3. ¿Por qué esas fechas?
El 11 de octubre coinciden dos aniversarios: el 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y el 20 aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica. La clausura, el 24 de noviembre, será la solemnidad de Cristo Rey.

4. ¿Por qué el Papa ha convocado este año?
“Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas”. Por eso, el Papa invita a una “auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo”. El objetivo principal de este año es que cada cristiano “pueda redescubrir el camino de la fe para poner a la luz siempre con mayor claridad la alegría y el renovado entusiasmo del encuentro con Cristo”.

5. ¿Qué medios ha señalado el Santo Padre?
Como expuso en el Motu Proprio Porta Fidei: Intensificar la celebración de la fe en la liturgia, especialmente en la Eucaristía; dar testimonio de la propia fe; y redescubrir los contenidos de la propia fe, expuestos principalmente en el Catecismo.

6. ¿Dónde tendrá lugar?
Como dijo Benedicto XVI, el alcance será universal. “Tendremos la oportunidad de confesar la fe en el Señor Resucitado en nuestras catedrales e iglesias de todo el mundo; en nuestras casas y con nuestras familias, para que cada uno sienta con fuerza la exigencia de conocer y transmitir mejor a las generaciones futuras la fe de siempre. En este Año, las comunidades religiosas, así como las parroquiales, y todas las realidades eclesiales antiguas y nuevas, encontrarán la manera de profesar públicamente el Credo”.

7. ¿Dónde encontrar indicaciones más precisas?
En una nota publicada por la Congregación para la doctrina de la fe. Ahí se propone, por ejemplo:
− Alentar las peregrinaciones de los fieles a la Sede de Pedro;
− Organizar peregrinaciones, celebraciones y reuniones en los principales Santuarios.
− Realizar simposios, congresos y reuniones que favorezcan el conocimiento de los contenidos de la doctrina de la Iglesia Católica, y mantengan abierto el diálogo entre fe y razón.
− Leer o releer los principales documentos del Concilio Vaticano II.
− Acoger con mayor atención las homilías, catequesis, discursos y otras intervenciones del Santo Padre.
− Promover trasmisiones televisivas o radiofónicas, películas y publicaciones, incluso a nivel popular, accesibles a un público amplio, sobre el tema de la fe.
− Dar a conocer los santos de cada territorio, auténticos testigos de fe.
− Fomentar el aprecio por el patrimonio artístico religioso.
− Preparar y divulgar material de carácter apologético para ayudar a los fieles a resolver sus dudas.
− Eventos catequéticos para jóvenes que transmitan la belleza de la fe.
− Acercarse con mayor fe y frecuencia al sacramento de la Penitencia.
− Usar en los colegios el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
− Organizar grupos de lectura del Catecismo y promover su difusión y venta.

8. ¿Qué documentos puedo leer por ahora?
El motu proprio de Benedicto XVI Porta Fidei;

9. ¿Dónde puedo obtener más información?
El sitio web Annus Fidei.va.

martes, 18 de septiembre de 2012

¿Qué hacer en el Año de la fe?


     Estamos a escasas tres semanas para comenzar el Año de la Fe. Como todo año “especial”, es una oportunidad estupenda para encontrar más a Dios, un tiempo de “lluvia de gracia”.
     He estado pensando qué vamos a hacer, mejor, qué voy a hacer durante este Año. Éste es uno de los primeros movimientos, si no el primero, que tenemos: PROGRAMAR.
     A este respecto, me iluminó leer una entrevista hecha al Card. Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, en la revista 30Días. Viene a decir que la evangelización no es cuestión de “estrategias” sino de oportunidad para rezar mucho. Nos advierte el camino correcto y seguro que hemos de emprender. Dice:
     “Creemos –en la Congregación para la Evangelización de los Pueblos- que el Año de la fe es ante todo un año en el que hemos de rezar por la fe, es decir, hemos de pedir al Señor que nos la de. Sin esto, incluso todas nuestras obras y la red de ayudas que abarca todo el mundo, en especial el misionero, perderían su verdadera razón de ser”.
     ¿Qué propones hacer tú?

miércoles, 5 de septiembre de 2012

A escasos días del Año de la Fe


     Estamos a treinta y tantos días del inicio del Año de la Fe y que se prevé muy fructuoso, dependiendo del interés que le pongo cada uno.
     El Santo Padre, en la Carta Apostólica de Convocación de este Año de la Fe (Porta Fidei), describió el Catecismo de la Iglesia Católica como un “subsidio precioso e indispensable” “para acceder a un conocimiento sistemático del contenido de la fe” (n.11). “Es regla segura para la enseñanza de la fe y como instrumento válido y legítimo al servicio de la comunión eclesial”, en palabras del amado Papa Juan Pablo II (Depósitum Fidei (n.117).
     Por el momento podemos adquirir un Catecismo, que hay de ediciones cómodas para el bolsillo. Poco a poco podemos leerlo. ¿Qué tal de propósito que leamos unos cinco números diarios durante el Año de la Fe? Ya concretaremos recursos.