viernes, 10 de febrero de 2012

¿Se puede bendecir una Biblia?

     Hace un rato hablábamos sobre ello con mis colegas sacerdotes. El parecer no era unánime. Revisando la “Actualidad Litúrgica” de marzo-abril de este año, he encontrado este artículo de Alberto Aranda Cervantes, cuyo planteamiento me parece acertado. Dice:
     Con frecuencia se acercan algunos fieles a un sacerdote, pidiéndole que bendiga su Biblia.
     ¿Qué sentido tendría bendecir una Biblia, algo que por contener la Palabra de Dios es muy santo?
     Nuestros fieles muchas veces no saben lo que es una bendición; no se les ha enseñado. Un rechazo, por más razonado que sea, los frustra.
     ¿Por qué no hacer una pequeña oración que, al mismo tiempo que sea una súplica, sea una iluminación para el fiel? Algo más o menos así:
     Padre misericordioso, que nos has mostrado tu amor dándonos tu Palabra personal, tu Hijo único, y por medio de él nos has enseñado el camino, la verdad y la vida.
     En Cristo Señor ha culminado la luz de los profetas antiguos, en él se han realizado completamente las esperanzas antiguas.
     Los evangelistas y los apóstoles nos han transmitido sus enseñanzas y sus ejemplos.
     Te pedimos hoy que N. trate de conocer cada vez más tu Palabra, y que la viva siempre más intensamente.
     Que la ame siempre más.
     Todo esto, Padre, te lo pedimos por Cristo, tu Hijo y nuestro hermano, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

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